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El gobierno cruel y misógino de la Comunidad de Madrid

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análisis

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Como ustedes saben, el Partido Feminista de España se presenta a las elecciones municipales y autonómicas de Madrid, del próximo 28 de mayo. Resulta triste, e indignante a la vez, escuchar a la Presidenta de la Comunidad de Madrid en sus entrevistas y declaraciones en la campaña electoral. Ella no ha oído a nadie decir que la sanidad en Madrid está mal, es la región más rica de España gracias a que ha rebajado los impuestos, el nivel escolar es excelente y es mentira que más de 5.000 ancianos hayan fallecido en las residencias de mayores durante la pandemia, sin asistencia hospitalaria. No es cierto que haya un problema de vivienda en la región y los damnificados por el derrumbe de las casas de San Fernando de Henares están muy bien alojados en hoteles. Es escuchar el discurso del poder que reproduce George Orwell en su distopía de 1984.

En este relato no entra tema alguno que afecte a las mujeres. Ni la violencia machista que se cobra varias víctimas cada año, ni las violaciones y el acoso sexual existen para la ilustrísima Isabel Díaz Ayuso. Para qué hablar de la “brecha salarial”. Ni sabe lo que es eso, ni le importa. Y la prostitución, los vientres de alquiler y la ley trans no existen para ella. Pero lo más triste es que tampoco para los partidos de la oposición.

He leído con detenimiento tanto las proclamas, pidiendo el voto, que he recibido en casa como escuchado las entrevistas y spots publicitarios de todas las formaciones, actividad que reconoceréis bastante aburrida, pero tengo la constatación, de ciencia propia, de lo que digo. NINGUNA de las formaciones políticas que compiten por gobernar la ciudad y el territorio de la Comunidad de Madrid, pronuncia la palabra mujer. Como si estuviera maldita. Tanto para la presidenta como para el alcalde como para la Vicealcaldesa, no hay temas que competan a las mujeres en exclusiva. Pero para la oposición tampoco.

En el capítulo de salud, la desatención a los servicios de ginecología, la violencia obstétrica de la que hacen víctimas a las parturientas, la falta de investigación de las patologías generales que padecen las mujeres, no obtienen ninguna atención en los programas electorales. En el de ordenación urbana, vivienda, transportes, no hay que reconocer las necesidades de las madres de niños y niñas que necesitan especiales atenciones. Para qué hablar de la carencia absoluta de jardines de infancia para menores de edad escolar, que impiden a las madres atender un trabajo asalariado fuera de su casa.

Y si estas carencias y abandonos no importan a los políticos que gobiernan ni a los que se les enfrentan desde la oposición, ¿para qué hablar de la prostitución, los vientres de alquiler, la ley trans? En una decisión característica de los dirigentes fascistas, cuando la protesta ciudadana y feminista contra la prostitución callejera incomodó al ilustre Gallardón se llevó a las víctimas al polígono industrial Marconi en las afueras de Madrid. Allí, desnudas, decenas de mujeres esperan a los “clientes” que acuden en coche a violarlas, supervisados por los chulos. La ciudadanía madrileña no los ve y ya no hay protestas. Lo que les sucede a las mujeres allí no lo sabremos nunca. Y ninguno de los políticos institucionales piensa averiguarlo.

Cada año, en esta avanzada y democrática ciudad, se celebra una Feria de alquiler de mujeres pobres, en países subdesarrollados, para que sean inseminadas y gesten un bebé que compran personajes de países ricos. Se celebran en algún hotel de prestigio, la cadena Meliá ha sido uno de ellos, y allí acuden a plena luz del día, señores –la mayoría son señores- para escoger en los catálogos que les ofrecen las agencias intermediarias la muchacha más adecuada para el fin que persiguen, como si se tratara de ganado. Ni el Ayuntamiento, al que recurrimos en el mandato de Manuela Carmena, ni la Comunidad, consideran que deben intervenir en lo que denominan “negocio privado”, como nos espetó la alcaldesa.

La ley trans lleva aprobada en la Asamblea de Madrid desde 2016. Y contiene las mismas normas y condiciones de la aprobada en el Congreso en febrero pasado. Es una ley propuesta, aprobada y bendecida por la mayoría del arco parlamentario. En Madrid, bajo el gobierno del PP, y ya sabemos que esa “izquierda” de pacotilla que domina el gobierno del PSOE la ha impuesto con todo entusiasmo. Cuando después de siete años, la portavoz de VOX le pidió a la señora Ayuso que se derogara, esta respondió afirmativamente… ¡cuando faltaba mes y medio para las elecciones y se disolvía la legislatura en una semana!

La hipocresía, la falsedad, el machismo que rigen la conducta de los gobernantes madrileños son tan escandalosos que deberían sublevar a la ciudadanía. Lo peor es que la oposición no mejora la ética de esa clase política.

Únicamente el Partido Feminista de España, que lleva cuarenta años de lucha por hacer penetrar el feminismo en las instituciones y en la conducta de políticos y ciudadanos, se propone trabajar esforzadamente por atender las necesidades de las mujeres maltratadas, los niños en situación de abandono, los mayores internados en residencias que son moritorios, instaurar los servicios sociales imprescindibles para mejorar la calidad de vida los trabajadores y trabajadoras e impulsar el empleo femenino y juvenil.

Y transformar nuestra ciudad y nuestra región en espacio libre de prostitución, prohibir esas infames ferias que alquilan el vientre de las mujeres pobres para satisfacer el “deseo” de ser padres de los ricos, y por supuesto derogar esa monstruosa ley trans que está llevando al borrado de las mujeres y a pervertir no solo el feminismo, sino también la realidad de hombres y mujeres.

Esperamos que el voto de los y las madrileñas nos permita cumplir nuestros propósitos.

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