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La justicia social de Isabel Díaz Ayuso

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análisis

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Ha sorprendido, e indignado, a la oposición y hasta a los comentaristas más avezados la declaración, hace unos días, de la Presidenta de la Comunidad de Madrid diciendo que la justicia social no existe, que es un invento de la izquierda. Pero yo creo que es muy cierta. Para la Ayuso y su partido la justicia social no existe y es, efectivamente, un invento de la izquierda. Por una vez que dice la verdad se enfadan con ella.

Ayuso añadió algo así como que la izquierda la utiliza para ser injusta con otros. Y comprendo lo que la enfada, porque cuando la izquierda habla de hacer justicia social se trata de subir los impuestos a los ricos, lo que la indigna, a ella y a los de su partido, o de poner límites a los beneficios de las grandes empresas o de regular la renta de los pisos, y todo ese caudal que se les incauta a los ricos y a las grandes empresas se reparte –un poco- a los pobres. Totalmente injusto con aquellos y aquellas.

Porque, ¿ustedes saben cuál es el plan de los ricos? Según los propósitos de las empresas multinacionales en este planeta, al que llaman globalizado –es decir, imperialista- lo ideal es fabricar en Filipinas, Malasia, Indonesia, u otro de esos países tan sumisos al capital occidental, en los que los trabajadores apenas cobran salarios para poder comer basura, no tienen seguro de desempleo ni de salud y trabajan en edificios destrozados que un día se derrumban y matan a miles de ellos, con lo que la plusvalía que gana el empresario es extraordinaria. Lo producido en esos países se vende en Europa y EEUU, donde los satisfechos y domesticados ciudadanos pagan mil veces el coste de la fabricación de cientos de ropas, cacharros, figuritas y otros objetos que nadie necesita, y las empresas tienen el domicilio fiscal en las Islas Caimán para no pagar impuestos. Lo perfecto para la derecha.

Y en eso llega la izquierda –o algo parecido- y dice con expresión triste –aunque con cariño, como recalca Yolanda Díaz– que eso no puede ser, que hay que repartir un poquito de la riqueza y aprueba algunos impuestos a esos empresarios tan listos, para aumentar 11 euros el salario mínimo interprofesional u otras mejoras que nos anuncia con mucha pompa, como cobrar la sesión de cine 2 euros un día a la semana, a los mayores de 65 años.  Acaba de acordarse –con cariño- entre la patronal y los sindicatos aumentar el sueldo a los trabajadores un 4 y un 3% en los años 23 y 24, cuando la inflación está en el 10%. Y con ello la izquierda ha cumplido su injusta intención de  someter a exacciones a los ricos. No me digan que no tiene razón la Ayuso.

Porque, información para quien no lo sepa, la derecha es el partido de los ricos, y por tanto tiene que defenderlos de los injustos ataques de la izquierda que dice defender a los pobres. Aunque mientras los pobres siguen siendo tan pobres, o más, como siempre, la  izquierda es tan poco izquierda que se ha quedado en el centro.

Por eso, la que fue presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, vendió los pisos de titularidad pública a empresas privadas, que inmediatamente procedieron a subir los alquileres o a desahuciar a los inquilinos. Por eso, la señora Ayuso está desguazando la sanidad pública –de lo que dijo que no se había enterado- para derivar a los pacientes a la sanidad privada. Por eso la presidenta actual de Madrid regala terrenos públicos a los colegios privados. Por eso, en un alarde de justicia social, esa sí, la señora Ayuso les baja los impuestos a los ricos y con ello consigue mucho más dinero que la izquierda que se los sube.

Si los votantes de la próxima consulta electoral el 28 de mayo siguen tan contentos con el gobierno que tienen, ya saben cuál es el panorama que nos espera los próximos cuatro años. Más listas de espera en la seguridad social, ya pueden ir haciéndose un seguro médico privado; matriculen a sus niños en los numerosos colegios concertados de nombres santificados –eso sí estén atentos a que sus hijos no tengan un profesor religioso demasiado cariñoso-; los que necesiten una vivienda que se la paguen, que ni el Ayuntamiento ni la Comunidad tienen que gastar su dinero en proporcionársela, cuando ellos no han sabido adquirirla por vagos y manirrotos que son; que los habitantes de San Fernando de Henares no esperen ninguna compensación ni comprensión ante el derrumbe de sus viviendas; que nadie piense en que se resuelva el desajuste y los retrasos del metro y de las cercanías ni la impuntualidad de los autobuses ni el desorden y la suciedad de los residuos urbanos, orgánicos e inorgánicos. Y sobre todo las mujeres que no sueñen con recibir ayuda de su Comunidad cuando sean maltratadas, ni aún menos asesinadas, porque entonces, ¿para qué la quieren?. 

En Madrid ninguna mujer puede esperar protección ni ayudas sociales si el Partido Feminista de España no logra formar parte del Consistorio y de la Asamblea. Ninguno de los partidos políticos lleva en su programa la defensa de los derechos de la mujer. La derecha porque no entra en su ideario, y la izquierda porque considera feminista regular, amparar y proteger la prostitución y los proxenetas, vender los niños fabricados en el útero de las mujeres pobres, infectar a menores con la pornografía y mantener las normas de la ley trans que ha hecho desaparecer a las mujeres.

Sin que el Partido Feminista introduzca el feminismo en el gobierno y Ayuntamiento de Madrid  nada cambiará en el triste panorama de la vida madrileña, donde parece que estemos hablando de los años cincuenta del siglo XX, cuando tanto los pobres, como los trabajadores, como las mujeres no podían esperar ni amparo ni ayuda económica ni promoción profesional de sus gobernantes.

Como si una maldición nos hubiera introducido a las y los madrileños en la máquina del tiempo, seguimos con las cifras de décadas atrás: maltrato y violencia contra la mujer y los menores, paro sin solución, viviendas imposibles de conseguir, precios de los alimentos que no se pueden pagar, falta de asistencia sanitaria y de plazas escolares y ningún futuro para jóvenes. A los mayores solo les espera el moridero de las residencias.

Con estas realidades, que ni los gobernantes ni la oposición reconocen, el Partido Feminista espera que los votos de los madrileños y las madrileñas les lleve hasta los escaños del Ayuntamiento y de la Comunidad para que comience el cambio y la regeneración de esta situación insostenible.

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1 COMENTARIO

  1. Ayuso considera que todo va de girar en torno a sí misma, es inevitable que tienda a despreciar a los demás y, por lo tanto, hace lo que ella decide y le importa poco la justicia social, los vulnerables…Su ego y el poder son sus prioridades, para lograrlo utiliza la mentira y la manipulación…Jacinto Benavente nació en Madrid…dijo:»Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados».

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