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Nicolás Atanes Santos
Nicolás Atanes Santos
Joven estudiante apasionado por “las mates”. Creador del blog “Raíz de Mate"
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análisis

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Son muchos los estereotipos que rodean a las matemáticas, y a la ciencia en general, y por si fueran pocos, muchas mujeres científicas ven ocultado su trabajo atribuyéndose a sus colegas masculinos. Aunque cada vez ocurre muchísimo menos, ocurrió en el pasado en diversas ocasiones, valga el uso de las matemáticas para decir que estadísticamente los ganadores de Medalla Fields han sido decenas de veces más para hombres que para mujeres, y en la historia de las matemáticas también ha habido excelentes trabajos de mujeres matemáticas cuyo trabajo ha sido remarcable. Hombres y mujeres, la parte de la humanidad que se ha dedicado a las matemáticas ha realizado unas contribuciones magníficas, pero hoy, 11 de febrero, nos toca recordar el trabajo que hicieron ellas, así que este post va por ellas, por las que aunque no se las respaldó, decidieron hacer matemáticas. Por ellas, por recordar que hay mujeres que han hecho avances a una ciencia desconocida, impresionante y hermosa de las matemáticas. 

En 1804, Sophie Germain, matemática francesa del siglo XIX, se interesó por el trabajo de Gauss, así que decidió mantener cartas con él, bajo un seudónimo, para no desvelar su género. Pero dos años después, durante la invasión napoleónica de Prusia, Germain habló con uno de los generales de Napoleón Bonaparte para que protegiera a Gauss. Sophie temía que Gauss pudiera correr un destino similar al de Arquímedes y le confió al general Pernety sus temores, así que éste localizó al matemático alemán y le dijo quién era su protectora (lo que confundió a Gauss ya que nunca había oído hablar de ella). Entonces Germain le escribió a Gauss una carta en la que admitía que era ella, una mujer, con la que había mantenido correspondencia de matemáticas durante los últimos años; a lo que Gauss contestó lo siguiente:

«Cómo describirte mi admiración y asombro al ver que mi estimado corresponsal, el Sr. Le Blanc, se metamorfosea en este personaje ilustre que me ofrece un ejemplo tan brillante que sería difícil de creer. La afinidad por las ciencias abstractas en general y sobre todo por los misterios de los números es demasiado rara: lo que no me asombra ya que los encantos de esta ciencia sublime sólo se revelan a aquellos que tienen el valor de profundizar en ella. Pero cuando una persona del sexo que, según nuestras costumbres y prejuicios, debe encontrar muchísimas más dificultades que los hombres para familiarizarse con estos espinosos estudios, y sin embargo tiene éxito al sortear los obstáculos y penetrar en las zonas más oscuras de ellos, entonces sin duda esa persona debe tener el valor más noble, el talento más extraordinario y un genio superior. De verdad que nada podría probarme de forma tan meridiana y tan poco equívoca que los atractivos de esta ciencia que han enriquecido mi vida con tantas alegrías no son quimeras, dada la predilección con la que tú has hecho honor a ella.»

Esta historia nos demuestra rigurosamente que a veces, todos y todas podemos hacer grandes avances en las matemáticas, y que el género no debe ser una barrera.

Hoy celebramos la ciencia y las matemáticas por ellas, y espero que el resto del año hombres y mujeres trabajemos juntos en el desarrollo de la ciencia, y en especial, de las matemáticas. 

No puedo acabar esta nota sin dejar clara una cosa: esta defensa de la mujer en la ciencia no es cosa de izquierda ni derecha política, de partidos feministas ni de partidos machistas, no procede de ningún agente político, procede de una parte de la divulgación matemática o científica que quiere a aquellas personas que, independientemente de su género, puedan participar en la ciencia, y que no por ser mujeres, como ya pasó siglos atrás, deban quedarse atrás, hasta que una de ellas se tenga que atrever a dar el paso para ser «la primera mujer que”.

Las mujeres, como las generalizaciones, ocupan un elevado número de personas, algunas interesadas en ciencia y matemáticas, y otras no. A aquellas que sí, lo que deseamos, es que puedan desarrollarse en su interés, porque los que ya formamos parte de ella necesitamos gente, como me dijeron una vez, para que la matemática no se muera, y si excluimos la ciencia a una parte, entonces nos estaremos jugando la desaparición. Hoy, por ellas. Mañana, sigamos haciendo ciencia y matemáticas.

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