Exigen la devolución de la Gran Estrella de África, en posesión de la Casa Real Británica

17 de Septiembre de 2022
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Diamante
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Thanduxolo Sabelo, un activista sudafricano, ha afirmado que "el diamante Cullinan debe ser devuelto a Sudáfrica con efecto inmediato". "Los minerales de nuestro país y de otros países siguen beneficiando a Gran Bretaña a costa de nuestro pueblo".

Pesa 3.106 quilates al natural y el original tenía una forma y tamaño similar a un corazón humano.

Junto a Sabelo, una petición que ya ha recogido más de 6.000 firmas, exige que la pieza, el diamante tallado más grande conocido en el mundo, sea devuelta a Sudáfrica para ser expuesta en un museo.

La polémica salta a la política

Vuyolwthu Zungula, miembro del parlamento sudafricano, ha instado a su país a "Exigir reparaciones por todo el daño causado por Gran Bretaña" y también a "exigir la devolución de todo el oro y los diamantes robados por la Gran Bretaña".

El origen de la polémica tuvo lugar cuando el presidente de Sudáfrica, Vyril Ramaphosa, publicó en un tuit elogios a la reina Isabel II. En ese momento, a través de las redes sociales comenzaron a producirse las críticas y a exigirse la devolución del diamante.

¿Robo o regalo?

Según el Royal Collection Trust, que es el organismo encargado de supervisar la colección real de la familia real británica, el diamante Cullinan fue presentado al rey Eduardo VII en 1907, dos años después de ser descubierto en una mina privada de la antigua provincia sudafricana de Transvaal.

"Fue enviado a la Royal Asscher de Ámsterdam para ser tallado en 1908", se señala en el informe. Es, precisamente, la Royal Asscher quien apoya que la posesión sea de la monarquía. Explican que la gema fue adquirida por el gobierno sudafricano del Transvaal, que estaba bajo dominio británico, y que se ofreció al rey Eduardo VII como regalo de su cumpleaños.

Sin embargo, Everisto Beyera, profesor universitario de política sudafricana, considera que las transacciones coloniales son ilegítimas e inmorales.

"Nuestra narrativa es que todo el gobierno de Transvaal y de la Unión Sudafricana, y los sindicatos mineros concomitantes, eran ilegales". "Recibir un diamante robado no exonera al receptor". "La Gran Estrella es un diamante de sangre... la empresa minera privada, el gobierno de Transvaal y el Imperio Británico formaban parte de una red más amplia de colonialismo", recoge la CNN.

La gema más grande se engastó en el Cetro Soberano con Cruz, y la más pequeña (son un total de nueve), se montó en la corona imperial.

Leigh-Ann Mathys, portavoz nacional de los Combatientes por la Libertad Económica, un partido político de la oposición sudafricana, ha explicado que no pidieron su devolución hasta ahora, porque había un acuerdo válido en virtud del cual se prestaba el diamante a la familia real británica. Está en su posesión únicamente como resultado de las tenencias coloniales que asfixiaron a los nativos de este país y de otros lugares, señala para CNN.

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