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Alcaraz también machaca a Lajovic, pero…

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análisis

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Sale decidido a machacar en Miami a su rival por segunda vez consecutiva, después de vencer por 6-0 y 6-2 al argentino Facundo Bagnis, Carlos Alcaraz, que no ha perdido un solo set desde que volvió a incorporarse al circuito tras superar la última lesión, sale a la pista dispuesto a repetir el 6-0 que consiguió contra Bagnis, dispuesto a machacar a su rival por completo.

Y lo consigue, logra ese 6-0. Es inútil que Lajovic corra, salte, implore, rece a su mamá o trate de convertirse en el mismísimo Batman. Alcaraz lo machaca y lo machaca y lo machaca. Y consigue el 6-0.

Parece que el segundo set va a ser igual, otro paseo triunfal. Pero no hay enemigo pequeño, especialmente en el tenis. En el tenis más que en ningún otro deporte: no hay enemigo pequeño. Basta un fallo de concentración o un mal momento o que el rival machacado saque el orgullo herido y decida que la piel del oso solo se consigue después de haberlo cazado. Eso es lo que hace Lajovic en el segundo set tras perder el servicio en el primer juego.

Saca Alcaraz y
Lajovic le rompe el servicio al gorila del Palmar, quien sigue estando completamente seguro de sí mismo, sabiéndose muy superior. Pero ya no está jugando contra un ser humano, está peleando contra un animal herido. Lajovic es un animal herido, y se deja el alma una y otra vez, una y otra vez, y aún más veces, todas las que haga falta, para ganar cada punto. Lucha hasta donde le llega el aliento e incluso más lejos.

Y sucede lo imposible. Le rompe por segunda vez el servicio a Carlos Alcaraz y ambos empatan a cinco juegos. Alcaraz tiene que ganar dos juegos seguidos para hacerse con el partido. Sirve Lajovic y pierde Alcaraz. El animal herido parece capaz de comerse al cazador. Pero el cazador es Carlos Alcaraz, y no está dispuesto a dejarse ningún set. No ha perdido ninguno desde que volvió después de la lesión. Lajovic consigue mantener otra vez su servicio. 6-5.

Sirve Alcaraz. 40-15 … y juego. 6-6.

Tie break.
Muerte súbita.

Alcaraz sale dispuesto a dejar a cero en el tie-break a su rival, pero el animal herido todavía no ha muerto, y lucha y pelea aunque sea inútil, aunque tenga enfrente a un superdotado que está decidido a ganar el partido, y también el set, a cualquier precio.

Y le cuesta a Alcaraz. Lajovic remonta en el tie-break desde un 6-2. Se coloca en 6-5 y además sirve él.

Alcaraz se concentra como si en el siguiente punto le fuese la vida.

Sirve el serbio. Le entra el primer servicio. Un buen saque. Alcaraz le responde. El serbio presiona. Y Alcaraz lo crucifica con un revés cruzado que deja a su rival clavado en la pista. Ha ganado el partido. Y sigue sin haber perdido un solo set desde que volvió tras la última lesión. Ya está en cuartos de final.

Partido magnífico. Bravo por el español y bravo por el serbio.

Tigre Tigre

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