Elena Rabade

Amelia Tiganus, la voz de la libertad

24 de Octubre de 2022
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Amelia Tiganus

La libertad ese concepto tan maltratado, malinterpretado y vaciado de contenido consiste en que cada uno diga lo que piensa sin que nadie pueda censurarlo. Existen muchos matices que la perfilan, pero esto sería objeto de otro artículo.

Amelia Tiganus es una exprostituta que milagrosamente ha podido escapar de las mafias de trata de mujeres para prostituirlas. Extranjera, sola y sin recursos. Sometida, golpeada y violada asiduamente, pertenece a uno de los grupos más vulnerables y maltratados de la tierra. Primero por ser mujer, segundo por ser prostituta.

Pero Amelia se repuso, se juntó con colectivos feministas y decidió ejercer ese derecho a la libertad de expresión que tanto garantiza nuestra Constitución y todos los tratados internacionales. Y está dedicando su vida a exponerse sin miedo y públicamente para denunciar la situación de las mujeres prostituidas. Sin miedo a enfrentarse a uno de los lobbys más poderosos y con mayores ingresos. Tras el tráfico de armas y en pugna por el tráfico de drogas ahí se encuentra la prostitución.

Cuál sería el siguiente paso de este lobby, pues lógicamente que dejaran de considerarlos delincuentes y que legalizasen esta actividad (todos conocemos idénticas pretensiones en el tráfico de drogas). Un buen e inteligente márquetin, deduce enseguida que no pueden ser los millonarios empresarios (proxenetas) quienes lo defiendan, por tanto, esta labor queda en manos de las llamadas madamas, esas antiguas prostitutas que de tanto someterse miran el mundo con los ojos de su explotador, a fin de que estos las eleven de categoría y las traten con un poco más de benevolencia. Y entre estas, han constituido primero el sindicato Otras, y ahora la Plataforma de Afectados por la Abolición de la Prostitución.

Las que llevamos años en lucha por la abolición sabemos que son las mismas y que detrás siempre está el lobby proxeneta.

La abolición que no significa más que la protección de las prostitutas, la concienciación y sanción económica a los clientes, y por supuesto el mantenimiento del proxenetismo y todas sus formas como delito, a quien realmente perjudica es al proxenetismo, y a todos aquellos que se lucran directa o indirectamente de este.

Y estos no iban a dejar que una exprostituta campase libremente ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, y ahí ha empezado la persecución por todos los medios de la misma. En redes, y personalmente, encontrándose casualmente con cierta asiduidad con sus antiguos explotadores.

Las que hemos trabajado en Justicia conocemos perfectamente las dificultades que conlleva un procedimiento contra un local de prostitución. Nadie quiere ser testigo, ninguna te quiere contar que ejercen la prostitución y están ahí obligadas y esclavizadas.

Están muertas de miedo por lo que puede sucederles a ellas o a sus familias, a veces hasta por sus compañeras, su única familia en este país. Es la ley del terror y del silencio. Han visto y sufrido palizas, amenazas y violaciones en grupo ante el más mínimo signo de rebelión. Pocas muy pocas han sobrevivido y salido de manos esas redes. Muchas menos se atreven a hablar.

Callar a Amelia es un mensaje para todas, la que habla desaparece. Pero proteger a Amelia es un mensaje de todas las mujeres. Aquí estamos somos tribu, y no os tenemos miedo, no es una pobre chica extranjera abandonada, engañada vulnerable, somos el 52% de la población.

Va por ti Amelia Tiganus, porque sé que mañana pueden ir por cualquiera de nosotras. Desgraciadamente bastará una fuerte crisis económica para que las mujeres de un país se conviertan en victimas de estas mafias sin escrúpulos.

Y se necesitará la fuerte voluntad de los gobiernos más avanzados del mundo para abolir la esclavitud más antigua del mundo

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