El auge de los denominados "Clubes Activos" ha encendido las alarmas entre expertos en seguridad y autoridades en Europa y Estados Unidos. Estos grupos, que se presentan como espacios para el deporte y la camaradería, esconden detrás una peligrosa estrategia de captación y adoctrinamiento de jóvenes hacia ideologías extremistas. Según ha informado el Proyecto Contra el Extremismo (CEP), el propósito real de estos clubes es crear estructuras paramilitares ocultas, lo que supone un riesgo creciente para la cohesión social a nivel internacional.

Un fenómeno global en expansión
Desde su creación en 2020 por Robert Rundo, fundador del grupo neonazi estadounidense Rise Above Movement, los Clubes Activos han proliferado rápidamente. Se estima que existen más de un centenar de estos grupos distribuidos entre Estados Unidos, Canadá y Europa. En Reino Unido, se han detectado células activas en Londres, Escocia e Irlanda del Norte, donde los miembros celebran actos que glorifican figuras nazis y difunden simbología supremacista.

Alemania, Noruega, Suecia y Finlandia también han identificado la infiltración de estos grupos en gimnasios y eventos deportivos. Bajo la apariencia de actividades físicas, promueven discursos de odio y supremacía blanca, aprovechando la desinformación y el descontento social para captar a jóvenes vulnerables.
Estrategias de captación: deporte y propaganda
Una investigación de la BBC reveló que estos clubes utilizan la fachada de actividades deportivas para reclutar a hombres jóvenes y blancos, especialmente aquellos con habilidades en artes marciales, diseño gráfico o comunicación, con el objetivo de expandir su propaganda.
El Instituto Middlebury de Estudios Internacionales de Monterey advierte que la red de Clubes Activos en Estados Unidos mantiene vínculos estrechos con organizaciones nacionalistas blancas como el Patriot Front, empleando tácticas de adoctrinamiento que incluyen entrenamiento físico y difusión de propaganda racista. (Middlebury Institute of International Studies)

Un riesgo real de violencia organizada
Alexander Ritzmann, del Counter Extremism Project, ha alertado de que estas organizaciones están diseñadas para formar milicias encubiertas preparadas para acciones violentas. Según Ritzmann, la expansión global de estos grupos incrementa el riesgo de actos violentos selectivos de carácter político.
En Alemania y Escandinavia, los Clubes Activos también han ganado presencia. Países como Noruega, Suecia y Finlandia han identificado la infiltración de estos grupos en gimnasios y eventos deportivos, donde se promueve la supremacía blanca bajo el disfraz de entrenamiento físico, según el último Informe del CEP.
Nigel Bromage, exmiembro de grupos neonazis y fundador de la organización Exit Hate, ha advertido en una entrevista en BBC News que la rápida expansión de estos clubes busca construir un movimiento masivo de jóvenes físicamente aptos, disciplinados y preparados para una supuesta guerra racial.
Respuesta internacional y medidas preventivas
El crecimiento de estos grupos ha llevado a países como Canadá a incluir organizaciones neonazis en sus listas de grupos terroristas. Esta medida busca cortar sus fuentes de financiación y limitar su capacidad de organización.
Expertos en seguridad internacional coinciden en la necesidad de fortalecer la cooperación global para frenar la expansión de estos grupos. La regulación de plataformas digitales, el control de financiación y el refuerzo de programas educativos son fundamentales para proteger a los jóvenes de estas redes de captación.

La amenaza que representan los Clubes Activos no se limita a un país o región, sino que es un fenómeno global que requiere una respuesta coordinada e inmediata. Su capacidad para ocultarse como organizaciones deportivas mientras propagan ideologías extremistas supone un desafío urgente para las democracias modernas.
Además, destaca la importancia de implementar programas educativos específicos que informen a los jóvenes sobre los riesgos de ser captados por organizaciones extremistas. La prevención desde edades tempranas y el fortalecimiento de la cohesión social son herramientas clave para frenar el avance de estos grupos.