El dato que mata a Pedro Sánchez: las familias jóvenes españoles han perdido cerca de un 400% de capacidad adquisitiva

15 de Abril de 2024
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Sanchez Infierno

Pedro Sánchez afirmó hace una semana que esta iba a ser la legislatura de la vivienda. Sin embargo, la realidad demuestra que, una vez más, el gobierno que se autoproclama progresista se volverá a quedar corto respecto a la efectividad de sus medidas. Esto sucede no por una falta de buenas intenciones, que las pueden tener, sino en una carencia absoluta de efectividad en todas las medidas de carácter social que aprueban.  

Ministros y líderes de los dos partidos que conforman el gobierno de coalición sacan «la retahíla» cuando quieren defender su agenda social: Reforma Laboral, subida del salario mínimo, escudo social, mejora de la economía, bajada del paro, ley de vivienda o ingreso mínimo vital. Buenas intenciones, a priori leyes de un profundo calado para fortificar el estado del bienestar o terminar con la desigualdad. Sin embargo, no están teniendo una efectividad real en la ciudadanía, sobre todo entre las clases más desfavorecidas.

El empleo que se crea es de peor calidad, los índices de pobreza se están incrementando, la brecha salarial se hace cada vez más grande, los sueldos de los trabajadores se focalizan principalmente en los escalones más bajos mientras los beneficios empresariales crecen. Algo falla y recuerda mucho a los deportistas que hacen buenas competiciones pero jamás consiguen ganar. A Pedro Sánchez y a su gobierno les hace falta rematar pero están demostrando que son incapaces de hacerlo. Lo peor es que tienen las herramientas, pero no las saben utilizar. Tal vez sea la debilidad en la que se encuentra con una mayoría precaria en el Congreso. O, tal vez, es que todo está diseñado como herramienta de propaganda y marketing político.

Lo que más daño le hace a Pedro Sánchez son los datos. Por más que desde el PSOE pretendan buscar el lado positivo o el click bait en redes sociales, la realidad es que Sánchez no está siendo un buen presidente de gobierno…, como todos los que le precedieron, tanto del PP como del PSOE.

El acceso a la vivienda es uno de los mayores ejemplos de la incapacidad y la ineficacia. Las crisis económicas concatenadas han golpeado duramente a las clases medias y trabajadoras, mientras que las privilegiadas han hecho el mejor negocio de su historia. La acumulación de riqueza del 1% de la población es ya perversa y obscena y se aprovechan de que ningún gobernante del mundo, independientemente de su ideología, va a legislar en contra de esos intereses de la minoría.

Uno de los sectores más afectados por la criminal política económica actual, impuesta desde los centros de poder real, es el de los jóvenes. En España más de un 80% de los menores de 35 años no tiene capacidad para acceder a una vivienda en propiedad y un porcentaje mayor tampoco podría vivir de alquiler sin compartir gastos o sin la ayuda de la familia.

Estos datos destrozan el optimismo de Pedro Sánchez. En la España que él gobierna, menos de un 15% de los jóvenes logra emanciparse antes de los 30 años. Además, y esto es lo trágico, la capacidad adquisitiva de los menores de 35 años ha bajado un 386%. Según datos del Banco de España, la riqueza bruta mediana de las personas de menos de 35 años se situó en 43.000 millones de euros. Hace diez años superaba los 165.000 millones. Algo no va bien, pero en la Moncloa o no saben o no quieren encontrar la solución.

Para solucionar los problemas reales hay que aplicar medidas efectivas. La propaganda no sirve para nada. El Photoshop oculta lo que puede, no es mágico, por más que halla genios que logran verdaderas proezas. En la política de Pedro Sánchez hay demasiado Photoshop, todo ello aderezado, además, con una clá de sectarios que confunden la lealtad con el sometimiento y nadie rectificará sus errores si nadie se los muestra.  

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