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Arbeyos

Susana Pérez Alonso
Susana Pérez Alonso
Escritora de novelas, poesía y ensayo. Sus obras han sido publicadas en editoriales de prestigio internacional y por reconocidas publicaciones periódicas académicas. Comienza sus trabajos en la humanización del sistema socio sanitario en el año 1982. Funda la Asociación de Usuarios y Pacientes de la Sanidad. Trabajó en la reestructuración del Área de Oncología y Radioterapia del HUC. Participa en numerosos programas de televisión y radio, así como de reuniones científicas internacionales sobre humanización de la sanidad. Graduada Social y Técnica Fiscal IUDE por la Universidad de Oviedo. Procuradora de los Tribunales.
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análisis

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¿Para qué escribir lo que sucede? Al fin, cada uno lo cuenta a su manera en forma de verdad absoluta. No hay dudas, nadie duda de nada a día de hoy. El SOMA funciona y los epsilones son felices pensándose afortunados contemplando las terribles escenas que nos llegan desde Ucrania. De otras guerras infernales, no. Sólo de Ucrania. Las carreteras se han llenado de coches en Semana Santa. Aviones, trenes, autobuses… La gran huida. No se entiende que al precio que están los combustibles suceda esto, pero sucede. El gasóleo de calefacción y agua caliente sanitaria no tiene descuento alguno ni esos céntimos rebajados, eso no. Los que se quedan en casa que pasen frío, lo importante en un país sin industrita productiva, sin industria de crear algo, es mantener abierta la hostelería, eso es España, un país de cocineros, camareros y limpiadoras de hoteles. Ahí nos hemos quedado. Y de comisionistas por lo que vemos en los medios de información. Información sesgada mayormente, pero eso cuentan. Somos un país sin ciudadanos, sin conciencia de ciudadanía y de comisionistas. A eso hemos quedado reducidos. No es que se pusiese el Sol, es que no sale ni la Luna. Cuando la veo, pienso que nos están timando y es un trampantojo.

De Ucrania, de esas matanzas feroces, de ese país, sólo puedo hablar de lo que pienso, no de hechos, ya que nada doy por cierto. Kiev se ha convertido en una romería, en una Procesión de Semana Santa, a la que acuden mandos de instituciones europeas, Jefes de Estado o de Gobierno sin que lo entienda. ¿Alguien ha visto ir a esta gente a pasearse por una guerra? Yo jamás. La Guerra tiene hasta un cocinero oficial, que además es de mi pueblo, José Andrés. Hasta ahora no había visto esto en la vida. Así que todo me parece cada día más extraño, y por ello extraordinario.

En Asturias, como era lógico, resurgen con fuerza las hospitalizaciones y muertes por COVID y se pide seguir usando mascarillas. La Ministra de Sanidad, que desconozco de donde la han sacado, manifiesta que lo que sucede, el aumento de positivos y muertos, es consecuencia de lo bien que funciona el sistema de vigilancia epidemiológica, y de nuevo pienso en un trampantojo, esta mujer tiene que ser eso, una visión, un engaño. Nadie cabal puede decir esto y seguir siendo Ministra, pero ella sigue. Se llenan los hospitales, se muere la gente, y eso es por lo bien que funciona el sistema. De nuevo, es extraordinario.

En Francia han debatido el Presidente pelo en pecho y Le Pen. Seguí el debate y volvemos a la palabra: trampantojo. El señor Presidente de la Republica, tratando a la señora aspirante como si fuese una persona con un retraso mental, mirándola en plan chulesco, poniendo cara de risa ante las palabras de la aspirante. Y como no, diciendo sin parar que tenía un crédito con un banco ruso, cosa que desconocía yo fuese reproblable o delito. Ahora “lo ruso” es delictivo. Putin me recuerda cada vez más a Gadafi: pasó de ser el sátrapa querido por todos a ser el enemigo número uno de Europa y USA. Los crímenes con polonio no lo convertían en criminal, ni la guerra en Chechenia o Siria. Esas no lo convirtieron en un ser odiado por Occidente, es esta guerra, el resto de actos no contaron. No lo entiendo, pero es así.

Lo único cierto es que hoy me he levantado cantando Hoy no me puedo levantar, al ritmo de Mecano. Lo mío no es por fiesta, es por hartazgo. Aburrimiento, hastío, pereza, desolación. Sólo me queda el huerto y andar buscando SOMA a ver si así soy feliz. De otra manera no lo veo posible. Si saben dónde reparten esa sustancia me lo dicen, por favor.

Para qué comentar la actualidad si realmente no existe… La foto es de los arbejos de mi huerta. Sin trampa ni cartón. Por cierto: arvejos, arbeyos, son guisantes en castellano. Claro ejemplo de que la misma cosa puede tener varios nombres según quien la cuente, quien la hable.

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