Ayuso despeja su camino a La Moncloa

29 de Febrero de 2024
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Ayuso Feijoo Sanchez

El Caso Koldo está suponiendo un duro golpe tanto para el Partido Socialista como para el Partido Popular, según se deduce de las últimas informaciones. El hecho de que el supuesto cabecilla de la trama, Koldo García, fuera uno de los asesores del exministro José Luis Ábalos, inició una tormenta política que, de un modo u otro, afectaba directamente a Pedro Sánchez, por aquello de la responsabilidad in vigilando, que tan peligrosa es.

La respuesta del PSOE fue estigmatizar a Ábalos, un hombre clave para que el actual presidente del Gobierno ocupe el puesto que ocupa ahora. Pedro Sánchez puede pensar que ha llegado donde se encuentra en la actualidad por obra y gracia de su propia divinidad. Sin embargo, la realidad es que han sido muchos los que, de un modo u otro, le apoyaron cuando estaba defenestrado y le marcaron una línea de actuación política que, posiblemente, él solo no habría sabido descubrir. En cambio, la lealtad con Pedro Sánchez no suele ser recíproca y los perdones inexplicables e inconcebibles se han dado en un número mayor de ocasiones que el recompensar adecuadamente a quienes fueron leales en los momentos más difíciles. Pero ese es otro tema.

La cuestión es que José Luis Ábalos ha sido condenado por su partido antes incluso que la Justicia le pudiera siquiera llamar a declarar, que, a día de hoy, no lo ha hecho.  Y esa condena la ha ordenado Su Alteza Serenísima, nadie más.

Sin embargo, el Caso Koldo puede tener otras consecuencias mucho más cruciales para la política española, puesto que puede no tratarse de un presunto caso de corrupción, sino que podría formar parte de una operación del más alto nivel.

La lealtad con Pedro Sánchez no suele ser recíproca y los perdones inexplicables e inconcebibles se han dado en un número mayor de ocasiones que el recompensar adecuadamente a quienes fueron leales en los momentos más difíciles

La aparición del nombre de Miguel Tellado en reuniones con empresarios de la trama alcanza al Partido Popular y, principalmente, a Alberto Núñez Feijóo. Es un golpe durísimo, sobre todo cuando la misma responsabilidad in vigilando que el PP señala a Sánchez, ahora se puede tornar contra Feijóo.

Para entender la profundidad de esta supuesta operación de alto nivel hay que irse a los inicios del Caso Koldo. Quien interpone la demanda contra los contratos del gobierno de Sánchez es PP de Madrid de Isabel Díaz Ayuso en venganza por la denuncia por el cobro de comisiones del hermano de la presidenta madrileña.

El caso de Tomás Díaz Ayuso ya tuvo consecuencias en la política nacional, puesto que terminó con la carrera política de Pablo Casado, entonces presidente del Partido Popular, y abrió la puerta a la llegada de Alberto Núñez Feijóo. Nadie entendió por qué, en aquel entonces, la presidenta madrileña se conformaba con quedarse en Madrid y no se postulaba a la Presidencia Nacional del partido conservador. Sobre todo cuando estaba en una situación política en la que habría sido elegida por aclamación.

El estallido del Caso Koldo y el origen de la denuncia que inicia la investigación policial podría, presuntamente, demostrar que el camino hacia La Moncloa queda prácticamente expedito para Ayuso. Un plan a ejecutar en el medio plazo sabiendo que, antes o después, tanto los rivales externos como internos están tan debilitados que sólo falta la confirmación a través del voto de los ciudadanos.

Pedro Sánchez, más allá de las consecuencias que puedan tener sobre él y el PSOE el estallido de esta trama, está muy tocado. Se encuentra en un escenario de debilidad absoluta en el Congreso de los Diputados, a nivel interno están creciendo las voces críticas con la gestión del secretario general, sobre todo tras las últimas debacles electorales. En el ámbito ciudadano, Sánchez es prácticamente repudiado por más de la mitad de la ciudadanía, y el resto suspende su gestión, una percepción a nivel calle que se ha visto soliviantada por los cambios de opinión y por el convencimiento popular de que el actual presidente del Gobierno sólo actúa en base a lo que sus intereses personales, profesionales y políticos le dictan.

Por el lado contrario, Alberto Núñez Feijóo quedó absolutamente debilitado tras el fiasco en las elecciones generales del 23 de julio de 2023. Su liderazgo está cuestionado desde el mismo momento en que hubo dirigentes que no dudaron en afirmar off the record que «esto no habría pasado con Ayuso». El espectáculo del balcón de la sede de Génova, donde la presidenta madrileña fue la más ovacionada y coreada ante la atónita mirada de Feijóo, fue un elemento más en el que se palpó la voluntad del pueblo.

Sin embargo, Ayuso ha mantenido hasta ahora un perfil muy bajo, centrándose en sus discursos populistas, con cifras manipuladas y prestando más atención a su imagen pública o a hacer oposición a Pedro Sánchez que a gobernar para los madrileños. Eso lo hacen sus consejeros, ella está a otra cosa.

Y esa otra cosa no es más que su posible postulación a la Presidencia del Gobierno. Ahora mismo, la misma mayoría absoluta que logró en las autonómicas de mayo de 2023 la tendría al alcance de la mano y se encuentra con dos liderazgos muy debilitados, con un partido que cerraría filas con ella y a un PSOE al que Sánchez a abocado a la insignificancia política.

La condena por corrupción del PP de Mariano Rajoy provocó un cambio de gobierno tras la moción de censura de Sánchez. Ahora, el Caso Koldo, puede ser otro punto de inflexión que acercaría a España al mismo punto que la Italia de Giorgia Meloni o la Argentina de Javier Milei. Y eso se ha producido tras las denuncias interpuestas por Isabel Díaz Ayuso.

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