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Banco Santander es mencionado en la investigación contra los millonarios haitianos acusados de financiar a bandas criminales

Dos millonarios haitianos, recientemente sancionados por Canadá, poseían o tenían otros vínculos con casi 20 empresas y fideicomisos creados en algunos de los paraísos fiscales más secretos del mundo

José Antonio Gómez
José Antonio Gómez
Director de Diario16. Escritor y analista político. Autor de los ensayos políticos "Gobernar es repartir dolor", "Regeneración", "El líder que marchitó a la Rosa", "IRPH: Operación de Estado" y de las novelas "Josaphat" y "El futuro nos espera".
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Abogados y bancos estadounidenses, entre los que se menciona a Banco Santander, ayudaron durante años a dos millonarios haitianos a comprar compañías extraterritoriales y activos inmobiliarios de lujo, como una casa multimillonaria con vista al mar de Florida. Estos dos magnates han sido acusados ​​por Canadá de corrupción y de permitir que bandas criminales controlaran Haití.

El pasado mes de diciembre, el Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense sancionó a Gilbert Bigio, posiblemente la persona más rica de Haití, y al magnate de seguros Sherif Abdallah, por ser «miembros de la élite haitiana que brindan apoyo financiero y operativo ilícito a bandas armadas».

Según la investigación de los Papeles de Pandora del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), tanto Abdallah como Bigio eran dueños o tenían otros vínculos con casi 20 empresas y fideicomisos creados en algunos de los paraísos fiscales más secretos del mundo. Abogados y banqueros en Miami brindaron a los dos millonarios asesoramiento fiscal, cartas de referencia y otros servicios.

Según al gobierno canadiense, hay «razones para creer que estas personas están utilizando su estatus como miembros de alto perfil de la élite económica en Haití para proteger y permitir las actividades ilegales de bandas criminales armadas, incluso a través del blanqueo de capitales y otros actos de corrupción».

La sanción se produjo en respuesta a lo que los expertos llaman la peor crisis humanitaria de Haití en décadas. Hasta el momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá ha sancionado a 15 políticos y magnates empresariales haitianos, incluidos Bigio y Abdallah.

Bigio, de 87 años, hizo su fortuna en el sector metalúrgico, abrió una empresa embotelladora y adquirió activos de la industria petrolera en todo el Caribe.

En la década de 1990, Estados Unidos ya sancionó a Bigio, su esposa, su hijo y otras personas por su apoyo a un golpe militar que derrocó al primer presidente elegido democráticamente en Haití. Además, un miembro de un ejército privado haitiano, acusó a Bigio y a otro empresario de pagar el asesinato en 1993 de un destacado activista por la democracia. Las autoridades de Haití no investigaron a Bigio ni lo acusaron de irregularidades.

Años más tarde, Bigio fue elogiado cuando una empresa suya brindó ayuda médica después de un terremoto que mató a unas 230.000 personas. En concreto, el gobierno israelí instaló un hospital en una propiedad de la familia Bigio.

El principal objetivo de Bigio, o al menos así lo afirma públicamente, se mantiene enfocado en ganar dinero. En una entrevista del año 2007, afirmó que «nuestro principio, que respetamos a diario, es no mezclarnos en la política haitiana».

Sin embargo, en agosto de 2020, el Tribunal de Cuentas de Haití criticó un acuerdo del gobierno con una empresa propiedad de la familia Bigio que fue examinada como parte de una investigación más amplia sobre la supuesta mala gestión de más 2.000 millones de dólares en fondos estatales. En concreto, la empresa, Repsa SA, recibió un contrato de dragado de 30 millones a pesar de la decisión del gobierno de limitar el contrato a la mitad de ese precio. «Esta forma de gestionar los proyectos de desarrollo ha causado daño al proyecto y a la comunidad», afirmó el tribunal.

Por su parte, Sherif Abdallah, de 64 años, es dueño de una de las principales compañías de seguros de Haití y era un aliado cercano de Jovenel Moïse, quien fue asesinado en 2021. Abdallah es cónsul honorario de Italia; Bigio fue cónsul honorario de Israel. Los cónsules honorarios son diplomáticos voluntarios a tiempo parcial que reciben algunos de los beneficios y protecciones que se otorgan a los diplomáticos profesionales.

En 2018, cuando el presidente Moïse se vio presionado por los crecientes disturbios en el país, buscó refugio en una casa propiedad de Abdallah. Los medios locales informaron que la casa se benefició de las protecciones diplomáticas otorgadas a Abdallah en su cargo de cónsul honorario.

No obstante, los Papeles de Pandora muestran que tanto Bigio como Abdallah eran propietarios, directores o accionistas de, al menos, 20 empresas offshore.

Aunque esto no es ilegal en sí mismo, dichas empresas se utilizan para evadir impuestos y cometer otros delitos. Las empresas extraterritoriales presentan desafíos particulares para los países pobres, incluido Haití, donde los inspectores fiscales, la policía y los jueces a menudo se enfrentan a dificultades para obtener información sobre los ciudadanos más ricos.

Bigio estaba conectado con al menos una docena de esas empresas, muchas de las cuales se crearon en las Bahamas. También creó dos fideicomisos, entidades secretas que pueden proporcionar beneficios fiscales y que a menudo no requieren divulgación a los gobiernos.

Los fideicomisos se utilizaron para beneficiar a los miembros de la familia de Bigio que viven en los Estados Unidos, según el ICIJ. Un fideicomiso invertido en la industria de los combustibles. Otro, Deep Blue Trust, tenía una participación de 31 millones de dólares en empresas haitianas y era dueño de una casa de 3 millones en Bal Harbour en el condado de Miami-Dade.

Uno de los colaboradores más activos de Bigio fue el bufete de abogados Packman, Neuwahl & Rosenberg, con sede en Miami. Según otro documento, el despacho Perlman, Bajandas, Yevoli & Albright también contó como cliente con Bigio: «Gilbert Bigio siempre ha demostrado un alto grado de integridad y capacidad, y ha sido muy apreciado por sus colegas y amigos».

Fuente: ICIJ

Abdallah era propietario de, al menos, cuatro empresas registradas en las Bahamas, según muestran los registros de los Pandora Papers. En 2017, Abdallah estableció una empresa en las Islas Vírgenes Británicas para hacerse con un yate de un millón de dólares llamado Karisa.

Al establecer la empresa, Abdallah registró su casa como un apartamento en el piso 20 en el centro de Miami. No muy lejos trabajaban sus antiguos banqueros privados en el Banco Santander

Después de que Canadá impusiera sanciones, Abdallah dimitió como vicepresidente de Sogebank, una de las instituciones financieras más grandes de Haití.

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