Acabo alucinado y envidioso, qué portento de escritura, de creación y de amor por lo literario y los libros, una obra excepcional sin dudarlo, Flaubert a la carta. Una brújula en el laberinto, de Antonio Álvarez de la Rosa que sube un grado más al Parnaso tras obtener el XVI Premio Málaga de Ensayo, publicado por Páginas de Espuma en su Colección Voces.
He despotricado mucho de los comentarios de libros llenos de adjetivos, me veo obligado a usarlos, empero, porque éste es un libro delicado, elegante, original, erudito, relevante, entretenido, hermoso, vivo, estimulante, placentero, bello... Álvarez de la Rosa, Catedrático de Filología Francesa en la Universidad de La Laguna, es nuestro espía en la República de las Letras flaubertianas, y ha hecho un “ensayo” que a la vez es autobiografía, biografía, novela, libro de viajes, análisis literario, ensayo histórico, entrevista, crónica gastronómica, añadiendo un certero diagnóstico de nuestra época y sus fraudes decadentes y grandezas humanísticas.
La originalidad del libro supongo que dejaría indefenso al Jurado del Premio, porque no concibo nada que aúne con tanta facilidad la densidad y la ligereza, bien entendida, fuera de toda hispóstasis pseudoacadémica. Leer con placer total no es frecuente, todo libro tiene las asperezas del esfuerzo y la voluntad del autor, parece éste tocado en cambio por la gracia de la naturalidad, acompaña, guía y conduce por las aguas “emmabovaryanas” a quienes no somos versados, a pesar de haber leído la obra, en los intersticios del magnífico arquitecto y constructor de novelas que fue Flaubert.
El retrato del escritor es completo y exhaustivo, desde los ventanales del hospital donde se crio mirando las disecciones de cadáveres de su padre doctor, pasando por sus debilidades con las prostitutas, los viajes, las manías y los aburrimientos, su reaccionarismo político antigualitario y pasando al mismo tiempo por el antitradicionalismo, el anticlericalismo, y su rechazo de cuanto pudiera suponer la imposición de ideas no pasadas por el método de la Ciencia, pero sobre todo maravillan los fogonazos lúcidos sobre lo que es la Literatura: “Una obra sólo tiene importancia en virtud de su eternidad, es decir, que cuanto más represente a la humanidad de todos los tiempos, más bella será”. Todo un programa de vida.
