Los lleva mal, muy mal. Supongo que no podía ser de otra manera. Y encima rojos. El amor de su vida le pone cuernos y los cuernos son rojos. Es el colmo. Se lo ha dado todo. Gracias a él, al amante Toto, Sir Luisito ha batido todos los records existentes en la historia de la Fórmula 1... Excepto el de número de mundiales que comparte con Schumacher gracias a que el director de carrera en Abu dhabi 2021, Michael Masi, hizo un giro de prestidigitador con las normas y se lo dejó en bandeja a Mar Verstappen para que pudiesen adelantar al piloto número uno de la escudería Mercedes
Si Michael Masi no hubiera hecho ese truco de ilusionista Hamilton tendría ahora ocho mundiales y sería -también- dueño de ese récord absoluto. Y quizá aún le dolerían más los cuernos rojos al pobre Toto Wolff... Tal vez ahora, cuando piense en Michael Masi, lo hago con simpatía, y hasta con cariño.
Va diciendo el hombre, el Hombre-Wolff, con el estómago revuelto, el corazón encogido y la sonrisa sostenida con andamios torpes, que es como ver a tu exmujer con su siguiente marido.
Da un poco de pena, el pobre Toto. Y hay que reconocer que sir Lewis es bien puta, dicho con todos los respetos, porque al parecer fue el quien buscó como pareja a los del color rojo. Y no fue sólo por motivos sentimentales, porque estuviese enamorado, sino por dinero. Cien millones de euros, como base, va a cobrar el piloto británico que durante un par de temporadas se empeñó en que los Mercedes no fuesen plateados sino negros. Naturalmente eso no va a pedírselo Lewis Hamilton a Ferrari, porque no tiene tantos huevos como sí tenía Alfonso de Portago, el primer piloto español que condujo un Ferrari de Fórmula 1 y que se subió a un podium en la categoría reina, y también el primero que pintó de negro, con vulgar pintura de paredes, un Ferrari. Si tienes curiosidad por la historia puedes leerla en la novela EL SABOR DEL ÚLTIMO BESO.
El último beso. A Toto Wolf tuvo que saberle a hiel y cieno.
Tigre Tigre
