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Día Internacional de la Mujer, y Hombres

07 de Marzo de 2023
Actualizado el 02 de julio de 2024
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No deja de resultar paradójico e incluso arrogante que, en sociedades patriarcales como la nuestra, un hombre como yo, responsable por activa y pasiva, de las desigualdades y violencias que sufren las mujeres, escriba sobre el Día Internacional de la Mujer. Creo que en general quienes nos llamamos “hombres por la igualdad”, que aún tenemos mucho camino por recorrer, somos seres extraños y novedosos dentro de un universo masculino al que las cuestiones relacionadas con la igualdad le repelen, o bien las combaten con rabia, malos modos y métodos.

Por eso quizás los medios de comunicación sigan publicando nuestras opiniones, porque constituimos una anomalía. Un amigo me dijo que la noticia no era “perro muerde a niño”, sino “niño muerde a perro”. Algo de esto debe estar pasando, para que se dé la incongruencia de que a quienes somos cómplices de las desigualdades, se nos permita opinar públicamente.

Para Naciones Unidas, los días internacionales son un poderoso instrumento para poner a disposición del público en general información sobre cuestiones de interés, movilizar la voluntad política y los recursos para abordar los problemas mundiales, y celebrar reforzar los logros de la humanidad.

El Día Internacional de la Mujer nació de las actividades del movimiento sindical a principios del siglo XX en América del Norte y Europa. El primer Día Nacional de la Mujer se celebró en los Estados Unidos el 28 de febrero de 1909, cuando se convocó la huelga de los trabajadores textiles y mujeres del Partido Socialista de los Estados Unidos protestaron también contra las condiciones laborales en Nueva York en 1908. En 1917, las mujeres en Rusia deciden protestar de nuevo, y luchar por “Pan y Paz” en el último domingo de febrero, que cayó en un 8 de marzo en el calendario gregoriano, llevando a la adopción del voto femenino en Rusia. Desde 1975, Naciones Unidad conmemora cada día 8 de marzo el día internacional de la mujer.

Recientemente, en relación con el colectivo LGTBQI+, escuché criticar el uso de tantas etiquetas, por la confusión que puede generar entre la población. Pero si no visualizamos mediante estas letras las discriminaciones que se cometen con las personas que están detrás de cada una de ellas jamás podremos acabar con la discriminación que les afecta. Por eso existen también los días internacionales, para publicitar y colocar cada año en el escenario público internacional, las desigualdades y discriminaciones que, en pleno siglo XXI, sufren las mujeres en todos los países del mundo, a las que se suman las sociales, étnicas, religiosas, culturales. La mujer siempre es el eslabón más discriminado.

Si no visualizamos mediante estas letras las discriminaciones que se cometen con las personas que están detrás de cada una de ellas jamás podremos acabar con la discriminación que les afecta

Los hombres, en general, no hace falta que seamos talibanes del machismo, sino también los que dicen no tener ideología, e incluso los que nos declaramos progresistas, como en casi todos los temas relacionados con la igualdad que afectan a las mujeres, ignoramos esta celebración, como si no tuviera nada que ver con nosotros, y no nos sentimos en ningún momento interpelados ni dados por aludidos por las reivindicaciones que contiene. Es una de las consecuencias de la socialización masculina a la que el patriarcado nos ha llevado. E incluso en el colmo de la arrogancia, estupidez y prueba de la misoginia que practicamos, nos permitimos bromear e ironizar con la estúpida, ignorante y ofensiva frase de “para cuándo el día del hombre”.

Desgraciadamente siguen existiendo múltiples razones para celebrar cada año el Día Internacional de la Mujer, enumerarlas sería una tarea tan ardua que agotaría a los lectores, y lectoras, de este artículo, aunque a veces la única voz que escuchemos sea la de la soberbia y el dislate de los que se creen víctimas porque ven peligrar su poder y privilegios.

No estaría de más, en consecuencia, que los hombres de forma activa nos sumásemos cada año a este día internacional de la mujer, no para asumir liderazgos, ocupar espacios o pretender protagonismos, sino para normalizar nuestra presencia y compromiso en la lucha contra las desigualdades y la violencia de género; sería una hermosa e indicativa señal de que algo en nosotros está cambiando.

Pero eso solo podrá ocurrir si nos despojamos del traje de macho que nos acompaña, y somos capaces de afrontar la vida desde la honestidad y la amabilidad. Porque masculinidad e igualdad son conceptos y paradigmas tan antagónicos e incompatibles que pretender armonizarlos es una quimera.

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