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Discapacidad: El último reducto de la deshumanización

18 de Agosto de 2019
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Mucho se habla últimamente de fobias y discriminaciones. Hay discriminaciones muy sutiles, como la que se narra en el documental: “El problema con Apu”, del productor de cine Melamedoff. También, últimamente, hay incluso nuevas discriminaciones como la que denuncia el transactivismo y que, en el tema de la abolición del género, se enfrenta al feminismo, creando un discurso de la discriminación por la creación de un autoconcepto basado e la construcción social del género.Dicho esto, me vais a perdonar, pero creo que nos estamos olvidando de la discriminación más dura e inevitable, la deshumanización de un colectivo por lo que naturalmente es, el sentir que sobras, no por una idea, una creencia o un sentimiento, sino por lo que eres, algo que ni siquiera puedes esconder u ocultar, aunque quisieras. Y esta discriminación solamente la sufrimos tres colectivos: Las personas con otros rasgos de procedencia, las mujeres, (que no son un colectivo, sino la mitad del mundo) y las personas con discapacidad.Vemos que a esos tres grupos de personas se les ha discriminado históricamente de acuerdo a dos parámetros íntimamente ligados: La productividad o utilidad y la deshumanización.Así, las mujeres y las personas de otras razas se han visto siempre como fuerza de trabajo, han tenido una utilidad reproductiva y/o han servido como fuente de placer o cuidado, aunque muchas veces estas personas han estado sometidas al status de esclavitud, estando a al nivel de los semovientes, muebles o utensilios del hogar que se mueven y de los cuales el amo puede disponer a su antojo. Luego, volveremos sobre esta idea, cuando lleguemos a la actualidad. Sin embargo, a nosotras, las personas con discapacidad, siempre se nos ha visto como despojos humanos faltos de utilidad, tanto laboral como reproductiva o sexual, aunque siempre ha habido excepciones como los bufones y las morbosas parafilias sexuales.Siguiendo esta tónica histórica, llegamos, en la primera mitad del s.XX, a la racionalización y radicalización más brutal en el régimen nazi y su plan de exterminio. Otros grupos eran señalados con diferentes símbolos en sus pijamas de rallas, (estrellas de David, triángulos rosas, triángulos rojos…), y explotaban su fuerza de trabajo esclava hasta la muerte por agotamiento. Sin embargo, las personas con discapacidad, éramos vistas como deshechos, la infrahumanidad dentro de la infrahumanidad. De ese modo, de forma muy ordenada y sistemática, mediante el Proyecto T4, nos eliminaban directamente, a no ser que al Dr. Menguele se le antojara experimentar con nosotras.Siguiendo con esta línea, de forma más suavizada, llegamos al paternalismo, ya sea religioso o laico. Esta visión consiste en vernos como elementos pasivos de la sociedad y quitar importancia a nuestras cuestiones y a nuestras opiniones, en definitiva otra forma de deshumanización. Esto es lo que he podido ver en los medios de comunicación. De este modo, he visto como se rechaza una crítica bien argumentada sobre las medidas de empleo y discapacidad en el Ayuntamiento de Burgos por parte de la asociación UPADD (Unidad Progresista de Apoyo a la Discapacidad y la Dependencia)[1]. Mientras tanto, veo como a las noticias sobre maltrato animal aumentan y a la discapacidad solamente se la menciona en noticias puramente lúdicas, (como un festival de música), o asistenciales. Esto me lleva a tres conclusiones:En primer lugar. La opinión de una asociación fundada, compuesta y dirigida por personas con discapacidad no cuenta, al menos para la prensa de Burgos. De hecho, por ejemplo, si se comprueba en la noticia de la Cadena SER citada en la mencionada nota de prensa, se ve que no aparece ninguna persona con discapacidad.En segundo lugar. Está mal visto que las asociaciones hablen de políticas de discapacidad y dependencia. Se ve con mejores ojos que se hable de ejemplos de superación o de actividades lúdicas o asistenciales. Solamente el CERMI hace tímidas reinvindicaciones políticas, de vez en cuando y no precisamente en defensa de lo público.En tercer lugar. Parece ser que las noticias animalistas son más tenidas en cuenta que las noticias sobre discapacidad o dependencia.Estas tres conclusiones, sobretodo la tercera, nos devuelve al tema de los semovientes. Vamos a ver. ¿Cómo se considera a una persona cuya opinión solamente se tiene en cuenta en noticias amables, cuya participación política está vetada y que ve como los medios de comunicación antepone noticias de maltrato animal a la defensa de sus derechos laborales o sociales? ¿No estamos ante el último reducto de la deshumanización?Si me permitís, para ilustrar mejor lo que quiero transmitir, acabaré con el texto de Eduardo Galeano, “Los nadies”. Aunque, como he dicho, nosotras, al parecer, no llegamos a ser ni Recursos Humanos:“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo laLiebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:Que no son, aunque sean.Que no hablan idiomas, sino dialectos.Que no hacen arte, sino artesanía.Que no practican cultura, sino folklore.Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos.Que no tienen nombre, sino número.Que no figuran en la historia universal, sino en la crónicaRoja de la prensa local.Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”.[1] “La UPADD recuerda al PSOE-Burgos la obligación del 5% de reserva de empleo en la Administración Pública”. https://www.asociacionupadd.org/notas-de-prensa . UPADD. Consultado el 16 de agosto de 2019.
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