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Donald Trump, «el rebelde» que dio miles de millones a dedo durante la pandemia

Según la documentación a la que ha tenido acceso Diario16, durante los últimos meses de la Administración de Donald Trump se favoreció a empresas políticamente afines al expresidente y sin experiencia en el sector sanitario

José Antonio Gómez
José Antonio Gómez
Director de Diario16. Escritor y analista político. Autor de los ensayos políticos "Gobernar es repartir dolor", "Regeneración", "El líder que marchitó a la Rosa", "IRPH: Operación de Estado" y de las novelas "Josaphat" y "El futuro nos espera".
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análisis

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La pandemia de Covid-19 ha derivado en el descubrimiento de grandes casos de corrupción en todo el mundo. Se liberó mucho dinero para hacer frente a la compra de material sanitario, medicamentos y la ejecución de servicios. La premura, el desconocimiento de la magnitud de la pandemia, el número elevado de muertos y la exigencia ciudadana de respuestas provocó que muchos de los controles y regulaciones habituales a la hora de conceder dinero público se vinieran abajo. Eso fue aprovechado por los corruptos de todos los niveles.

Donald Trump, el ahora candidato republicano que se presenta ante el mundo como el adalid de la rebelión contra el sistema (cuando él es una herramienta del sistema plutocrático), contra el establishment, a favor de la transparencia y la espada flameante contra la corrupción, también cayó, o, al menos, una parte de su Administración.

Documentos a los que ha tenido acceso Diario16, demuestran cómo desde la Administración Trump se presionó a las agencias gubernamentales para que adjudicaran contratos relacionados con la pandemia a empresarios afines al entonces presidente. Se concedieron por este procedimiento miles de millones de dólares.

Según la documentación, el asesor comercial de Donald Trump en la Casa Blanca concedió verbalmente un contrato para la compra de respiradores por valor de 96 millones de dólares a una empresa con conexiones en la Casa Blanca. Posteriormente, funcionarios de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) fueron presionados para firmar el contrato después del hecho.

Una parte de esa documentación son correos electrónicos que ofrecen importantes detalles sobre el papel del asesor comercial de Trump en una ola de compras secretas de equipos de protección personal y suministros médicos.

El mismo asesor instó al propio Trump para que presionara a las agencias federales para combatir el virus rápidamente durante el periodo de mandato. Para ello aconsejó que se eliminara toda la burocracia del sistema de compras.

La documentación analizada es sólo una muestra de cómo la Administración Trump adjudicó más de 36.000 millones sin licitación y con un control prácticamente nulo para, supuestamente, luchar contra la pandemia de Covid-19.

Además del contrato sin licitación de 96 millones para respiradores que fue ordenado por el asesor comercial de Trump hay otros en los que los propios empresarios a los que se les concedieron esos contratos se han declarado culpables de fraude. Otras de las adjudicaciones más sorprendentes que se dieron durante ese periodo fueron las de compras de mascarillas por la empresa de un exfuncionario de la Casa Blanca o los millones que la FEMA pagó a un contratista con un elevado historial de fraudes para la compra de tubos de ensayo que, posteriormente, se demostraron inutilizables.

Por otro lado, esas acciones de corrupción tuvieron una consecuencia terrible: la falta de acción efectiva de Trump empeoró la crisis sanitaria. «El presidente rechazó los llamamientos de los gobernadores para garantizar que el país tuviera suficientes equipos de protección personal y otros suministros para abordar la crisis, lo que provocó una grave escasez y obligó a los estados y ciudades a competir en el mercado abierto», afirma una carta remitida por el congresista James Clyburn a Joe Biden.

Esta falta de planificación por parte de Trump provocó que varios altos cargos de la Casa Blanca adoptaran enfoques ineficaces y corruptos para adquirir suministros sanitarios y de protección. Se presionó a las agencias federales para que concedieran contratos sin licitación para la compra de ingredientes farmacéuticos y otros artículos, incluso cuando había una importante escasez mundial de mascarillas, guantes de nitrilo, batas, EPI, y otros artículos.

El contrato de los respiradores con la empresa ADG fue ordenado directamente desde la Casa Blanca. La opacidad de la Administración Trump fue absoluta respecto a esta adjudicación, pero fue la propia empresa la que entregó documentación al Congreso de los Estados Unidos que indican que se utilizó a un importante lobista para contactar con el asesor comercial de Donald Trump.

Según la documentación a la que ha tenido acceso este medio, el condecorado general John Kean fue el hombre utilizado por la empresa para entrar en la Casa Blanca. La compañía entregó un lote inicial de respiradores a la FEMA antes de que se adjudicara cualquier contrato, y la empresa aumentó su producción con la promesa de que la Casa Blanca y el asesor comercial de Trump harían oficial el acuerdo. Los correos electrónicos muestran que la empresa esperaba que se le pagara por adelantado al momento de la firma, algo que, generalmente, no hace el gobierno de los Estados Unidos.

Según uno de los subcomités del Congreso que ha investigado el destino del dinero gastado por la Administración Trump durante la pandemia, la empresa triplicó sus ventas gracias a los contratos firmados gracias al asesor comercial de Trump.

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