Las bolsas europeas han vivido una de sus jornadas más negras desde la pandemia. El Ibex 35 ha cerrado con una caída cercana al 5%, liderando los retrocesos en el continente, arrastrado principalmente por la debacle del sector bancario. Las consecuencias del nuevo paquete de aranceles de Donald Trump y el temor creciente a una recesión global han provocado una oleada de ventas en todos los mercados.
La banca, por su enorme peso en el selectivo español, ha sido el principal foco del pánico bursátil. Sabadell ha perdido un 12,7%, BBVA un 10,7%, y CaixaBank un 9,8%. Incluso entidades como Santander o Bankinter han sufrido recortes superiores al 10%. La razón es clara: si la economía se desacelera y los bancos centrales optan por bajar los tipos de interés para estimular el crecimiento, las entidades financieras verán mermados sus márgenes de beneficio.

Una tormenta global
El pánico no ha sido exclusivo de España. El Euro Stoxx 50 ha caído un 2%, y los índices nacionales han seguido la misma línea: el Dax alemán, un 2%; el Cac francés, un 1,6%; el FTSE británico, un 1,7%. Solo en el mercado estadounidense, Wall Street se desplomó la jornada anterior, con el S&P 500 perdiendo un 4,8% y el Nasdaq casi un 6%. En Asia, el Nikkei bajó un 2,8%, y en Vietnam, uno de los países más perjudicados por los aranceles de EE.UU., la caída acumulada supera el 9% en dos días.
El nerviosismo se apodera de los parqués europeos
El oro, valor refugio por excelencia, también ha notado el nerviosismo: tras marcar récords el jueves, ha retrocedido ligeramente hasta los 3.118 dólares por onza. El petróleo, por su parte, se desploma por debajo de los 70 dólares debido al aumento de producción anunciado por la OPEP+ y la previsión de menor demanda global.

Los motivos del colapso
¿Qué está pasando exactamente? La raíz del problema está en las tensiones comerciales reavivadas por Donald Trump. El expresidente estadounidense ha vuelto a lanzar un paquete de aranceles agresivos con el argumento de proteger a la industria nacional. Esta vez, las tarifas mínimas son del 10% y alcanzan hasta el 50% en productos clave. El mensaje para sus socios comerciales es claro: habrá negociación solo si EE.UU. recibe algo “fenomenal” a cambio.
Estas medidas llegan en un contexto de desaceleración global y generan una doble preocupación: por un lado, encarecen los productos, lo que dispara la inflación; por otro, frenan el comercio, lo que perjudica al crecimiento. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ha alertado de que los aranceles representan un “riesgo significativo” para la economía mundial.
Previsión de recesión y recorte de tipos
La reacción de los bancos centrales será clave. Los analistas de Generali Investments anticipan que la Reserva Federal de EE.UU. podría recortar los tipos hasta tres veces este año, llevándolos al 3,5-3,75%. El Banco Central Europeo, por su parte, también podría añadir un tercer recorte, situando el tipo en el 1,75%. Estas decisiones buscan frenar la caída del consumo y la inversión, pero afectan directamente a los beneficios de los bancos.
En paralelo, el rendimiento de los bonos soberanos ha caído: en EE.UU., el bono a 10 años se sitúa ya en el entorno del 4%; en España baja al 3,218%; y en Alemania, desciende 14 puntos hasta el 2,49%, niveles previos al plan de gasto público de Friedrich Merz.
La banca, la más golpeada
El hundimiento bursátil ha golpeado con más fuerza a las entidades financieras. En Europa, Deutsche Bank ha perdido un 10%, Commerzbank un 8%, Unicredit un 10,7% y Société Générale un 4,4%. Desde Bank of America ya advierten: el sector bancario puede perder más de un 10% adicional desde los niveles actuales.
En este contexto, incluso los valores considerados "refugio", como las eléctricas, no han logrado mantenerse. Redeia y Enagás, que habían aguantado en sesiones anteriores, también caen más de un 0,5%.
Una situación con difícil salida inmediata
Para muchos expertos, la gran incógnita ahora no es si habrá recesión, sino cuándo y con qué intensidad. JP Morgan ha elevado al 60% la probabilidad de una recesión global antes de fin de año. Y la sensación en los mercados es que esta vez el daño puede ser más duradero si las tensiones comerciales no se resuelven.
“El problema no es solo el arancel en sí, sino la incertidumbre que genera”, explica Jessica Henry, directora de inversiones en Federated Hermes. “Cada día sin acuerdos añade más presión a las empresas, que no saben si deben parar inversiones o cambiar su modelo de producción”, añade.
Mientras tanto, las decisiones de los inversores siguen un patrón claro: salir de activos de riesgo y buscar refugios tradicionales. El yen, el franco suizo y los bonos soberanos están recibiendo una avalancha de dinero. Incluso el dólar, que cayó el jueves, muestra signos de estabilización frente al euro, con un tipo de cambio en torno al 1,105.
El Ibex vuelve a ser el termómetro del miedo
El Ibex 35 ha vuelto a demostrar lo vulnerable que es cuando el entorno global se vuelve hostil, sobre todo por la fuerte presencia del sector bancario. En un contexto de temor a la recesión, presión inflacionaria y tensiones comerciales, los mercados buscan certezas que, por ahora, no encuentran.
Y si algo queda claro tras esta jornada es que la volatilidad ha vuelto para quedarse. La pregunta ahora no es tanto si el mercado caerá más, sino cuánto tiempo tardará en recuperar la confianza. Mientras tanto, la banca y la economía real seguirán pagando el precio de la incertidumbre global.