La inflación baja por cuarto mes consecutivo hasta 6,8% en noviembre y sitúa la subida de las pensiones en el 8,5% en enero

14 de Diciembre de 2022
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Se confirma que la inflación volvió a frenarse en noviembre por cuarto mes consecutivo. Se sitúo en el 6,8% en tasa interanual, lo que supone una disminución de medio punto respecto al mes de octubre.

El Gobierno debe actuar regulando y penalizando la dinámica especulativa de las grandes empresas que acumulan ingentes cantidades de beneficios a costa del presupuesto de los hogares por la subida desorbitada de los alimentos

Sin embargo, la tasa subyacente, que refleja la inflación de componente estructural, se ha elevado una décima hasta alcanzar el 6,3%.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el dato definitivo del índice de precios de consumo (IPC) de noviembre. El pasado mes de octubre la inflación se moderó más de un punto y medio gracias al descenso de la electricidad.

Pensiones

Por primera vez, se aplica el nuevo mecanismo que indexa las pensiones a la inflación media del último año hasta el mes de noviembre. Esto supone que, de confirmarse el dato de inflación, las pensiones subirán un 8,5% el año que viene.

Una cifra que había adelantado el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá en septiembre. Con esta subida, la pensión media de jubilación pasa de 1.257 euros a 1.363 euros. La pensión media del sistema pasa de 1.092 a 1.185 euros. La pensión máxima sube de 2.820 a 3059 euros. Estas subidas supondrán un gasto aproximado de 13.500 millones de euros.

Se debe actuar regulando y penalizando la dinámica especulativa de las grandes empresas que acumulan ingentes cantidades de beneficios a costa del presupuesto de los hogares por la subida desorbitada de los alimentos

Evolución de la inflación de la tasa anual

La inflación anual del IPC en noviembre de 2022 es del 6,8%, de acuerdo con el dato definitivo elaborado por el INE. Este indicador supone una disminución de medio punto en su tasa anual, ya que en el mes de octubre esta variación fue del 7,3%.

Esta evolución es debida, principalmente, a la bajada de los precios de los carburantes, que subieron en noviembre de 2021 y de la electricidad, con un descenso mayor que el del año pasado. También influye, aunque en menor medida, el aumento de los precios de la nueva temporada del vestido y calzado, más moderado que en 2021.

La tasa de variación anual de la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) aumenta una décima, hasta el 6,3%.

La bajada de la inflación no se ha trasladado a los alimentos

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores señala que este hecho se debe principalmente al comportamiento del precio de la electricidad observado a partir de agosto, que se ha reducido a raíz de la introducción de medidas para topar el precio del gas y rebajar la factura eléctrica. Una política que, si bien podría haber ido más lejos, sí que está poniendo en valor la eficacia de establecer mecanismos de control sobre el precio de productos y servicios básicos, reduciendo su influencia sobre el alza de los precios a la par que mejorando su accesibilidad por parte de toda la población trabajadora.    

No obstante, UGT denuncia que este abaratamiento de los productos energéticos aún no se ha trasladado al precio del resto de productos de la cesta de la compra, como bien muestra el incremento de la tasa subyacente. Así, las empresas, que no tardaron en transferir al consumidor sus crecientes costes de producción cuando se dispararon los precios del gas, continúan aprovechando la situación manteniendo los precios elevados a pesar de que el coste de la materia prima energética se haya reducido. 

Especulación de las grandes empresas

Por ello, UGT llama al Gobierno a actuar regulando y penalizando la dinámica especulativa de estas grandes empresas que acumulan ingentes cantidades de beneficios a costa del presupuesto de los hogares. Además, la patronal debe tener altura de miras y comprometerse a alcanzar un acuerdo global que reparta de manera justa los costes de la inflación, moderando la acumulación de beneficios y estableciendo subidas salariales que no atenten contra la capacidad adquisitiva de la población trabajadora. 

No hay que olvidar que la actividad productiva de las empresas depende de la capacidad de consumo de las familias, por lo que continuar ahogando su presupuesto ralentizará el consumo y la demanda, como ya reflejan los últimos datos de la Contabilidad Nacional, lo que puede acabar por generar también una paralización del crecimiento económico y de la creación de empleo. 

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