El equipo de la OIEA emite su informe sobre seguridad de la central nuclear de Zaporiyia

07 de Septiembre de 2022
Actualizado el 02 de julio de 2024
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En Zaporiyia existe el riesgo de que ocurra algo trágico, un nuevo desastre como Fukushima

La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha pedido el cese de toda actividad militar en la zona cercana a la central nuclear de Zaporiyia, insistiendo en que deben terminarse los bombardeos en el área.

En el informe publicado ayer martes por la tarde no se ha identificado a los culpables, responsables de los bombardeos.

"Cualquier actividad militar, como bombardeos, dentro o en las cercanías de una instalación nuclear, tiene el potencial de causar una consecuencia radiológica inaceptable", señala el documento.

El texto enumera áreas de la planta que han sido dañadas, como un edificio que alberga combustible nuclear, una instalación para almacenar desechos radiactivos y un edificio que albergaba un sistema de alarma. Por otro lado, afirma que los generadores de emergencia y los dispositivos de seguridad permanecen intactos y los niveles de radiación son normales.

«El personal ucraniano que opera la planta bajo ocupación militar rusa está bajo constante estrés y presión, especialmente con el personal limitado disponible. Esto no es sostenible y podría conducir a un aumento de posibilidades de que ocurra un error humano con implicaciones para la seguridad nuclear» apunta el informe.

"El OIEA recomienda que se detengan inmediatamente los bombardeos en el sitio y en sus inmediaciones para evitar daños a la planta y a las instalaciones asociadas, por la seguridad del personal operativo y para mantener la integridad física para apoyar una operación segura", señala el escrito. Para ello será necesario "el acuerdo de todas las partes relevantes para el establecimiento de una zona de protección de seguridad nuclear alrededor de la central".

La central nuclear de Zaporiyia es la más grande de Europa, siendo seis veces en equivalencia mayor que la de Chernóbil.

El informe hecho público ayer, debe ser ahora estudiado y analizado por el Consejo de Seguridad de la ONU. El director de la inspección, Grossi, presentó sus conclusiones ante los 15 países miembro del Consejo de Seguridad, y afirmó que "La integridad de la central ha sido violada, ha ocurrido y sigue ocurriendo, voluntaria o involuntariamente y que yo he podido ver personalmente, es simplemente inaceptable. Estamos jugando con fuego y algo tremendamente catastrófico puede ocurrir", advirtió en la videoconferencia que tuvo lugar tras hacerse público el informe.

Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, pidió a raíz de las declaraciones de Grossi, que se produzca un compromiso tanto por parte de Rusia, para retirar sus militares de la central; como por parte de Ucrania, de no tomarla.

Esta propuesta, para el delegado ruso en el Consejo, es "poco seria", y ha expresado su decepción, puesto que desde Rusia esperaban que se denunciase públicamente la actuación de Ucrania sobre la planta nuclear.

También plantean que, debido a que la situación actual es "insostenible", la mejor acción para garantizar la seguridad de las instalaciones nucleares de Ucrania y de su pueblo sería "que este conflicto armado termine ya".

Hasta el momento los niveles de radiación de la central se mantienen estables, dentro de los límites normales. No obstante, la planta funciona en estos momentos únicamente a través de su línea de reserva, después de que los bombardeos generasen un incendio que hizo que se desconectase la red eléctrica del último de los seis reactores nucleares de la central.

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