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El IV Concilio de Toledo, ¿la primera «constitución» de Hispania?

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análisis

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Ideas tan actuales como la de la supeditación de los poderes al Imperio de la Ley o la de gobernar en pro del pueblo o del súbdito provienen en su mayor parte de las teorías que empezaron a circular desde el siglo XVIII. Tanto es así, que muchas veces tendemos a pensar que en las sociedades anteriores a la Sociedad Contemporánea nunca se había planteado legislar sobre estos temas y ello es hasta cierto modo normal, a menudo se tiende a conocer mejor lo más reciente y los hechos anteriores se van difuminando con el transcurrir del tiempo. Por ello, retroceder en el tiempo, no sólo doscientos, sino más de mil trescientos años supone un gran esfuerzo de abstracción, en ese caso hay que lidiar con la parquedad de las fuentes, con la dificultad para entender la manera de pensar de la época y con los prejuicios y estereotipos que podamos tener sobre la época en cuestión. La enseñanza de la Historia está regulada vía unos rígidos Planes de Estudios predeterminados y ello hace que, a excepción de algunas personas aficionadas a la Historia o investigadores, el conocimiento histórico general quede, en cierto modo, «encorsetado«, propiciando la aparición de estereotipos sobre ciertas épocas históricas.

En todo este contexto, si preguntáramos a alguien qué conoce sobre el Reino Visigodo de Toledo, suponiendo que el preguntado conozca algo sobre el tema, seguramente nos contestaría que los visigodos fueron unos «bárbaros», algo así como unos guerreros con casco de cuernos, que en el siglo V invadieron Hispania y expulsaron a los romanos, que fundaron un reino con una lista de reyes de nombre extraño que desapareció en 711 con la invasión musulmana. Como mucho, alguien te podrá hablar del rey Rodrigo y de la Batalla de Guadalete y, con suerte, del III Concilio de Toledoy del rey Recaredo o del rey Leovigildo. Pues bien, ni los visigodos eran «bárbaros» al uso, ya que estaban totalmente romanizados desde fechas bastante tempranas, ni tampoco invadieron Hispania, ya que llegaron aquí como «federados» de las tropas imperiales y con el objetivo de expulsar a otros bárbaros, siendo su objetivo principal entonces el de controlar la Galia, no Hispania. De todos modos, distintos vericuetos históricos hicieron que el pueblo visigodo llegara al final a fundar un reino en Hispania el cual a principios del siglo VII ya controlaba toda la Península Ibérica más la Septimania, provincia al sur de la actual Francia.

A principios del siglo VII el rey visigodo Suintila había conquistado los últimos reductos fieles a Bizancio en el sur de la Península y, por vez primera, el «Regnum Gothorum» controlaba la totalidad de Hispania; no obstante, Flavio Suintila era un rey brutal y conspiranoico, alguien amante del «ataque preventivo» para eliminar posibles conjuras palaciegas y golpes de estado, una cosa casi deporte nacional entre los godos. Fue tal su celo intentando eliminar a sus enemigos, reales o imaginarios, que rápidamente se puso a todo el mundo en su contra, por lo que se urdió un complot contra él y el Duque de la Septimania, Sisenando, invadió la Península desde el norte con la ayuda de un ejército franco, venciendo a Suintila casi sin derramar sangre, destronándolo y coronándose él mismo rey en el año 631. No obstante su triunfo, el nuevo rey no lo tenía fácil para ser aceptado por sus nuevos súbditos, ya que había conseguido el poder gracias a un ejército extranjero y todavía quedaban muchos reductos fieles al anterior rey en el territorio peninsular. A todo ello, la exigencia de pago de sus servicios por parte del ejército franco sólo hizo que empeorar la situación ya que los francos exigieron como pago la entrega de una reliquia de valor incalculable que los visigodos tenían en su tesoro real, cosa que provocó la oposición de gran parte de la nobleza y un conato de rebelión. Al final, los francos aceptaron un pago altísimo en metálico y se retiraron, aunque al rey le quedó claro que algo debía hacer para ganarse el favor de sus súbditos y, a tal fin, en diciembre de 633 convocó el IV Concilio de Toledo.

En el Reino Visigodo de Toledo, los Concilios de Toledo eran algo más que reuniones eclesiásticas para debatir sobre Teología, sino que también legislaban, por lo que se les podría considerar, sin lugar a dudas, como auténticos «parlamentos» cuyas reuniones marcaron de manera definitiva el devenir del «regnum«. Entre el siglo V y principios del VIII, momento del fin del Reino Godo de Hispania, hubo un total de dieciocho concilios en Toledo, siendo el III Concilio de Toledo del 589 el más conocido, fue en él cuando el rey visigodo Recaredo abjuró de su Fé arriana* para abrazar la Fé Católica, momento en el que el Reino consiguió la ansiada unión religiosa y terminaba aquella extraña fase en la que la clase dirigente (goda) era arriana, mientras que el pueblo (hispanorromano) era católico, es por ello que desde ese momento ya no se habla de godos y de romanos, sino de «hispanogodos» y los reyes visigodos que reinaron a partir de entonces ya lo hicieron con una vocación más universal, como «reyes de los hispanos» y no sólo «de los godos». Ciertamente, el III Concilio fue muy importante, teniendo en cuenta la importancia de la religión en aquella época, pero el IV Concilio de Toledo fue capital para dotar al Reino de un Corpus legislativo muy avanzado para la época y cuyos efectos perduraran en el tiempo, en ese sentido, lo que Sisenando pretendió fue dar legitimidad a su gobierno y crear un sistema que a partir de entonces diera seguridad jurídica a su régimen. Las conclusiones del IV Concilio de Toledo fueron, como sería de esperar, básicamente de tipo eclesiástico, no obstante, el canon 75 de las conclusiones del Concilio es el más importante para lo que nos ocupa, paso a relataros algunos fragmentos del mismo:

«Y a ti también, nuestro rey actual, y a los reyes venideros, que rijáis a los pueblos que os han sido confiados con justicia y piedad. (…) Y ninguno de vosotros los reyes dará sentencia como juez único en las causas capitales y civiles, sino que se ponga de manifiesto la culpa de los delincuentes en juicio público. (…) Y acerca de los futuros reyes promulgamos esta sentencia, que si alguno de ellos, en contra de la reverencia debida a las leyes, ejerciere sobre el pueblo un poder despótico con autoridad, soberbia y regia altanería, entre delitos, crímenes y ambiciones, sea condenado con sentencia de anatema»Extracto del canon 75 de las conclusiones del IV Concilio de Toledo; fuente, Scribd.com.

Es decir, que en una fecha tan remota como el año 633, el Reino Visigodo de Toledo introdujo conceptos jurídicos tan actuales como el principio de gobernar en pro del pueblola supeditación del Poder Público a la Ley y el derecho a un juicio justo con derecho a apelación en el caso de no estar conforme con la sentencia. Evidentemente, hay que ponerlo todo en contexto y, claramente, a pesar de que el texto suene hoy como algo banal, para la época fue una total revolución, si bien quizá ello no sea suficiente para considerar las conclusiones del IV Concilio de Toledo como una «constitución», lo cierto es que pone las bases de lo que en un futuro se llamará «seguridad jurídica«. 

Justo en la época en la que se celebró este concilio, en Oriente estaban pasando cosas que pronto iban a cambiar nuestra Historia; en el año 633 Mahoma había conquistado La Meca hacía sólo tres años y había sentado las bases de una nueva religión, el Islam, y de lo que pronto sería una auténtica disrupción que iba a cambiar el devenir histórico para siempre, me refiero a la inmediata aparición del Imperio Musulmán que pronto iba a conquistar Siria, Egipto y todo el norte de África y que sólo setenta y ocho años después del IV Concilio de Toledo terminaría con el mismísimo Reino visigodo de Hispania, aunque eso ya es otro cantar. Evidentemente, todo ello era ajeno al rey Sisenando, cuya preocupación fue la de dotar a su régimen de una cierta legalidad, pero su reinado fue lo bastante corto como para no poder comprobar el resultado de su gestión, el rey falleció en 636 de muerte natural, cosa inaudita para ser un rey visigodo. De todos modos, el efecto de este concilio llegó hasta el futuro vía los diferentes Códigos jurídicos que se fueron promulgando hasta el fin del Reino, como es el caso de «Fuero Juzgo«, que hasta fechas no muy lejanas fue considerado como derecho civil supletorio en casos en los que hubiera un vacío legal.

En conclusión, el Reino Visigodo de Hispania no fue para nada un «reino de bárbaros» en constantes conflictos civiles, sino que fue un estado potente para los estándares de la época que quiso dotarse de un «Corpus» jurídico moderno. Nadie sabe qué habría pasado si el «Regnum Gothorum» no hubiera sido truncado por la invasión musulmana del siglo VIII, pero lo cierto es que todas las realidades políticas peninsulares de hoy en día, sean estados o comunidades nacionales, son herederas suyas. Nuestro antepasados, a su manera, hicieron lo posible con los medios disponibles para organizarse lo mejor que supieron; nosotros no deberíamos ser menos.

*Nota: El arrianismo era una corriente cristiana extinta que defendía que el Hijo fue credo por el Padre, es decir, que negaba la Trinidad y, por lo tanto, Jesús no era Dios. Puede parecer banal hoy en día pero en su momento generó una gran controversia, de ahí viene la expresión «liarse la de Dios es Cristo”.

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7 COMENTARIOS

  1. Si quieres pasar los mejores momentos de tu vida lectiva tira inmediatamente esa mierda que estás leyendo y hay una página web en español que trata la cronología de la historia de España de la forma más sencilla de entender la historia, como puedes imaginar no es tan completa pero tienes para seis horas del mayor espectáculo del mundo, y además toda la información se puede complementar. Unas pastas y al mercado.
    El reino visigótico tenía su capital en Toulouse hasta las revueltas de francos y ostrogodos reclamando sus tierras y un lugar de privilegio en algo que que ellos entendían como sacro imperio, ya fuese lo que fuese; en algún momento llegó a haber seis emperadores. No sé cuantos sabían, pero la mayoría ni leer ni escribir cuando tratamos de reyes, y además son ultragermánicos de origen, o las tierras no conquistadas por el viejo imperio romano, y trajeron sus lenguas. Ayer Gciencia publica un gif o video corto que habla muestra la expansión de las lenguas en europa en treinta segundos y se puede descargar. Debes hacerlo.
    En cuanto a los concilios los suevos eran más interesantes; en el primer concilio de Braga se prohibe a los clérigos ejercer de brujos o encantadores, y San Martiño de Braga, en la capital entonces, dice que los galaicos cometen la terrible barbaridad de adorar a las ninfas en regatos escondidos en el bosque, un error que él atribuye a defectos anteriores a la cristiandad y se haya muy extendido; o se condena al obispo Prisciliano por herejía; comulgaba con leche y uvas (según algunos testimonios, falsos con seguridad, semidesnudos) consentía la lectura de textos apócrifos (pero si el primer evangelio fue el de San Pablo – Saulo de Tarso- en el siglo III) u otras lecturas inconvenientes, o daba cargos eclesiásticos a mujeres ( está el curioso caso de Egeria, la primera escritora de un libro de viajes ) o también puedes hoy visitar su tumba en el sepulcro del apóstol Santiago, cuyo cuerpo jamás trajeron a Galicia.
    Eran muy bárbaros e incultos, pero te descojonas con ellos.
    Hacedlo y os va pasar como a mí; quen carallo era Aelia Gala Placidia?
    Lo flipas.

    • Muchas gracias por tu comentario; con tu permiso, haré alguna apreciación:

      En lo de ultragermánicos personalmente no estoy de acuerdo, en el siglo VII, época en la que que se ubica el artículo, los visigodos ya llevaban dos siglos por aquí y ya hacía un tiempo que las leyes que prohibían los matrimonios mixtos entre romanos y godos estaban derogadas (de hecho, seguramente nunca se llegaron a aplicar del todo) y la población de la entonces Hispania (o Spania, como se le llamaba entonces) estaba tan entremezclada que ya sería difícil catalogar a alguien como godo o romano puro, aunque llevara nombre godo o romano; hasta la lengua gótica se dice que estaba en franca decadencia y lo que todo el mundo hablaba entonces era el latín tardío y desgastado de entonces. A ello hay que añadir, claro está, la unificación religiosa acaecida medio siglo antes; en definitiva, la sociedad hispana del siglo VII estaba bastante unificada y era muy homogénea, era de cultura romana con algún matiz godo.

      Por otro lado, el Reino Suevo también había desaparecido para entonces, por lo que el reinado de Sisenando lo fue ya de toda Hispania en su conjunto, y por ello legisló para todos; en pocas palabras hizo «un Concilio para gobernarlos a todos» (de hecho, estuve tentado de titular así el artículo).

      En relación al Sacro Imperio, fue ciertamente una creación germánica, pero para ello hay que esperar hasta el siglo X, es decir, tiempo después de esta historia. En el siglo VII el único Imperio reconocido como tal y soberano «de iure», aunque no «de facto» de estas tierras era el Imperio Romano de Oriente (o bizantino). El emperador de Constantinopla era el emperador «romano» y, como tal, conservaba la dignidad imperial, aunque no el control de Hispania, ya que cuando el Imperio Occidental cayó en el siglo V las insignias imperiales fueron enviadas a Constantinopla, por ello, en teoría, continuaba habiendo un sólo emperador, pero ciertamente ya no gobernaba aquí. Como curiosidad, hasta Leovigildo las monedas visigodas llevaban la efigie del emperador de oriente de turno en una de sus caras.

      Coincido contigo en que no puedes evitar una sonrisa leyendo las conclusiones de estos concilios y el IV no es una excepción, te invito a buscar su texto por Google; ciertamente, a veces es de risa, pero no podemos juzgar a esas gentes mediante nuestros patrones, ello es claramente un gran error. De todos modos, el Reino de Toledo fue en aquella época más pujante que los dos reinos francos, la lástima fue que políticamente fue inestable, hubo hambrunas y pestes en la segunda mitad del siglo VII y, además, se produjo el hecho inesperado de la irrupción del islam, que trastocó todo el equilibrio tardorromano del Mediterráneo. El resto es otro cantar, como digo en el artículo.

      Recibe un cordial saludo.

  2. Pues m ha parecido muy interesante este articulo historico. Tb he observado lo de siempre en este pais, las luchas internas y las traiciones, muy tipico d lo q despues pasaria en los reinos de Castilla, Aragon, etc.

  3. Hubo hasta el XVIII concilio de Toledo, se sabe pero falta el documento, tal vez porque era redactado por Witiza, rey de Galicia en Tuy (Tyde entonces) pero rey legítimo también de Toledo donde estaba el usurpador Roderico (Rodrigo). El primero hizo un pacto con el gobernador de África (Ceuta) Al Tariq para que arrasasen el reino de Toledo. A partir de aquí, lo que se encontraron los árabes fue un mapa con dos reinos, y además esta en todos los libros de los historiadores árabes. Uno de ellos Al Qitiya ( literalmente el gótico)llevaba con orgullo el hecho de ser descendiente de Witiza. Con la disolución del califato de Damasco y la instauración de éste en Bagdad, Al Andalus se convirtió en la capital cultural del mundo con capital en Córduba, tenían escuelas de latín y griego. Si querías ser cristiano nadie te lo impedía, sólo pagabas dos impuestos más.
    A ver si veis las diferencias entre cultos y salvajes. Esa redacción corrresponde al hecho que mantengo, con seguridad el tratado de algún eclesiástico acojonadísimo por lo que solían hacer estos animales, eran los únicos que sabían leer y no se construían iglesias en su dominio, los clérigos se ocultaban de ellos en cuevas y lugares del monte.

  4. Aportaba mi visión aportando datos comprobables. Sin embargo las monarquías «francesas», si me lo permite, eran de un nivel intelectual algo superior, con su aprobación.
    Le honra a usted el interés de aportar cultura, porque tampoco es falso lo que usted relata.
    Un cordial saludo y todo mi respeto. Sólo ocurre que soy mal formado y no puedo evitar entrar en disputa, sana; eso sepa usted.
    Si este «advance»sirve para que otros abran libros y descubran su origen habremos hecho un buen trabajo.
    Creo.

    • Totalmente de acuerdo.
      Muchas gracias por aportar; ciertamente, la divulgación debe ser algo altruista, y querer aportar otro punto de vista tiene gran mérito.
      Un abrazo y un saludo.

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