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En un mundo de distopías

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análisis

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Aquí en mi encierro en cualquier lugar del mundo, en un tiempo de imprecisiones e inseguridades reveladas, me siento a escribiros. Escribiros lo que siente  “nadie” porque eso es lo que somos todos, NADIE.  Ha tenido que llegar esta pandemia, para desvelarnos que no todo está en nuestras manos, que no todo lo podemos resolver, que la voluntad del ser humano es importante, pero hay una parte de nuestras vidas que no depende de nosotros y nunca lo hará.

Que ni nuestras desigualdades innatas nos salvaran de ello. Ni tu mayor inteligencia, ni tu raza, ni tu religión, ni tu sexo, ni tu nivel económico o social, ni tu puesto de trabajo.

Que os echo de menos poderosamente, porque  mi alma, mi cuerpo y mi mente depende de vosotros, de vuestra sabiduría, de vuestro esfuerzo, de vuestros abrazos. De vuestras aprobaciones o reprobaciones. Que no hemos dejado de ser seres humanos e  incompletos que solo se  completan  con los demás.  Con el trabajo de los demás, con el cariño de los demás, con el esfuerzo de los demás. De los grandes y de los más insignificantes. Quien os iba a decir que el trabajo de las cajeras, de los repartidores, de las limpiadoras iba a ser esencial para vuestra, nuestra supervivencia.  Y como ellos de muchos más. Trabajamos y colaboramos para que nuestro sistema funcione, en cadena y en esa cadena desde el más alto al más humilde es imprescindible.

Por eso todos debéis de cuidaros, y cuidar de los demás. Esta pandemia ha puesto el dedo en la clave  de las sociedades  humanas, no debes aislarte para no coger el virus, debes aislarte para que no lo cojan los demás. Igual tu eres una persona joven, fuerte y con una salud de hierro y esto lo pasaras como un simple resfriado, pero tú puedes ser portador y repartir la muerte para otros si no tomas las debidas medidas.

Para mayores, para enfermos o para alguien que en este momento le surge cualquier complicación medica imprevista.Esto ha puesto el dedo en la verdad de que todos dependemos de todos, y por eso es necesario que cualquier sociedad que creemos,  piense en el bienestar de toda la población. Porque para eso tenemos representantes, para eso están nuestros políticos, para organizar y gestionar nuestros recursos, con el objetivo claro del bien común.Hemos construido un sistema que nos garantiza y nos asegura, que cualquiera que se ponga enfermo, tendrá acceso a la sanidad pública. Ese despilfarro y despiporre que muchos venían pregonando, se ha desvelado como una necesidad primaria de supervivencia.

A mí no me va a pasar nada, puedes pensar,  porque tengo acceso a la sanidad privada. Pero esa sanidad privada, no te asegura que los que no tienen acceso a ella, no se traten y no te contagien y que tu salud o tú edad, la tuya o la de los tuyos no os  pueda llevar, como minino,  a las puertas de la muerte. Ni impidan con su enfermedad tu desarrollo o bienestar laboral o familiar. Y así todo en cadena como la caída de las piezas de un domino desigual.Todos dependemos de todos, como una cadena que asegura nuestra sociedad de bienestar, que nos lleva a la mejor época que ha vivido la humanidad y nos enseña que nunca dejaremos de ser seres humanos y que siempre debemos seguir mejorando nuestras sociedades sin olvidarnos del bien para todos.

El bien de todos será nuestro propio bien. Cuida de ti, cuida de los tuyos, cuida de los demás, porque tú eres dependiente, aunque no quieras reconocerlo.No es el momento de criticar ni buscar culpables, sino de resolver, de aportar nuestros conocimientos y nuestra preparación.  ¿A quién? A quién lo necesite. Han caído todos los velos que nos dividen para convertirnos a todos en una sola cosa, seres humanos. Como decía Viktor Frankl solo estamos divididos en dos tipos  “las buenas y las malas personas”.

Cuando esto pase,  volveremos a pelearnos entre los del Betis y los del Sevilla, entre las feministas y las “femeninas”, entre los de izquierdas y los de derechas, entre monárquicos y republicanos entre independentistas y centralistas.  Pero ahora alguien o algo ha venido a enseñarnos, que solo tan solo, somos seres humanos, que nos necesitamos irremediablemente para vivir y sobrevivir.  Y lo seguiremos haciendo.

Nos echamos de menos. Para sobrevivir  se necesitan médicos y abrazos, besos y limpiadoras, transportistas y agricultores, catalanes y madrileños, presidentes del gobierno, gestores de nuestros impuestos y “pueblos solidarios”.  Sed solucionadores. Nos sobran planteadores de problemas.  Porque  “NADIE”  también es importante.  Y TODOS, tenemos que salir de esta, remando para salvar al compañero.

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