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¿Es España una democracia plena? Doscientos expertos denuncian la manipulación de los criterios para justificar esta afirmación

Mediante un manifiesto se han recogido firmas para respaldar el estudio que denuncia la manipulación en los datos presentados hasta ahora

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análisis

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Doscientos profesionales y profesores del ámbito universitario han denunciado hoy en un acto celebrado en el Ateneo de Barcelona, el hecho de que se califique a España como una «democracia plena» en base a datos manipulados y subjetivos.

Los firmantes del documento presentado denuncian el uso de los índices de democracia basados en opiniones subjetivas, como las publicadas por The Economist y por el V-Dem Institute, que acreditan «contra la evidencia objetiva» la calificación de España «como democracia plena».

Ha sido presentado un estudio titulado «Prejuicio y manipulación bajo la apariencia de ciencia: la dudosa calificación de España como “democracia plena” y los débiles fundamentos de los índices de calidad democrática». Ha sido elaborado por Eduard García, Oriol Martínez, Jaume Pérez, Josep Reyner, David Ros y Lluis Verbon.

Este estudio analiza aquellos datos presentados para justificar que «España es una democracia plena» y deja en evidencia su fiabilidad. Los firmantes del manifiesto, que respaldan el estudio, consideran que «las numerosas violaciones recientes de Derechos Humanos» son incompatibles con la calificación.

«No puede ser que unos índices formados por opiniones se presenten como hechos, homologaciones tan válidas como las de la ONU», ha señalado Eduard García durante el acto del Ateneo de Barcelona, en la presentación del estudio. Y ha subrayado que en el estudio se ponen sobre la mesa «evidencias muy débiles que no se pueden contraponer, como se ha hecho en España, ante evidencias mucho más sólidas sobre la situación».

Los expertos que han redactado el informe han solicitado a V-Dem que presentase la metodología empleada para llegar a las conclusiones que había presentado. Los analistas catalanes consideran que aunque la metodología concreta que se ha seguido en ese caso ha supuesto un intercambio de opiniones «abierto, franco y transparente,» son especialmente destacables las carencias encontradas. «Este índice en concreto tiene en cuenta muchos parámetros diferentes para valorar la calidad de la democracia, pero si un experto da un 5 o un 9 a la hora de valorar un parámetro en concreto, no queda claro cómo se justifica la puntuación concreta».

Conclusión del estudio

Los autores del estudio consideran que, después de su análisis, la situación que se presenta es «inquietante». «Incluso en el mejor escenario posible, sugiere que la fe, tan a menudo puesta en la objetividad de estos índices, en su capacidad de separar los hechos del ruido, está sustancialmente sobrevalorada; especialmente si sus expertos ni siquiera pueden separar su apoyo o la desaprobación de los medios generales de ciertos gobiernos de los hechos espefícios relacionados con los derechos humanos/civiles, por no hablar de evaluar algo tan etéreo como la «democracia».

En una interpretación menos benévola, señalan, algunas de estas calificaciones pueden estar sujetas a una manipulación intencionada por parte de gobiernos centrales, ya que las puntuaciones de estos índices se han convertido en noticias cargadas de política y los equipos que las producen sólo imponen controles muy débiles ante incluencias indebidas.

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2 COMENTARIOS

  1. España es una democracia plena. Los parámetros que utiliza «The Economist» para medir la calidad democrática de los países es común para todos.

    Los supuestos expertos catalanes que cuestionan la metodología empleada, más que expertos son nacionalistas catalanes cuyos prejuicios y fanatismo, les impide ver y aceptar lo que todo el mundo da por bueno.

    A estos nacionalistas les hace indigesto que España aparezca como «democracia plena» en el puesto número 22 del índice, mientras el país que da refugio al golpista Puigdemont aparece como «democracia imperfecta» en el puesto 36 de citado índice.

    España incluso podría subir en dicho índice a no ser por la discriminación lingüística que se practica en Cataluña contra los catalanes hispanohablantes, que atenta contra el derecho de los niños a ser escolarizados en su lengua propia, tal como establece Convención de los Derechos del Niño aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1989. Lo que le resta puntos en su valoración global.

  2. España no es ninguna democracia plena, es una dictadura burguesa-capitalista, sumamente criminal, represiva, monárquica, que viola sistemáticamente los derechos humanos, y este país ha tenido una de las peores dictaduras más sanguinarias y nefastas del mundo. Solo los hispanistas, ignorantes, imbécil, ultranacionalistas españoles y anti-catalanes pueden afirmar que los parámetros que usa el medio «The Economist», medio totalmente parcializado y a favor de la burguesía imperialista puede afirmar falsamente y sin pruebas de que España es una «democracia plena». Eso es un tremendo. Más bien Venezuela, Nicaragua y Cuba son verdaderas democracias plenas, nada que ver con las «democracias» europeas que se parecen bastante a la española que es una democracia de cartón que en el fondo son democracia burguesa o dictadura de la burguesía. Y eso algo que no puede refutarlo los ignorante e imbécil anti-catalanes.

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