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¡España, una, leucémica y mielómana!

Jesús Ausín
Jesús Ausín
Pasé tarde por la universidad. De niño, soñaba con ser escritor o periodista. Ahora, tal y como está la profesión periodística prefiero ser un cuentista y un alma libre. En mi juventud jugué a ser comunista en un partido encorsetado que me hizo huir demasiado pronto. Militante comprometido durante veinticinco años en CC.OO, acabé aborreciendo el servilismo, la incoherencia y los caprichos de los fondos de formación. Siempre he sido un militante de lo social, sin formación. Tengo el defecto de no casarme con nadie y de decir las cosas tal y como las siento. Y como nunca he tenido la tentación de creerme infalible, nunca doy información. Sólo opinión. Si me equivoco rectifico. Soy un autodidacta de la vida y un eterno aprendiz de casi todo.
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Anochece. Por los adoquines de la calle Prudencio, pasea la gente como un sábado cualquiera. Novios cogidos de la mano, parejas que se acurrucan en las esquinas mientras se comen a besos, trabajadores que comparten charla y cerveza en la terraza después de cerrar, estudiantes que han dejado los libros o que ni siquiera los han cogido que van de bar en bar, abuelos que se van recogiendo y Hersilio, un veinteañero de pelo largo, pañuelo palestino, bombachos caídos y sudadera de los Metálica que ha quedado con sus colegas en un garito con nombre contestatario: “La campana underground”, donde disfruta de una birra mientras sus amigos llegan.

No muy lejos de allí, frente al número 10 de la Plaza del Pilar, un dirigente de uno de esas formaciones añorantes del general fascista que nunca se extinguieron, termina un deslucido mitin con un “¡arriba España!, Jose Antonio, ¡Presente!, en el que hay más policías que asistentes y que están allí para «proteger» a los escasos simpatizantes, según las autoridades, de una multitud de unos doscientos chavales antifascistas que no matarían ni a una mosca, pero que son considerados por interior como muy peligrosos y que se han arremolinado frente al escenario. Entre ellos, un tipo delgado, con pelo cortado a navaja, unos Levis de cien pavos y sudadera de Nike, ha empezado el jaleo lanzando una botella de cerveza de litro contra los policías. Estos, automáticamente han cargado contra los antifascistas haciéndoles huir por las calles aledañas.

El que ha lanzado la botella, no sale corriendo. Se esconde detrás de un quiosco y se incorpora en la retaguardia de los antidisturbios que ahora en grupos de diez, van despacio, por las calles aledañas buscando de bar en bar, puerta por puerta.

En “La Campana underground” Hersilio, de pie, en una esquina del mostrador, en la espera, está bebiendo un trago de una segunda jarra de cerveza que ya está por la mitad, cuando entra el «anticapitalista» de los vaqueros de marca que ahora lleva una porra extensible en la mano y a su espalda, nueve policías con sus cascos, sus escudos y sus porras en posición amenazante. Hersilio es un viejo conocido de la policía, aunque él no lo sepa, porque pertenece al colectivo “Democracia Real ya” germen del 15M. En cuanto le localizan en la barra, sin mediar palabra, la porra se estrella contra las corvas de sus piernas y una vez retorcido del dolor, es empujado con un golpe seco de uno de los escudos hacia el suelo dónde una rodilla presiona su cuello mientras el de la porra y los Levis de cien pavos, le pone una brida en las muñecas.

Tras las 72 horas de rigor en dependencias policiales en las que Hersilio es acusado una y otra vez de haber intentado incendiar a un policía con un coctel molotov, durante las cuales le repiten constantemente que tienen la confesión de su compañero de hazañas, un tal Liborio que Hersilio conoce de las asambleas pero con el que no ha tenido trato personal alguno, dónde le presionan con la cantinela de que si no «canta» acabarán deteniendo a sus padres por colaboración terrorista, Hersilio pasa a disposición judicial. El Juez, un conocido miembro de una de las ramas más talibanas de la iglesia católica, los Kikos, decreta prisión incondicional sin fianza por riesgo de fuga.

Dos años más tarde, se celebra el juicio contra Hersilio y otros cinco supuestos activistas antifascistas. En ninguna de las imágenes y vídeos presentados por la defensa, que no son pocas, aparece en los aledaños del mitin fascista ni Hersilio ni ninguno de los otros acusados, detenidos todos en los bares aledaños a la Plaza del Pilar. No hay partes médicos de quemaduras en los policías que ese día asistieron como guardianes del mitin fascista. Y sin embargo, el juez sentencia a Hersilio y a otros tres detenidos a seis años de cárcel y a los otros dos, un año de cárcel y a una multa de 15.000 euros.

Hersilio y sus compañeros recurren la sentencia y la Audiencia Provincial no sólo no reduce la pena sino que incrementa las mismas en un año más por supuestas lesiones a la policía.

Unos años más tarde, en el curso de las investigaciones por corrupción contra uno de los grandes partidos, se destapa que el Juez que condenó a Hersilio, que llegó hasta la Audiencia Nacional, es el que pasaba informes al número dos de la policía para que este inventara casos contra políticos independentistas y de Podemos. Así mismo, está siendo investigado por fraude fiscal y por ser uno de los que mediaba entre las constructoras y los dirigentes del partido investigado para hacer efectivas las comisiones por adjudicación de obras.

Hersilio sigue en la cárcel cumpliendo los últimos días de su condena. El Juez, ni está ni se le espera.

*****

¡España, una, leucémica y mielómana!

Hace unos días, la prensa deportiva, en su mayoría al servicio y genuflexión del capo madridista, destapaba que el FC Barcelona, había estado realizando pagos al que fuera vicepresidente de los árbitros. Curiosamente, todos los equipos de la liga salvo el Real Madrid, exigieron una investigación. Una investigación que por otra parte, si nos atenemos a las declaraciones, parece innecesaria porque todos ellos han asegurado que no creen que la competición haya sido manipulada, aunque en mi mundo, nadie paga 1,4 millones de euros a una persona por nada. En mi mundo, cualquier factura sin contrato es considerada como falsedad documental y en mi mundo, 1,4 millones de euros no pasan el filtro de hacienda sin que se paguen los impuestos correspondientes.

De este caso, a mí lo que más me ha sorprendido es que quienes han estado arbitrando de forma chapucera, con manifiesta inquina hacia alguno de los equipos que componen la competición, quiénes en su carrera deportiva, eran tan chulos dentro del campo que siempre beneficiaban al mismo equipo, ahora vayan de dignos por la vida asegurando que ningún árbitro se ha vendido y que todos son justos. ¡Coño! Que yo he visto a un ex-colegiado pitar un fuera de juego a un jugador del Burgos en un Burgos-Zaragoza, dentro del campo del Burgos.

Pero no es de fútbol de lo que les vengo a hablar hoy, sino de un país infestado de corrupción hasta la médula en el que el fútbol sólo es una más de las actividades que provoca animadversión y sentimientos encontrados entre los ciudadanos que creen que todos juegan en las mismas condiciones y que sólo ven la paja en el ojo ajeno y nunca en los equipos de sus pasiones, ya sean de fútbol o políticos. Un mundo en el que, ante la evidencia, se reacciona con un “los tuyos, más”.

En julio de 2022 podíamos leer que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) había impuesto multas por un importe total de 203,6 millones de euros a seis de las principales constructoras españolas por haber alterado durante 25 años miles de licitaciones públicas. Alteraciones, dicho sea de paso, imposibles de finalizar sin la connivencia de ciertos personajes que pululan por las Administraciones públicas cuyo único mérito para lograr el cargo es ser amigo del partido del gobierno. El 26 de enero de este año, apenas seis meses después podíamos leer que la Audiencia Nacional, suspendía, de forma cautelar, la multa a FCC. Ya había paralizado las impuestas a ACS, Ferrovial, OHLA o Acciona. La semana pasada nos enterábamos de que FCC se lleva su sede a Holanda a fin de evitar impuestos (y según algunos entendidos en el tema dicen que para poder ir a financiarse en la bolsa americana) y, de paso, aprovechando la coyuntura,  como forma de evitarse definitivamente tener que  abonar los 40 millones impuestos por la CNMC. Que la paralización cautelar de la sanción tiene explicación legal, aunque sea cogida con pinzas, no me cabe la menor duda. Pero que es sospechoso aún menos y que si en lugar de FCC el sancionado fuera Construcciones Vicente, no habrían tenido ninguna posibilidad. Recordemos el caso de Victor U.G, un empresario burgalés de la carpintería de aluminio al que el banco no le quiso refinanciar la deuda para que pudiera seguir viviendo de su negocio de toda la vida, en una situación de plena crisis del 2008, al que el juzgado n.º 2 de Burgos, decidió embargar sus bienes para pagar al banco y que éste, en un acto de locura cuerda, roció la sucursal bancaria del banco con gasolina y le prendió fuego. A Víctor el juzgado no le dio la cautelar y eso que de ella dependía su vida y la de su familia.

Leo que, la Comisión Europea hace hincapié en que al menos el 18 % de los fondos gestionados por la Guardia Civil en el Sahel, se han usado de forma irregular. Al menos 12 de los 67 millones de los fondos bajo responsabilidad del General Espinosa, detenido por el caso «Mediador» tuvieron un uso imprudente e injustificado.

¿Cuántos casos de corrupción llevamos ya en España la mayoría del PP pero con el PSOE involucrado en otros tantos? Y todavía tienen la desvergüenza de darnos lecciones de honradez, honorabilidad y demás mierdas a las que se agarra la gente cuando la moral se ha ido de vacaciones y la ética se le murió el primer día que le robaron el cepillo al cura siendo monaguillos.

Nos intentan dar lecciones de democracia y de libertad, mientras detienen y condenan a chavales sin ningún tipo de prueba concluyente. Presumen de ser ejemplo de democracia y libertad pero, son capaces de manipular una pelea de bar para convertirlo en un acto terrorista. Nos hablan de justicia y de sistema modelo mientras el presidente de la AN, está envuelto en un escándalo de informes de sumarios secretos que ha acabado con dos demandas (que no tendrán ningún recorrido) una del chofer de Bárcenas y otra de los Comunes por revelación de secretos y «compadreo» con la cúpula de interior del ministro que encontró a dios en un casino en Las Vegas, para realizar informes falsos que filtraban a la prensa con el fin de hacerles daño elementalmente.

En nombre de la democracia y para salvaguardar la libertad, nos joden la vida con sus medidas ya sean económicas, ya de guerra. Como baluarte de una UE que es el eje de la pobreza y de la miseria social que nos rodea, dos personajes llenos de mierda hasta las orejas: Christine Lagarde, condenada por la justicia francesa por negligencia en desvío de fondos públicos y el engreído, ególatra y clasista Borrell multado con 30.000 € por vender acciones de Abengoa dos días antes del desplome de esas acciones en bolsa, siendo consejero de esa compañía.

Se plantea un caso judicial por dejar que una compañera sostenga en brazos al hijo de un político compañero de partido, pero Mariano Rajoy tuvo a su padre en Moncloa durante años sin que hubiera ninguna investigación. Se plantean cientos de casos con pruebas inventadas en la prensa del fraude, pero 7.291 ancianos muertos en las Residencias de Madrid, por denegación de auxilio, no dan ni para la apertura de un procedimiento. Como alegación para su legalidad, los criterios clínicos. ¿Criterios clínicos? Precisamente los ancianos murieron por falta de atención hospitalaria. El cantante Pablo Hásel fue condenado a la cárcel por injurias a un rey del que se han demostrado tantas tropelías que ha acabado exiliado en EAU. Mientras, Zaplana, liberado de la prisión provisional por una supuesta enfermedad que amanzanaba su vida, sigue en la calle y sin sentencia firme aunque sus delitos son tan graves que en su día la fiscalía solicitaba 19 años de prisión.

Quizá querido lector, a ti te parezca que todo esto te pilla lejos y que son peleas de politicastros, pero la vida es como un partido de fútbol y tú estás en el equipo en el que el árbitro siempre pita en contra. La indefensión es el primer síntoma de una dictadura, lo que hoy te pilla lejos, mañana te puede condenar porque en España no se imparte justicia sino régimen. Parece imposible cambiar las cosas porque todo está tocado por la podredumbre. No hubo transición, sino transmutación. Un cambio de decorado con los mismos actores. La ropa puede ser más moderna, pero las polillas, los ácaros y el armario son los mismos. El régimen salido del 1 de abril del 39.

Salud, feminismo, decrecimiento, ecología, república y más escuelas públicas y laicas.

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