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Estar embarazada no es una enfermedad. Ser mujer, tampoco

Juan Gérvas / Mercedes Pérez Fernández
Juan Gérvas / Mercedes Pérez Fernández
Juan Gérvas, Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. Mercedes Pérez-Fernández, especialista en Medicina Interna, médico general jubilada, Equipo CESCA, Madrid, España.
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análisis

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Un antropólogo de Marte en la Tierra y su percepción de lo que sea enfermedad

Si nos visitase un antropólogo marciano y observara a los humanos de los países desarrollados, podría deducir que están enfermas aquellas personas que se comportan como tales. Es decir, deduciría que están enfermas aquellas personas que

1/ tienen preocupación por la salud y/o malestar que disminuye su disfrute de la vida,

2/ hacen uso de los servicios sanitarios,

3/ siguen las normas que les dictan los médicos y

4/ en muchos casos se someten a intervenciones varias, desde pruebas diagnósticas a la toma de medicamentos y cirugía.

El seguimiento del embarazo y la conducta de enfermedad

Para el antropólogo marciano las mujeres embarazadas serían personas enfermas pues:

  1. El estado de “buena esperanza” se ha convertido en estado de “preocupación continua” ya que no se sabe que todo va bien hasta que los médicos lo confirman, con lo que la alegría dura sólo unos instantes, mientras el médico da la buena noticia de que “todo va bien”, e inmediatamente se re-inicia el estado de ansiedad sin saber cómo está yendo el embarazo hasta la próxima prueba y/o encuentro con el médico.
  2. Hacen constante uso de los servicios sanitarios, bien sector médico, bien sector enfermería y otros, en consultas específicas del embarazo, en el servicio público y a veces también en el privado, a tiempos regulares o esporádicos. De hecho, incluso en mujeres sanas y en embarazos sin ninguna complicación se puede llegar hasta las diez visitas de rutina en los nueve meses de embarazo, más las adicionales cuando hay resultados dudosos.
  3. Las embarazadas siguen las normas de vida que les dictan los sanitarios, sobre lo que comen, lo que beben, cuántas horas dormir, qué ejercicios son “saludables”, el pasear y tomar el sol, la actividad sexual, el seguir yendo al trabajo y cualquier otra esfera del acontecer diario, que tiene sus normas y límites pues “más vale prevenir que curar”, por “el bien del bebé” (hablan del bebé cuando se refieren al embrión o feto, atribuyéndole los derechos del recién nacido). En muchos casos, entre las recomendaciones va el reposo más o menos “absoluto”, y la baja para el trabajo habitual aunque el embarazo sea sano y el puesto de trabajo no conlleve riesgos específicos.
  4. Incluso la embarazada sana se somete de continuo a pruebas diversas, como ecografías de rutina, ingesta de ácido fólico, toma de suplementos de hierro y yodo, vacunas “para ti y para tu bebé” (gripe, tosferina, covid, etc), frotis vaginales y rectales, análisis de sangre y de orina, etc.

La violencia obstétrica, como final “lógico” de un embarazo convertido en enfermedad

Para colmo, el parto, el final del embarazo sano, suele darse en el hospital, como si fuera algo tan patológico que requiriese el máximo de precaución, bajo la atenta mirada médica hospitalaria, lo que lleva a intervenciones sanitarias sin necesidad, a la violencia obstétrica de episiotomías, cesáreas, monitorizaciones, goteo de oxitocina y demás, en muchos casos intervenciones innecesarias.

“No cabe duda” murmuraría el antropólogo marciano “estar embarazada y parir es una grave enfermedad que al final acaba, quieras que no, en el hospital, por si acaso”.

Es cierto que el ingreso hospitalario por parto en los países de la OCDE suele durar tres días, por contraposición a los seis días del infarto agudo de miocardio, lo que haría que el antropólogo marciano pensara “Esto del embarazo y parto debe ser una enfermedad la mitad de grave que el infarto agudo de miocardio. Es una enfermedad que afecta exclusivamente a mujeres, en general jóvenes previamente sanas, y que es muy frecuente (aproximadamente, el 10% de todas las altas hospitalarias en España se deben a embarazo, parto y puerperio)”.

La falta de fundamento científico en la atención al embarazo sano, en la transformación del embarazo en enfermedad

Lo irónico es que si el antropólogo marciano estudiase el caso en profundidad, podría deducir que tal comportamiento inducido por los médicos carece de fundamento científico en general. Por ejemplo, las ecografías de rutina podrían ser sólo una, el suplemento de ácido fólico es beneficioso sólo en el periodo peri-concepcional, los suplementos de hierro son generalmente perjudiciales, los frotis de vagina y recto para determinar el contagio por estreptoco del tipo B son inútiles, las normas dietéticas en el embarazo son muchas veces simples modas, las pautas para “prevenir el aborto” carecen generalmente de ciencia, etc.

El colmo es que el seguimiento del embarazo es más “intenso” en las mujeres que menos lo precisan, y que se cumple rigurosamente la Ley de Cuidados Inversos (“reciben más cuidados quienes menos los precisan y esto se cumple con más intensidad cuanto más se orienta a lo privado el sistema sanitario”).

Como deduce el antropólogo marciano “Estos humanos son crueles, despilfarran recursos haciendo daño a las mujeres embarazadas sanas con actividades que no necesitan, y dejan sin atender a las mujeres embarazadas con problemas, las que más se beneficiarían de tales actividades.

El “mal ejemplo” es Estados Unidos, donde está aumentado la mortalidad materna por exceso de intervenciones en quienes tienen seguros, y en la clase baja por defecto de atención, al carecer de seguros o tenerlos intermitentemente.

Podríamos pensar que el embarazo, parto, puerperio y lactancia “cambian” realmente a la mujer y que se justifica el introducir conductas que transformen estas situaciones en “cuasi-enfermedades”, pero el antropólogo marciano pronto se percata de que el problema es general, que “el ser mujer” es el problema.

El ser mujer” es el problema

El antropólogo marciano anota “De hecho no es que parezca que ser mujer sea una enfermedad sino que ser mujer sea un error”.

Ser mujer es un problema social general que va mucho más allá de la medicina pues parece que ser mujer sea en sí mismo un error dado que todo se moldea y prevé con el “modelo varón”, desde la seguridad en los automóviles a la ergonomía en los puestos de trabajo pasando por las aplicaciones para teléfonos móviles/celulares. Todo ello es absurdo ya que convierte a la mitad de la Humanidad en “invisible” pues el modelo social y sanitario es el varón blanco de edad media, estudios medios y anglosajón.

“Parece que todo lo demás es una desviación que conviene seguir con cuidado pues en cualquier momento requiere hospitalización”, piensa el antropólogo marciano.

Así, la mujer se ve sometida a mil controles y tratamientos en razón de sus cambios hormonales, su simple diferencia con el varón y por sus relaciones sexuales, pese a estar sana.

Por ejemplo, se implanta la “visita anual ginecológica” sin ningún fundamento científico, las mujeres hablan de “mi ginecólogo”, las jovencitas tienen visita ginecológica y análisis varios antes de empezar a tomar la píldora anticonceptiva, las mujeres en el climaterio/menopausia se someten a controles rigurosos múltiples, densitometría y medicamentos para la osteoporosis incluidos, se les receta vitamina D sin ciencia, todas reciben educación para la auto-exploración de mamas, se someten a mamografías de cribado para “prevenir” el cáncer de mama sin recibir consejo acerca del sobre-diagnóstico, se les diagnostica de “problemas mentales” con facilidad, y reciben el correspondiente tratamiento “de por vida”, se les ponen parches hormonales de rutina para la menopausia, sufren de dolores como fibromialgia en medio de desdén profesional, se hacen citología de cuello de útero y determinación del virus del papiloma, se les recetan medicamentos (antes tipo talidomida y etilestilbestrol, ahora cualquiera sabe) que lesionan a su descendencia, etc.

¡Incluso se propone impedir con medicamentos la menstruación y el considerar que “menstruar está obsoleto”, como si la fisiología femenina y sus ciclos hormonales estuvieran bien para las mujeres “de antes”, no las del siglo XXI que tienen que parecerse a los varones, con su linealidad hormonal!

¡Pobres mujeres!

El antropólogo marciano se va haciendo idea y composición de lugar, y en su informe describe un ejemplo definitivo:

“Esto del control de natalidad es cuestión femenina, los varones se controlan con condones y vasectomía, pero en la mujer la oferta es increíble, de las píldoras anticonceptivas a los DIUs pasando por la píldora del día siguiente, el “diafragma”, los implantes hormonales, el aborto voluntario con medicamentos o con cirugía, la ligadura de trompas, los implantes de Essure, etc”.

Síntesis

1.- Ser mujer no es una enfermedad, estar embaraza y parir, tampoco. Sin embargo, la introducción de cientos de pautas médicas sin ciencia ni ética conlleva la “conducta de enfermedad”, la medicalización de la vida de las mujeres.

2.- Carecen de fundamento científico gran parte de las pautas preventivas rutinarias en la vida de las mujeres en general y en concreto en el embarazo, parto y puerperio.

3.- El hábito autoritario médico (hubris) se expresa con la violencia contra las mujeres al imponer prácticas sin sentido, y más en torno al embarazo, parto, puerperio y lactancia (violencia obstétrica, basada en género y condición).

¿Es el embarazo enfermedad? Sí, el embarazo es enfermedad como la vida misma (enfermedad mortal de contagio sexual), y trabajar, envejecer, la menopausia, el aburrimiento, las bolsas bajo los párpados,…Forma parte de lo que llamamos «non-disease», etapas y acontecimientos vitales transformados por los médicos en enfermedades.

El antropólogo marciano concluye su informe con: “¡Pobres mujeres! La Medicina las convierte en enfermas y están medicalizadas hasta la médula!”.

NOTA

En un artículo publicado en una revista de ética médica (Journal of Medical Ethics), en 2024, dos autoras noruegas se preguntaron literalmente si el embarazo es una enfermedad (Is pregnancy a disease?)

https://jme.bmj.com/content/early/2024/01/28/jme-2023-109651?rss=1

Resumen del texto:

“En este artículo identificamos algunas características clave de lo que hace que algo sea una enfermedad, y consideramos si se aplican al embarazo. Argumentamos que existen razones de peso para considerar el embarazo como una enfermedad.

Al igual que una enfermedad, el embarazo afecta a la salud de la embarazada y provoca una serie de síntomas que van desde el malestar hasta la muerte.

Como una enfermedad, el embarazo puede tratarse médicamente.

Como una enfermedad, el embarazo está causado por un patógeno, un organismo externo que invade el cuerpo del huésped.

Al igual que una enfermedad, el riesgo de quedarse embarazada puede reducirse con medidas profilácticas.

Abordamos la cuestión de si la «normalidad» del embarazo, su necesidad actual para la supervivencia humana o el valor que a menudo se le concede son razones para rechazar la opinión de que el embarazo es una enfermedad. Señalamos que la aplicación de las teorías de la enfermedad al caso del embarazo puede, en muchos casos, poner de manifiesto incoherencias y problemas dentro de estas teorías.

Por último, demostramos que es difícil encontrar una teoría de la enfermedad que abarque todos los casos paradigmáticos de enfermedades, excluyendo de forma convincente el embarazo.

Concluimos que existen razones tanto normativas como pragmáticas para considerar el embarazo una enfermedad”.

Bibliografía

Lo que una mujer no necesita

http://amf-semfyc.com/web/article_ver.php?id=1088

Excesos preventivos en embarazo y parto

https://www.revistafml.es/wp-content/uploads/2019/09/OP-Embarazo-1.pdf

Is pregnancy a disease?

https://jme.bmj.com/content/early/2024/01/28/jme-2023-109651?rss=1

Fibromialgia y empatía: un camino hacia el bienestar.

https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-fibromialgia-empatia-un-camino-hacia-S0212656717302664

Routine compared with selective ultrasound in early pregnancy.

https://www.cochrane.org/CD007058/PREG_routine-compared-selective-ultrasound-early-pregnancy

Is menstruation obsolete?

https://www.bmj.com/content/322/7282/370.1.abstract

“Encarnizamiento médico con las mujeres”

http://www.linceediciones.com/es/libro/encarnizamiento-medico-las-mujeres/

Encarnizamiento diagnóstico y terapéutico con las mujeres

http://equipocesca.org/encarnizamiento-diagnostico-y-terapeutico-con-las-mujeres/

«Non-disease»

https://www.bmj.com/content/324/7342/883.1 https://www.bmj.com/content/suppl/2002/04/18/324.7334.DC1

Screening for breast cancer with mammography.

https://nordic.cochrane.org/screening-breast-cancer-mammography

OECD. “Average length of stay in hospitals”

https://stats.oecd.org/index.aspx?queryid=30165#

Mammography screening is harmful and should be abandoned.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4582264/

The deadly truth about a world built for men – from stab vests to car crashes.

https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2019/feb/23/truth-world-built-for-men-car-crashes?CMP=Share_iOSApp_Other#comments

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