Julián Arroyo Pomeda

¿Fue acertado concertar la enseñanza?

22 de Abril de 2024
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La enseñanza concertada en España comenzó en 1985. Los responsables políticos de la época carecían de centros públicos suficientes para escolarizar a todos los estudiantes. Utilizar otros centros parecía una buena idea, ofreciendo complementos económicos a sus propietarios. Se pensó que sería una buena solución provisional, mientras se creaban los institutos necesarios. Sin embargo, casi 40 años después, esta enseñanza parece haberse convertido en algo definitivo.

La prolongada provisionalidad resulta excesiva, y aunque había razones para establecer esta modalidad, como la escasez de institutos y la necesidad de universalizar la enseñanza gratuita para igualar a Europa, la mayoría de los centros estaban en manos de la Iglesia católica. Otra vez se tropezaba con ella.

Ahora, a pesar de tener suficientes recursos, la situación sigue siendo similar. Se siguen construyendo centros privados y cerrando algunos institutos. El Estado subvenciona, permitiendo que los estudiantes le sean arrebatados, lo cual es inaceptable. Cuantas más subvenciones haya, menos centros públicos parecen necesarios. De esta manera, el Estado delega en manos privadas lo que debería ser su obligación. Las cosas son como son.

No fue posible crear un sistema educativo nacional, porque la mayoría de los centros pertenecían a la Iglesia. La Segunda República lo intentó, pero la Guerra Civil lo impidió. Luego, el franquismo entregó la educación a la Iglesia como recompensa por su colaboración en la guerra, y esta la aceptó con gusto, ya que cumplía con sus objetivos de influencia social e intelectual. No se planteó ninguna solución alternativa. Todos quedaron contentos.

La Ley de Educación de 1970 estableció la educación obligatoria y gratuita entre los 6 y 14 años. La Iglesia, incapaz de asumir este coste sin subvenciones significativas, ejerció presión para obtenerlas. ¿Logró su objetivo? Sí, pero tuvo que cumplir con los requisitos impuestos por el Estado. De esta manera, se resolvió la gratuidad, mientras que la Iglesia optó por colaborar según sus propios intereses particulares.

Lo que le más costó fue renunciar a la educación separada por sexos. Los conservadores más acérrimos se negaban a concederlo. Y todavía en la actualidad siguen haciendo trampas para incumplirlo, sabiendo que pueden perder la subvención. Existen ejemplos públicos conocidos

Tales centros son privados, no deberíamos olvidarlo, pero el Estado contribuye a financiarlos en parte con subvenciones. Su gestión la llevan entidades privadas. No se aceptan discriminaciones. A veces, los criterios de selección de alumnos son más selectivos. Tienen un proyectoeducativo que permite la selección tanto de alumnos como de profesores. Los padres pueden pagar algunas cuotas adicionales obligatoriamente. Algunos centros calculan el coste por alumno y luego, en comisión, establecen lo que falta en la subvención y lo distribuyen entre el total del alumnado. Así todo lo tienen pagado.

Los niveles económicos y las creencias religiosas influyen igualmente, así como las valoraciones personales y el prestigio de la institución. El profesorado suele estar bien preparado y la enseñanza es más personalizada. El control de los estudiantes es exigente y los padres se sienten seguros, porque al menor incumplimiento de las normas, el colegio lo comunica inmediatamente.

Los centros educan en valores y se comunican más con los familiares, algo que los padres agradecen, lo que implica que están muy atentos a todo lo que sucede en las aulas. Los tutores reclaman información al profesorado para conocer mejor a sus alumnos.

El prestigio del centro es consecuencia de su historia y los métodos empleados. La mejor forma de saberlo es por evaluación externa. Esta se hace visible en el número de estudiantes que presentan a la Selectividad (actualmente EvAU) y las calificaciones obtenidas. Aquí no hay trampas; los correctores ponen la nota objetivamente. Las materias se van complementando para hacer la media, contando también con las calificaciones obtenidas en los colegios. Por eso, los centros concertados suelen poner bien visible las estadísticas de los aprobados cada curso. Y así se puede comparar el progreso o no.

Hay padres que no quieren que inflen las notas en los Centros, porque entonces les engañan a ellos mismos. Lo que sí piden es que exigen a los estudiantes y que les preparen para ir superando las pruebas.

Suele haber compañerismo y respeto entre profesores y alumnos. Es buena la confianza del alumnado en sus profesores. Autoridad y disciplina son fundamentales.

Resumiendo y respondiendo al titular, la enseñanza concertada fue necesaria en su momento, pero no es imprescindible prolongarla sin haber organizado la enseñanza nacional. ¿Qué acciones se podrán tomar en el futuro? Me temo que muy pocas. Las situaciones son más complejas de lo que parecen. La LOMCE  necesitaba ser desmanteladas, dado que no existieron acuerdos de Estado sobre educación. Al Secretario de Estado, que concibió la LOMLOE, le cortaron las alas con la llegada de una nueva ministra y no pudo organizar su aplicación. Se marchó discretamente, sin hacer ruido. Me pregunto si el próximo partido en el poder buscará la revancha sin consensuar lo que debería mantenerse de la situación actual o anterior.

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