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Il Duce florentino

Santiago Aparicio
Santiago Aparicio
Doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Contador de realidades. Guitarrista de rock en mis tiempos libres. Y cazador de doxósofos.
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análisis

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A casi todos los dictadores (porque de todos no hay constancia), incluyendo los “dictadores democrático à la De Gaulle”, les acaba pasando lo mismo: el endiosamiento que sufren por la acción de las masas, súbditos o corifeos les acaba hacer creer que son inmortales. Una inmortalidad, cuando menos, dentro de la acción política, empresarial o futbolística, por ejemplo, que les hace lanzarse a las más extrañas actuaciones. Santo Tomás, Maquiavelo, la escuela de Salamanca y otros tantos pensadores y escritores han hablado de ello a lo largo del tiempo y han advertido que mediante ese camino sólo se llega a la dictadura, la guerra o el magnicidio.

El florentino presidente del Real Madrid, florentino en tanto en cuanto maquiavélico, ha dado orden a sus tropas de teleñecos nocturnos, amanuenses deportivos, radiolocutores trasnochados, granjas de bots árabes y cualquiera que no piense demasiado para que ataquen al FC Barcelona desde todos los flancos posibles. Una guerra total utilizando un argumento victimista que es conocido en la reciente historia europea. Il Duce, el Fürher, o el papá que no duerme para proteger a la nación ya utilizaron esa táctica que les llevó a la derrota, llevándose por delante, eso sí, a millones de personas. Todos acabaron mal y no parece que el florentino presidente, al que sólo falta que los Teleñecos de la noche aclamen cada día “Duce, Duce, Duce”, vaya a ir por un camino distinto.

El Caso Negreira ha servido al Duce para intentar deslegitimar todo el sistema arbitral. Todo ello con la intención de que el arbitraje sea de raza blanca pura y prístina. No le importa nada y mucho menos llevarse por delante al Barça si a cambio obtiene un sistema que le permita vencer siempre y con todo el viento a favor. Casi volver a los tiempos de Pablo Porta o peor. Nadie oculta su enfado por lo que, supuestamente, porque pruebas lo que se dice pruebas no se conocen, ha realizado el FC Barcelona. Los más perjudicados Real Madrid, Atlético de Madrid y Valencia CF, pero no menos lo han sido el resto de equipos (aunque aquellos que ponían a todos los suplentes cuando se enfrentaban a los dos titanes, igual tienen su merecido castigo).

Ha sacado la artillería pesada, pero el problema es que al no tener las manos completamente limpias, acaban saliendo trapacerías del Duce. Iturralde González –quien va a sufrir una persecución casi semita– ha sido el primero que ha contado que el florentino presidente le encerró en una habitación (no ha contado si con un gato en la mano o no) para insistirle en que arbitrase a su equipo con cariño. Campaña brutal también la sufrida por Clos Gómez (director del VAR, que es algo post-Negreira). Los quiere sometidos a su capricho, como buen personaje teatral camusiano, y que José Ángel Sánchez (o alguien similar) controle el VAR. Imponer una dictadura por las buenas o las malas.

El problema es que entre sus oficiales, el raciocinio no es algo que abunde. Han dicho que lo mejor sería abandonar La Liga (el resto se pregunta ¿a qué están esperando?), sin pensar que no obtendrían ingresos de ningún lado porque ¡¡¡no jugarían partidos oficiales de ningún tipo!!! Luego están los que, muy enojados, dicen que sin la intervención del VAR estarían empatados con el Barça… ¿Esperamos a ver si lo pillan? ¿Sí? ¿No? Parece que no ha captado que precisamente gracias al VAR no han robado tanto como los árbitros permitirían (y eso que han perjudicado a diversos equipos que han jugado contra el Real Madrid). No han captado que sus argumentos de llorón y equipo pequeño hacen ver que son los grandes beneficiados de los arbitrajes. No se lo intente explicar, no lo captan ni con dibujos para niños de cuatro años.

Cabe recordar que el nacionalmadridismo y el madridista promedio entienden que existe dos reglamentos, uno que se les debe aplicar a ellos solos (donde las manos no existen; cualquier echada de aliento es penalti; cualquier entrada a jugador blanco es una probabilidad de roja; las entradas de los jugadores blancos a la altura de la rodilla, los empujones hombro-espalda o el codo-nuca no son ni falta; etcétera); y otro a los demás. Sabiendo eso, es patente que jamás estarán contentos con los arbitrajes salvo que cada árbitro de España jure fidelidad al Duce, a los principios del nacionalmadridismo y se hagan socios. Sólo así estarían contentos, o casi.

Y Joan Laporta, el otro amo y señor, ha prometido venganza a las “afrentas”. Cabe suponer que, más allá de su pose chulesca, tendrá el armamento suficiente para dañar al enemigo. Le faltan batallones mediáticos pero si tiene pruebas del tipo Bomba H puede ser el acabose (o un camino hacia la regeneración sin las dos potencias dictatoriales). Y no pruebas de esas que sacan los culés en las redes sociales sobre el codazo de Bale, el penalti por susto de Gento o del estilo, sino pruebas actuales de chanchullos madridistas. Grabaciones. Vídeos. Papeles. Cualquier otra cosa es filfa en esta contienda. Todas las sospechas que han tenido “los otros 18” a lo largo de la historia se confirman. Unos pagando, otros extorsionando. Y los 18 aguantando… Il Duce ha enloquecido y nadie le dice que va desnudo.

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