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La guerra abierta por Florentino Pérez contra Ignacio Sánchez Galán no necesita VAR: La jugada está muy clara

Hoy comparece en la Audiencia Nacional el presidente de Iberdrola quien defenderá su inocencia, aunque Florentino Pérez ya ha conseguido lo que quería: arrastrar por el barro el prestigio de Ignacio Sánchez Galán y debilitar su posición

Esteban P. Cano
Esteban P. Cano
Escritor y Periodista de investigación
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análisis

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La guerra de Florentino Pérez contra Ignacio Sánchez Galán toma hoy un rumbo diferente. El juez Manuel García-Castellón tomará declaración al presidente de Iberdrola. Tal y como afirmábamos en Diario16, se ha llegado, incluso, a afirmar que Galán tenía miedo a hacer el «paseíllo» en la Audiencia Nacional, cuando, en realidad, él ha querido declarar siempre y cuanto antes mejor para evitar, precisamente, lo que el presidente del Grupo ACS pretendía: arrastrar el nombre y el prestigio de una de las figuras empresariales más importantes del país y de la compañía a la que representa.

Fuentes jurídicas consultadas niegan que esta especie de partido de poder tengan que dirimirlo los tribunales, ya que, en realidad, se trata de un segundo enfrentamiento, el partido de vuelta que el presidente del Real Madrid inició hace una década para asaltar o desestabilizar a Iberdrola.

Sin embargo, el juez García- Castellón no va a tener necesidad de recurrir al VAR para desentrañar la jugada de Florentino Pérez porque es muy clara. Se trata, tal y como hemos insistido en estas páginas, de tomarse cumplida venganza de lo ocurrido hace más de 10 años cuando intentó hacerse con el control de la compañía vasca y ejecutar una operación corporativa de fusión con Unión Fenosa.

Las mismas fuentes señalan, por otro lado, que Sánchez Galán comparece por una causa que ya está prescrita, dado que arranca en el año 2004, y que, además, se fundamenta en pruebas presuntamente falsas proporcionadas por un testigo que ya ha sido condenado por un tribunal de Bilbao.

En concreto, estas fuentes se refieren a José Antonio Olmo, antiguo «controller» de Iberdrola que se ha convertido en el principal testigo de la causa por la que Sánchez Galán tendrá que declarar hoy. Olmo fue condenado por sustraer documentación de la compañía eléctrica vasca. Por otro lado, exdirectivos de Iberdrola que han comparecido ya en la Audiencia Nacional han negado, incluso, que conocieran a Olmo, lo que desmonta el testimonio de éste.

Las fuentes consultadas por Diario16 señalan que existe la percepción de que hay intentos de desestabilizar a la compañía, arremetiendo directamente contra Galán. Esto está suponiendo un importante daño reputacional para una empresa española solvente de gran proyección internacional.

Esta es la razón por la que el presidente de Iberdrola lleva pidiendo comparecer o archivar la causa desde hace siete meses.  Dentro de las grandes empresas, el hecho de estar durante tanto tiempo cuestionada o a la sombra de un tribunal puede devaluar el crédito de una compañía como Iberdrola que se está convirtiendo en un referente internacional en, por ejemplo, los proyectos de generación de energía renovable.

Ayer mismo, tal y como publicó Diario16, Iberdrola alcanzó un acuerdo histórico en Escocia para producir eólica con una inversión ni más ni menos que de 25.000 millones de euros.

El hecho de que durante tanto tiempo haya sido arrastrado el nombre de la compañía vasca y de su presidente puede provocar un debilitamiento que provoque que la jugada planteada por Florentino Pérez hace una década, es decir, una operación corporativa de fusión, la pretendan ejecutar los grandes fondos internacionales, es decir, perpetrar el enésimo asalto a una empresa española de referencia. Y todo, por las ansias de poder de un hombre, como Florentino Pérez, acostumbrado a ganar siempre y nunca de forma trasparente, desde la ética profesional, viéndose siempre, o casi siempre, apoyado por «árbitros tocados por unos u otros intereses políticos, sociales, económicos, fáciles e influyentes». Es el momento de que la justicia justa lo ponga donde debería estar porque, en ocasiones, a las grandes estrellas, para bajarlas de su pedestal, es necesario que pasen una temporada en «el banquillo». Florentino Pérez siempre gana pero, en este caso, está viendo que el balón va hacia la escuadra y que no va a poder pararlo.

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