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La muerte del pensamiento crítico en la ESO patrocinado por el PSOE

11 de Junio de 2023
Actualizado el 02 de julio de 2024
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colegio

Decía Bell Hooks que la educación es el epicentro de la libertad. Si no podemos imaginarlo, no puede llegar a ser. El pensamiento crítico se basa en la capacidad de analizar una realidad desde todos los puntos de vista, los nuestros, los afines pero sobre todo aquellos que no lo son.

La búsqueda de la verdad va por debajo del pensamiento crítico. Se aleja de sumarse a informaciones u opiniones sin contrastarlas, investigarlas y cuestionarlas.

¿Sin filosofía como plantaremos el espíritu del pensamiento crítico en las nuevas generaciones? Es quizá la única asignatura que nos enseña a pensar o quizás es la que yo recuerdo de mis días en la escuela que me hacía pensar verdaderamente. Los comentarios de texto, plantear discursos y teorías de filósofos que al fin y al cabo habían cuestionado muchos de ellos el status quo, lo que estaba bien visto y habían tratado de responder las grandes preguntas existenciales de la vida.

La empatía tiene como base la curiosidad genuina, querer saber más, querer descubrir a través del arte de preguntar. Toda pregunta requiere de coraje y de valor por escuchar respuestas que contradicen nuestras creencias y mueven nuestra realidad. ¿Cómo vamos a enseñar pensamiento crítico si quitamos la única asignatura que se basa en hacerse preguntas?

Los niños pequeños son grandes pensadores críticos por más que los adultos nos cansemos de responder al cuarto porqué del día.  Los niños tienen el deseo de saber y esa curiosidad está por encima de las fronteras de raza, clase, género y la ausencia de sesgos cognitivos que aún no se han instalado en su software de pensamiento.

Por desgracia, parece que la educación esta cogiendo un camino hacia crear las bases de una educación para personas conformistas y obedientes, que no se hagan preguntas o sólamente si llegan a bachillerato donde la filosofía si parece tener un lugar.

Sin filosofía, sin preguntas, sin curiosidad despojamos a la educación de empatía. De empatía por una razón, cuando ponemos encima de la mesa opiniones diferentes cultivamos una actitud abierta a la diferencia, a los contrarios. Ponemos en esa discrepancia datos encima de la mesa, aprendemos a resolver problemas, a dialogar, a encontrar respuestas.

Los pensadores críticos ponen en duda la información, la contrastan, ven diferentes puntos de vista, miran más allá de la superfície y aplican esta actitud cuando piensan, leen, escuchan, escriben y hablan. No se puede hablar de pensamiento crítico sin hablar de discernimiento, saber separar las verdades superficiales de las verdades subyacentes.

¿De verdad estamos tranquilos con una generación en la que el pensamiento crítico no tenga lugar en la escuela? Cultivar el pensamiento crítico es el deber y la responsabilidad de todos y no olvidemos de la relación que hay entre pensar críticamente y la democracia.

Los grandes cambios, los movimientos sociales, la lucha obrera, los derechos que se han adquirido a lo largo del tiempo no hubieran tenido razón de ser sin pensamiento crítico.

Alguien levantó la voz y se puso a luchar y a trabajar para salir de un discurso, de la obediencia y conformismo ciego.

La propuesta del gobierno de una enseñanza de la historia no cronológica sale a la luz con afirmaciones tan preocupantes como la ausencia de la Revolución Francesa y la conquista de América en los currículums. Me pregunto el porqué de la elección de supresión de la historia de una revolución civil el status quo guillotinando la aristocracia y la conquista de América que ha llevado tanta polémica colonialista.

¿Cómo puede beneficiar a los alumnos sacar capítulos históricos enteros de vital importancia de sus currículums? ¿No será que la muerte del pensamiento crítico empieza por la supresión de cualquier información susceptible de fomentar la crítica y el pensamiento libre?

El pensamiento libre, el pensamiento crítico debe estar en el centro de la sociedad. La filosofía no es sólo una asignatura para preuniversitarios. La historia cronológica nos permite entender el contexto. ¿Cómo vamos a aprender a pensar si no sabemos qué ha sucedido, cuándo y porqué? Los eventos no suceden sin más, sino que hay una consecución lógica a entender que nos permite adentrarnos en una época, en un contexto histórico y una forma de pensar. 

Aprender a pensar, aprender a cuestionar, a hacer preguntas y buscar respuestas es un derecho que no puede estar relegado fuera de los confines de la enseñanza obligatoria.

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