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Leonel Fernández, de profesión populista conspiracionista

El autoproclamado líder de la oposición no ha sabido digerir el mensaje que el pueblo dominicano lanzó de manera rotunda el pasado domingo en las elecciones municipales de apoyo absoluto a la gestión de Luis Abinader y presentó argumentos más propios de la teoría de la conspiración que de un líder político democrático

M. Domínguez Moreno
M. Domínguez Moreno
Doctor h.c en sociología de la comunicación, escritor, periodista, politólogo, investigador
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análisis

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El pueblo dominicano habló el pasado domingo y fue contundente: apoyo mayoritario e indiscutible a la acción de gobierno de Luis Abinader. No hay más interpretaciones posibles.

La oposición quiso plantear los comicios municipales como una moción de censura al actual presidente o como una primera vuelta de las elecciones presidenciales y la respuesta de la ciudadanía fue incuestionable. Dejó en la insignificancia a los partidos opositores coaligados en una alianza bautizada con el sesgo de los mensajes de la ultraderecha europea o norteamericana: «Rescate RD».

Estos días, en Estados Unidos, se ha reunido lo que semeja ser una especie de «Internacional de la Extrema Derecha Mundial». Allí se encontraban representantes de Donald Trump, como el inefable Steve Bannon, o de otros mandatarios ultras tanto de América como de Europa.

En República Dominicana, Leonel Fernández es el representante de ese tipo de populismo que, al contrario de lo que sucede en otros países desarrollados, no puede crecer porque los hechos desmantelan con absoluta rotundidad el argumentario populista.

Sin embargo, Leonel, para justificar su demoledor fracaso electoral, ha vuelto a coger los mantras de la ultraderecha internacional para intentar dar la vuelta a una situación que, en buena lógica, le habrían hecho dimitir y renunciar a su candidatura a las presidenciales de mayo. Leonel ha decidido utilizar la teoría de la conspiración y la figura del «Estado Profundo», que tanto fue utilizada en esa cumbre de la extrema derecha.

El líder de Fuerza del Pueblo, tercera fuerza política en las municipales, todavía cree que es presidente de algo (tal vez lo sea de su comunidad de vecinos) y lanza alocuciones y discursos «a la nación», como si fuese un mandatario. En ese discurso no dudó en lanzar la teoría de la conspiración de que el gobierno de Abinader había utilizado los recursos del Estado para promover la abstención.

«Nunca habíamos experimentado algo parecido, que desde un partido de gobierno se trazara una línea orientada a disminuir el nivel de participación electoral de los votantes de la oposición», dijo Leonel.

Es decir, apelación directa a la existencia del «Estado Profundo» y a que el gobierno supiera quiénes iban a votar a Fuerza del Pueblo para instarles a que no fuesen a ejercer su derecho al voto. Leonel llegó a afirmar que la democracia había sido sustituida «por una especie de dinerocracia en la República Dominicana». ¿Se puede ser más absurdo?

Si la situación en República Dominicana fuese tan crítica como la que lleva afirmando Leonel desde hace tiempo, el pueblo se habría tirado a la calle. Sin embargo, el análisis de los procesos electorales en los países con democracias avanzadas demuestra que la abstención es símbolo de tranquilidad. Cuando el pueblo cree que no hay que cambiar las cosas porque está bien como está, entonces es cuando decide quedarse en casa.

Leonel, pretendiendo apuntalar su teoría de la conspiración, habló de compra de votos a sus electores. Insistimos en la pregunta, ¿Leonel está afirmando que el gobierno dominicano sabía previamente lo que iban a votar todos y cada uno de los ciudadanos del país? ¿Está hablando o insinuando Leonel que el gobierno de Abinader cuenta con sistemas de manipulación mental? ¿Hasta ahí es capaz de llegar o todavía se puede superar en el absurdo?

«Se procuraba que los votantes de la Fuerza del Pueblo y de la oposición no pudieran ejercer el derecho al voto; y como prueba irrefutable de que fue una estratagema urdida con inocultable intención malévola está el hecho de que el mayor índice de abstención estuvo en las localidades con mayor número de electores, como la provincia Santo Domingo, el Distrito Nacional y Santiago, donde alcanzó por encima del 65 por ciento», acusó Leonel, para continuar presentando una realidad que en nada se parece a lo que realmente sucedió el pasado domingo.

Cuando no se consigue convencer al pueblo, se inventan teorías conspirativas y se lanzan acusaciones sin pruebas de compra de votos. Eso es muy propio de las formaciones que estuvieron en la cumbre de la extrema derecha. Leonel ya ha entrado en esa fraternidad.

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