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Los cabos sueltos del 11-M

I. Una historia de traiciones

Cyrille Martín
Cyrille Martín
Investigador independiente francés. Director del documental "Un nuevo Dreyfus, Jamal Zougam ¿chivo expiatorio del 11-M?" (https://vimeo.com/204151970), realizado desde un punto de vista de izquierdas, de lucha contra el racismo y la islamofobia.
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análisis

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Para el XX aniversario del 11-M parece que las lineas hayan empezado a moverse en la búsqueda de la verdad sobre este evento trágico, como lo indican las ventas récords del libro de Lorenzo Ramirez, Las claves ocultas del 11-M. Este periodista especializado en economía y geopolítica compara el 11-M con el atentado mas reciente contra el gasoducto Nord Stream. En esta ocasión quedó claro que toda la clase dirigente de un país europeo con estatus de vasallo – en este caso Alemania – prefirió hacer la vista gorda a acusar a la superpotencia extranjera a la cual esta clase dirigente esta sometida. Sin embargo es bastante obvio que fueron los servicios norteamericanos quienes llevaron a cabo este ataque mortal desde el punto de vista económico. Este caso ha contribuido a que mucha gente se planteara la idea de que algo similar pudo haber pasado en el 11-M. Es decir que contemplara la hipótesis que el 11-M fue cometido por el supuesto aliado norteamericano. Y que la clase dirigente española lo sabría perfectamente, pero no lo podría asumir públicamente porque es completamente sumisa y dependiente de esta superpotencia tutelar [1]. Mas adelante explicaremos cual pudo haber sido el móvil de este crimen, así como los antecedentes históricos del sospechoso en ese tipo de maniobras. Tambien cabe recordar que esta pista esta corroborada por varios indicios materiales [2], expuestos tanto en el libro de Lorenzo Ramirez como en el documental que realicé sobre este caso, llamado Un nuevo Dreyfus.

​ Lorenzo Ramirez no descarta que participaran también otras potencias extranjeras en el 11-M, como Francia o Marruecos, lo cual permitiría explicar ciertas incoherencias en la teoría de la autoría norteamericana. Y es verdad que esta tesis parece presentar algunas incongruencias, dejar unos cuantos cabos sueltos. Por ejemplo, si el plan estadounidense era reforzar la propaganda del choque de civilizaciones con un falso ataque islamista, para así acelerar su cruzada en Oriente Medio, entonces ¿por qué el presidente del gobierno Aznar – el gran socio de los americanos – no acusó a Al Qaeda, sino a ETA?

​Hoy empezamos una serie de textos cuyo objetivo es proponer explicaciones a esas aparentes incoherencias, es decir intentar atar los cabos sueltos, para resolver las cosas que parecen no cuadrar bien con la pista que apunta a EEUU/OTAN. En homenaje a dos series de artículos que se han hecho clásicas, Los agujeros negros del 11-M (Fernando Múgica) y Los enigmas del 11-M (Luis del Pino), este intento de encajar todas las piezas del rompecabezas se llamará Los cabos sueltos del 11-M. Como constataremos, a veces la mejor forma de encontrar el sentido de uno de esos flecos es conseguir unirlo adecuadamente con otro.

​Siendo francés (y ademas de mi acento, temo que se note en mi forma de escribir), debo reconocer que probablemente no soy el investigador del 11-M que mejor conoce las trastiendas del sistema judicial, policial y político español. Sin embargo como suele ocurrir con las debilidades, en ocasiones se ha convertido en una fuerza, y eso me animó a fijarme en eventos exteriores a España, planteándome sus posibles conexiones con el 11-M. Y al final de cuentas puede que varios acontecimientos internacionales –  que a primera vista no tienen nada que ver – sean las claves que nos faltan para entender lo que realmente pasó ese día trágico.

​El primer hilo del que tiraremos es un acontecimiento que llamó mucho la atención a Luis del Pino y a otros investigadores, por la cercanía en las fechas : 4 días antes del 11-M ocurrió un evento geopolítico rarísimo en la única ex-colonia española en África subsahariana, Guinea Ecuatorial. Aquel día se frustró un golpe de estado contra Teodoro Obiang, el presidente-dictador de este país pequeño pero con recursos petrolíferos muy grandes. Los golpes de Estado son bastante frecuentes en esta región del mundo pero éste tenía unas características muy anacrónicas, ya que fue ejecutado directamente por mercenarios blancos. Parecía un golpe al estilo de la época del colonialismo, cuando las potencias imperialistas tenían un fuerte sentimiento de impunidad y les daba igual aparecer a través de la cortina, moviendo los hilos. Ya hace muchísimo tiempo que esas potencias suelen tomar mas precauciones para esconder mejor sus intereses detrás de actores locales. En cambio en el caso de esta intentona de golpe, se veía claramente que el gobierno de España estaba involucrado, ya que se encargó de trasladar a Guinea Ecuatorial el que tenía que convertirse en el nuevo presidente de este país, Severo Moto, auto-proclamado presidente del gobierno en exilio, que residía en España. Además España mandó buques de guerra en las aguas Ecuatoguineanas durante esos días.

​Pero al parecer esos buques y el contingente que transportaban no iban a atacar directamente al régimen de Obiang, sino que tenían que estabilizar la situación una vez derrocado este régimen. Porque la operación clave del golpe quedaba en las manos de los anglosajones. El golpe de mano en sí lo organizaron varios dirigentes de empresas de seguridad (como Executive Outcomes, o sea empresas de mercenarios) con vínculos notorios con los servicios de inteligencia norteamericanos, británicos y sudafricanos. Simon Mann, Nick du Toit, Ely Calil, Mark Thatcher (el propio hijo de Margaret) – entre otros – reclutaron a un centenar de mercenarios africanos y se pusieron a la cabeza de este comando para hacerse con las riendas de Guinea Ecuatorial. Pero el día 7 de marzo el avión que los transportaba allí fue interceptado durante su escala en Zimbabue por la policía de este país, así que el golpe fracasó. Tan extraordinaria intentona de golpe de Estado asombró a todos los que la investigaron. Sorprendía que los golpistas hubieran emprendido un proyecto tan aventurero, con tal sentimiento de impunidad.

​Durante años y años los que investigamos el 11-M le dimos vueltas al asunto, por la cercanía en las fechas de estos dos eventos geopolíticos tan inauditos, ambos relacionados con el gobierno de Aznar. Parecían dos piezas procedentes de un mismo puzle pero resultaba difícil ver como encajaban. Buscabamos respuestas en libros como The Wonga Coup del periodista británico Adam Roberts, sin duda el mas completo sobre este golpe. Pero no fue hasta que leí otro libro que se me produjo un cambio de perspectiva decisivo, que acabaría modificando mi comprensión del 11-M. Este libro era titulado Reconstitution du complot international contre la Guinée-Equatoriale, escrito por el investigador holandés Mark Blaisse. Solo fue una frase. Mas bien una pregunta, que este autor planteaba en un capítulo dedicado al gobierno español de esa época. Pero esta pregunta, junto a la respuesta que daba, conllevaba consecuencias de importancia mayúscula. Daba una indicación clave sobre el estado de ánimo de Aznar en esos días de marzo del 2004, como veremos después. Pero no nos adelantemos demasiado y avancemos paso a paso.

​Lo que Mark Blaisse preguntaba era : «¿A cambio de qué Aznar apoyó a Bush en su invasión a Irak?» Y la verdad es que nunca antes me había planteado las cosas así. Sencillamente nunca había cuestionado mas allá las razones de este apoyo de Aznar a Bush. Me había parecido algo casi natural. Ambos lideres tenían como tema favorito la lucha contra el terrorismo (aunque sus enemigos eran distintos). Ese apoyo también cuadraba con el patriotismo de Aznar, que deseaba que España destacara entre los países europeos. Pero volviendo a pensarlo bien, este respaldo a los planes norteamericanos no era para nada natural, porque en realidad le costó muy caro a Aznar. Lo que le costó fue, nada menos que la posibilidad de presentarse para otro mandato como presidente del gobierno, ya que la inmensa mayoría de los españoles estaba opuesta a la guerra en Irak y no le iba a perdonar haberla involucrado en esa invasión. Es probablemente porque sabía que los electores lo iban a castigar –  en caso de que se hubiera vuelto a presentar – que Aznar había abandonado la idea de presentarse para otro mandato. Y no por razones éticas, por una voluntad repentina de compartir el poder, lo cual no cuadra muy bien con su estilo de gobernanza.

​Su apoyo a la guerra de Bush le costó muy caro a Aznar. ¿Entonces por qué lo hizo? ¿A cambio de qué? Mark Blaisse aporta una respuesta en su libro. A cambio los anglosajones habrían prometido a Aznar el control de una parte de los recursos petrolíferos de Guinea Ecuatorial. La idea era que el futuro presidente ecuatoguineano Severo Moto (amigo de Aznar) otorgara la gestión de esos recursos a una empresa administrada por el presidente español. Así éste podría contar con un puesto muy lucrativo para su pos-presidencia, ya que a partir de mediados de marzo del 2004 se quedaría sin trabajo, al dejar la presidencia del gobierno.

​De hecho, entre la documentación que salió a la luz durante la investigación judicial del golpe figura un contrato que los golpistas firmaron con Severo Moto para «repartirse el pastel». Este contrato esta incluido en las anexas del libro de Blaisse : aparte de sumas de dinero importantes y de la nacionalidad ecuatoguineana para los participantes al golpe, preveía la creación de una compañía denominada Newco, dirigida por los golpistas, que hubiera sido la encargada de nombrar a todos los altos mandos claves del nuevo Estado Ecuatoguineano: policía, ejército, aduana, ingresos, telecomunicaciones, etc. ¡O sea que iban a tener el control efectivo del país! Y por supuesto entre los puestos que se tendrían que repartir los golpistas, algunos iban a ser muy lucrativos, como los vinculados a la producción petrolífera.

​El único golpista que es nombrado abiertamente en este contrato es Simon Mann. A todos los demás se les refiere como «su equipo». Aunque posiblemente de forma indirecta, Aznar debía de contarse entre los beneficiarios de ese golpe de Estado. Según testificaron varios procesados por el golpe, tenían instrucciones para actuar antes del fin del mandato de Aznar. Y sobre todo declararon que a las reuniones de preparación del golpe asistía un tal Antonio Sánchez – empresario español – como enviado especial de Aznar. Esas reuniones conspirativas tenían lugar en hoteles como el «Duque de Alba» en Madrid, y Sánchez estaba presente el día que se firmó el contrato con Severo Moto.

​Entrevistado por Mark Blaisse, el presidente Obiang le contestó que estaba convencido de que Aznar había apoyado a Bush en Irak a cambio de que los anglosajones ayudaran a Aznar para derrocarlo a él. Y que este acuerdo se había hecho durante el famoso encuentro de las Azores. Tal acuerdo no dejaría de recordar otra intentona fallida que el dúo Bush/Aznar lanzó en otro país petrolífero, Venezuela, el 11 de abril del 2002. ¿Puede que este golpe de Estado contra Hugo Chavez ya formara parte de algún tipo de acuerdo entre los dos, para intentar ofrecerle algo a Aznar desde el 2002, a cambio de su respaldo a la cruzada de Bush en Oriente Medio? (Evidentemente tampoco sería difícil adivinar que pudiera haber sido este algo, en un país con tantos recursos petrolíferos. Pero al fallar este golpe, Aznar no consiguió nada en Venezuela, al igual que no conseguiría nada en Guinea Ecuatorial 2 años después.)

​Por lo tanto, teniendo en cuenta que el golpe de Estado en Guinea Ecuatorial había fracasado el 7 de marzo, podemos suponer que en los días previos al 11-M Aznar se sentía engañado : había ayudado a Bush (aunque le había costado muy caro), pero a cambio no había recibido nada. Veremos mas adelante que este estado de ánimo de Aznar – que pensaba que había sido engañado o traicionado por los norteamericanos – puede ser la clave que explique su actuación unos días después, cuando al ocurrir el 11-M se lanzó a acusar a ETA.

​Pero antes, abramos un paréntesis para que quede claro el punto de vista de los halcones del Pentágono en este caso. Tenían un plan – desvelado por el General Wesley Clark [3] – para conquistar 7 países de Oriente Medio en un plazo de 5 años  : Irak luego Siria, Líbano, Libia, Sudán, Somalia e Irán. ¡Así que en realidad la guerra de Irak solo era una primera etapa! Con el paso de los años se puede comprobar que todos los países de esta lista han sido desestabilizados o directamente atacados. Pero este plan tardó mucho mas en concretarse a causa de un obstáculo grande : la falta de apoyo, desde su primera etapa, por parte de los aliados europeos de Estados Unidos. Francia y Alemania se negaron a enviar tropas a Irak, e Italia y España enviaron unos efectivos muy reducidos : unos 1000 soldados.

​En este contexto, un macro-atentado en suelo europeo atribuido a Al Qaeda podría haber servido para convencer a las opiniones públicas europeas y a sus gobiernos para que se implicasen mucho más en esta cruzada. Por lo tanto, lo que los ultras del Pentágono necesitaban era – por supuesto – que Aznar acusara inmediatamente a Al Qaeda por 11-M. Lo ideal hubiera sido que también acusara a uno de los países mencionados por W. Clark de haber ayudado Al Qaeda a cometer el atentado [4], al igual que Irak había sido falsamente acusado de colaborar en el 11-S.

​De hecho el presidente Aznar parecía programado para cumplir ese papel, ya que llevaba años involucrado en la propaganda de la «guerra contra el terror». Había declarado delante del propio congreso español que ya habían sido arrestados en España colaboradores de Abu Musab Al-Zarqawi, quien según la propaganda de los medios planificaba atentados en Occidente, a la vez que dirigía la resistencia en suelo iraquí contra el ocupante norteamericano (con la supuesta ayuda de países vecinos como Siria, ¡que práctico!). Esas declaraciones de Aznar habían provocado bastante sorpresa en el entorno de la inteligencia española en la época. Al nivel judicial se contaba probablemente también sobre el juez Baltasar Garzón, que se encargaba hasta entonces de las redes islamistas en España. Acusaba a Irán de amparar a la cúpula de Al Qaeda y se consideraba a sí mismo como el campeón mundial de la acción judicial en su contra, siendo el único juez en el mundo en demandar oficialmente a Bin Laden por el 11-S (ya que recordamos que en los propios Estados Unidos nunca existió ningún caso abierto en ese sentido).

​Todo parecía estar preparado para desatar una reacción en cadena : el 11-M tenía que ser la chispa que desembocaría en una nueva guerra, contra uno de los países de la lista mencionada, y esta vez con la ayuda masiva de los ejércitos europeos. Pero como lo decía Fernando Múgica, «el tiro salió por la culata», porque Aznar no lanzó acusaciones inmediatas y directas a Al Qaeda, ni a Al-Zarkawi, ni a ningún régimen de la lista de Wesley Clark. Así que no se consiguió el objetivo de aumentar el consentimiento de las opiniones públicas europeas a nuevos proyectos bélicos en Oriente Medio, o en medidas mucho menores a las que se esperaba.

​Dicho lo anterior, cerremos el parentesis y volvamos a centrarnos en el momento decisivo. ¿Por qué Aznar decidió acusar a ETA? Al ocurrir el 11-M es probable que entendió que los norteamericanos podían estar detrás de la matanza, a través de estructuras clandestinas de la OTAN como las redes Gladio, que ya habían cometido atentados bajo falsa bandera durante la guerra fría. También debió de entender que sus aliados transatlánticos necesitaban que él se lanzara a fondo en la propaganda de la «guerra contra el terror» islamista. Esta expectativa de los americanos la debió de intuir, ya que posiblemente solo le habían puesto al corriente del plan a media palabra, como se suele hacer en las altas esferas del poder.

​Por lo tanto, con su sentimiento de que sus socios americanos lo habían engañado con el tema de Guinea Ecuatorial, podemos suponer que Aznar habrá pensado algo así como «¡Que caraduras son esos Yankees! Otra vez esperan de mí que les siga el rollo del choque de civilizaciones y que acuse a Al Qaeda por el atentado. A mí este tema ya me ha costado muy caro, ya que me impide volverme a presentar a las elecciones. Y ademas no me han dado nada a cambio, como me lo habían prometido. Este golpe de Estado que montaron en Guinea Ecuatorial ¡Fue tan cutre! O sea, que no me pagan y encima vuelven a solicitarme. ¡Que descarados! Pues voy a hacer lo que a mí me viene mejor : acusar a ETA.»

​En otras palabras Aznar consideraba que sus socios norteamericanos no habían cumplido con su palabra a propósito de Guinea Ecuatorial. Pero a pesar de haber fallado el golpe de Estado allí, ésos habían decidido seguir con el paso siguiente de su plan : el macro-atentado en Europa. Al sentirse engañado, Aznar tampoco se sintió obligado a cumplir con su parte del acuerdo, la de acusar a Al Qaeda cuando ocurra el atentado. Entonces él también traicionó a sus socios : pensó que desde un punto de vista personal le vendría mejor acusar a ETA, ya que este tema siempre le había servido en su carrera política. También pudo influir en su mente susceptible el deseo de vengarse de sus socios, por los muertos en suelo español, y/o la humillación que le suponía tener que hacer la vista gorda. De tal manera que poner trabas a los planes norteamericanos pudo también permitirle satisfacer ese deseo de venganza.

​En resumen, teniendo en cuenta el contexto que hemos planteado, las acusaciones de Aznar a ETA no son del todo contradictorias con la tesis del atentado norteamericano bajo falsa bandera. Sencillamente el plan de los americanos no salió del todo bien, porque Aznar les salió rana. Entonces no se logró el objetivo de fabricar el consentimiento de los europeos a nuevos proyectos bélicos en Oriente Medio, ya que no se pudo arrancar toda una maquinaria de acusaciones a Al Qaeda y a países de esa región del mundo. O por lo menos se consiguió en medidas mucho menores a las previstas. Por eso Fernando Múgica decía que «el tiro había salido por la culata».

​Al atar cabos sueltos – el golpe en Guinea Ecuatorial por un lado, Aznar que no acusa a Al Qaeda por el otro – la teoría del atentado norteamericano bajo falsa bandera cobra credibilidad. Y nos encontramos con un relato mas coherente, una historia de traiciones en la cual al sentirse traicionado Aznar traiciona a su vez, echando abajo el plan de sus socios americanos.

​Años después, cuando le tocó a George Bush terminar sus propios mandatos presidenciales, se dieron las tradicionales celebraciones y condecoró a sus mejores aliados internacionales. Entonces toda la prensa se preguntó por qué había invitado al inglés Tony Blair, al australiano John Howard y al colombiano Alvaro Uribe, pero no a José Maria Aznar. ¿Se había estúpidamente olvidado de él? O mas bien, ¿le estaba haciendo pagar esa traición?

​Nuestro ejercicio de reconstitución de los eventos tiene un corolario que vale la pena señalar antes de concluir, ya que permite resolver otro fleco en la pista norteamericana. Vimos que el atentado debía cometerse después del golpe de Estado en Guinea Ecuatorial, para que Aznar obtuviera algo antes de que ocurriera el atentado. Así iba a ser mas seguro que aceptara seguir colaborando con los planes del Pentágono, en concreto que aceptara acusar a Al Qaeda en caso de atentado.

​Sin embargo el golpe de Estado en Guinea Ecuatorial fracasó porque era muy arriesgado, ya que demasiada gente estaba al corriente. Y esos riesgos habían incitado a los golpistas a posponer sus planes varias veces. Pero por otro lado también tenían una fecha límite, ya que tenían que actuar antes del fin del mandato de Aznar. Entonces, de tanto demorar el golpe de Estado, llegó un momento en que la ventana de oportunidad para lanzarlo era cada vez mas corta, y cada vez mas cerca del fin del mandato de Aznar, es decir de la fecha de las elecciones. Por lo tanto, al deber cometerse después de la intentona de golpe de Estado, el atentado se tuvo que ejecutar en fechas muy cercanas a las elecciones [5].

​Esto llevó muchos investigadores a pensar que uno de los objetivos del 11-M era influir en el proceso electoral, lo cual no cuadraría muy bien con los motivos de una operación ejecutada por EEUU o la OTAN. Pero como acabamos de explicar, en realidad son probablemente otros factores que provocaron que el atentado se ejecutó tan poquito tiempo antes de las elecciones. Y como opinaba Fernando Múgica, lo mas seguro es que el objetivo del 11-M no tuviera nada que ver con ellas.

​En nuestro próximo artículo pasaremos a otro cabo suelto : los atentados fallidos de ETA en los meses anteriores al 11-M. El asunto tiene su importancia porque – como es natural – muchos investigadores piensan que son la razón por la cual Aznar creyó que ETA estaba detrás del 11-M. Por lo tanto algunos sacan la conclusión de que fueron señuelos cuyo objetivo era despistar a Aznar y al Partido Popular, para que perdieran el poder. Lo cual tampoco cuadraría muy bien con la pista norteamericana.

​Sin embargo al igual que hoy hemos propuesto una explicación alternativa a las acusaciones de Aznar a ETA, veremos que esas alertas terroristas previas al 11-M también se pueden interpretar de otra manera.

​En sus enigmas del 11-M Luis del Pino a veces acababa sus artículos con unas cuantas preguntas, como tareas o enigmas que dejaba a sus lectores para la vez siguiente. A modo de homenaje recuperamos esta pequeña tradición, y nos despedimos con las preguntas siguientes : ¿Fue una coincidencia que a principios de Marzo del 2004 Francia conociera una de las peores alertas terroristas de su historia, cuando un misterioso grupúsculo anti-sistema llamado grupo AZF amenazó con… volar trenes? ¿Puede que eso tenga algo que ver con las alertas terroristas consecutivas a los atentados fallidos de ETA antes del 11-M?

[1] Por ejemplo en el sector clave de la inteligencia, existe una infiltración continua por parte de los servicios secretos americanos en el aparato del Estado español al menos desde los años 50, como lo expone el historiador Alfredo Grimaldos en su libro La CIA en España. «Oficialmente dependíamos del CESID pero en realidad nuestros patrones eran los jefes de estación de la CIA» cuenta el coronel Juan Alberto Perote. Y explica como en los años 80, muchos agentes de inteligencia españoles cobraban una parte de su sueldo directamente de la mano de la CIA. El jefe de la estación de la CIA iba cada semana a la sede de Contra-inteligencia española a repartir sobres: «Los delegados de la CIA, y también los del Mossad Israelí, entraban por allí cuando querían, como si estuvieran en su casa».

​Mas recientemente ha quedado claro que varios servicios secretos estadounidenses seguían gozando de cierta libertad de acción en territorio español, sin ningún control de las autoridades locales, como en el caso de la captura del desertor Federico Pimienta en la provincia de Cádiz en el 2006 (por cierto muy cerca de la base militar americana de Rota) : https://elpais.com/diario/2006/04/16/espana/1145138402_850215.html

​El ejército estadounidense dispone de varias bases militares en España, que son «zonas negras» totalmente fuera de control de las autoridades españolas. Son unas plataformas ideales para organizar la logística de una operación como el 11-M, y desde donde lanzar su ejecución. Una de esas bases, la de Torrejón, se encuentra justamente cerca de una parada de la línea de cercanías donde explotaron los trenes.

[2] Enlace del documental : https://vimeo.com/204151970

Entre esos indicios materiales, constan : 

– La foto de la bolsa-bomba que aparece en la cadena estadounidense ABC sin que nadie explique realemente por que salió en esta cadena (Esta foto cobró un papel muy relevante, ya que hasta que no se publicó se dudaba incluso de la existencia de tal extraña bolsa-bomba): 

https://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2006/542/1142722803
– La coincidencia con un simulacro de atentados, organizado el día anterior por la OTAN en toda Europa: El Mundo, 14 de marzo del 2004 « La OTAN simuló un atentado en Europa con 200 muertos »

– La huella en la furgoneta atribuida durante un tiempo a un abogado norteamericano vinculado a una unidad de inteligencia del ejercito :

https://elpais.com/diario/2004/05/08/espana/1083967205_850215.html

– El avión involucrado en el escándalo de los vuelos secretos de la CIA que despega de Mallorca a toda prisa el día siguiente del atentado :

https://cadenaser.com/ser/2006/04/12/audios/1144792811_660215.html

– Mallorca no era un sitio cualquiera, ya que da la «casualidad» que el general americano jefe supremo de la OTAN visitaba frecuentemente esta isla en aquella época, supuestamente por su relación con una mallorquina, según la explicación de uno de los periodistas que investigó esos vuelos secretos de la CIA. Diario de Mallorca, 4 de abril del 2005 y 30 de noviembre del 2008 :

https://www.diariodemallorca.es/ultima/2008/11/30/general-entra-casa-blanca/414425.html

​Tanto Lorenzo Ramirez como yo adoptamos la tesis del periodista fallecido Fernando Múgica, según la cual hay que distinguir dos cosas. Primero el atentado en sí, en cuya ejecución no creía que participara ningún español, ya sea policía, agente secreto, militante independentista, o político de ningún bando. Y segundo, toda la trama de enmascaramiento y de desviación de la investigación hacia chivos expiatorios, que – esa sí – fue montada por el aparato de estado español, sus cloacas, y ambos partidos.

[3] Su entrevista en el canal Democracy Now en 2007 :

[4] Esto nos recuerda las primeras declaraciones que salieron en la prensa del ex-comisario Villarejo sobre el 11-M. Según él, la orden de ejecutar el atentado hubiera sido dada a través de una llamada telefónica, realizada por un agente secreto de Marruecos y de otro país no identificado desde el suelo sirio.

https://www.elespanol.com/espana/tribunales/20190122/villarejo-vincula-servicios-secretos-marroquies-llamadas-siria/370214168_0.html

Teniendo en cuenta que Marruecos es un aliado de los países occidentales, esto cuadraría perfectamente con la hipótesis de un atentado ejecutado bajo falsa bandera, con el fin de que Siria fuera acusada de complicidad en el atentado. Dicho esto, no se puede saber en qué medida lo que dice Villarejo le es dictado por los servicios de inteligencia para enrevesar aún más el tema. Obviamente no es una persona cuya palabra es muy fiable. Es posible que esta primera declaración haya sido un tipo de mensaje codificado con destino al Estado profundo español, amenazando con desvelar todo lo que él sabía sobre el 11-M si lo dejaban demasiado tiempo en la cárcel.

[5] Por supuesto, otro factor que puede explicar la fecha del 11 de marzo es el ejercicio de simulación de ataque terrorista de la OTAN, llamado CMX 04, del 4 al 10 de marzo, que pudo haber permitido que un comando se moviera sin despertar sospechas. Por ejemplo para colocar explosivos en los trenes en la noche del día 10.

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5 COMENTARIOS

  1. Hay gente que, a base de tomar la pastilla azul casi a diario, ya no puede pensar por sí misma y ve conspiracionista cualquier hipótesis o explicación que no salga por la tele.

  2. Dado lo visto en estos últimos años y especialmente desde la pandemia, cualquier cosa es posible y especialmente si lo niegan en los grandes medios de propaganda informativa.

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