La extrema derecha da comienzo a la caza al periodista

07 de Noviembre de 2023
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En los peores días del procés, los manifestantes que reclamaban la independencia de Cataluña en la calle arremetían contra los periodistas y medios de comunicación que informaban sobre la actualidad. “Prensa española, manipuladora”, gritaban a los reporteros y reporteras que se veían obligados a desempeñar su trabajo en condiciones lamentables. La peor parte se la llevaron los presentadores de televisión, a los que personajes extraños disfrazados de cualquier cosa o envueltos en la estelada sometían a perrerías y bromas de mal gusto de todo tipo para impedirles realizar la necesaria conexión en directo. Fue un ataque intolerable contra trabajadores que no hacían otra cosa que cumplir con su obligación de informar, un ataque que fue denunciado en su día por las asociaciones de periodistas.

Hoy, seis años después de aquello, otros de otro signo político completamente opuesto pero que también sienten alergia ante la prensa libre, vuelven a cargar contra los profesionales de la información. Siempre se ha dicho que los polos opuestos se tocan y una vez más se vuelve a confirmar. Esta vez son los nacionalistas españoles, los ultras, quienes han puesto en la diana a los informadores. Uno de los trabajadores afectados fue Javier Bastida, periodista de La Sexta, que fue insultado y agarrado constantemente durante su intervención en directo en El Intermedio por parte de un manifestante de ultraderecha desplazado a la sede del PSOE en Ferraz. Nada más iniciarse la conexión, y al grito de “prensa manipuladora”, el personaje salido de algún lugar de la manifestación acosó al periodista por la calle, incluso agarrándole e impidiéndole hacer su trabajo, y le dirigió improperios como “prensa manipuladora”, “muertos de ETA” o “Arnaldo Otegi asesino”. Mientras tanto, otros manifestantes gritaban contra Felipe VI y contra la Policía con frases como “piolines os tendrían que haber tirado al mar de Barcelona”. Un motivo más para que los funcionarios del orden público, demasiado alineados políticamente con Vox, se planteen de verdad si es la extrema derecha la que los respeta y protege sus derechos e intereses laborales.

Durante la tarde, cientos de personas se congregaban en una manifestación ultraderechista protestando en contra de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en la sede del PSOE en Ferraz. Y dicha manifestación terminó con graves altercados al disolverse la misma. Cuando los protestantes comenzaron a abandonar el lugar, ocurrieron varios enfrentamientos entre ellos, la gran mayoría portando simbología de ultraderecha, y los policías antidisturbios, lo que acabó con varias detenciones por parte de la Policía.

El propio Bastida relata cómo, cuando llegaron a la manifestación Santiago Abascal y García Gallardo, desaparecieron los manifestantes de mayor edad, que se movilizaban pacíficamente, e irrumpieron los más jóvenes, que llegaban más preparados, comenzando la batalla campal. “Siempre me han dicho que tengo que trabajar la paciencia… Pues bien, aquí tenéis el resultado. Estamos todos bien, gracias por preocuparos y agradecido de trabajar con el equipazo de La Sexta Noticias”, indicaba el propio Bastida horas después en redes sociales. “La misma persona trataba de impedir minutos después que el periodista de los servicios informativos de RTVE Gabriel López desempeñara su labor con normalidad. Al grito de ¡Que te vote Txapote!, el manifestante volvía a increpar al periodista mientras llevaba a cabo una conexión en directo en la edición nocturna del informativo de La 1. En ninguno de los dos casos intervino la Policía para permitir que los dos profesionales pudieran realizar su trabajo con normalidad a pesar de estar a escasos metros”, informa El Plural.

La Agrupación de Periodistas de UGT (AGP-UGT) ha rechazado “las acciones llevadas a cabo contra periodistas sucedidas ayer en la sede del PSOE” en la madrileña calle de Ferraz y ha mostrado su apoyo a estos profesionales “por las agresiones que están sufriendo por hacer su trabajo”. Lo que se vivió la pasada noche ante la sede socialista resulta intolerable y debería abrir una investigación policial y judicial. Si llega un momento en que los periodistas son acosados, perseguidos y amedrentados, la democracia estará herida de muerte.

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