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«Mucha gente todavía participa de la corrupción que nos dejó el franquismo»

Entrevista al escritor, guionista, profesor universitario, dibujante y director de cine Rubén Buren

José Antonio Gómez
José Antonio Gómez
Director de Diario16. Escritor y analista político. Autor de los ensayos políticos "Gobernar es repartir dolor", "Regeneración", "El líder que marchitó a la Rosa", "IRPH: Operación de Estado" y de las novelas "Josaphat" y "El futuro nos espera".
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análisis

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En esta profesión, por más que hayas hecho cientos de entrevistas, jamás acabas de sorprenderte. Muchas veces existe un prejuicio previo respecto al entrevistado y el contacto de la palabra o el peso de las miradas hace que esos prejuicios se vengan abajo.

No es el caso de Rubén Buren. Cuando hablas con él, más allá de las entrevistas, percibes transparencia en sus palabras, percibes ilusión en la voz y, sobre todo, te sorprendes por la claridad de una mirada que te traslada a un conocimiento enciclopédico de las realidades que toca en sus obras de teatro, en sus libros, en sus películas, sus documentales o en sus guiones.

No se trata de un saber derivado del estudio teórico, sino del que sirve, del que desde el espectro empírico te lleva a alcanzar el conocimiento de una verdad a la que solo tienen acceso unos pocos.

He hablado con Rubén sobre los luchadores antifranquistas tras el éxito nacional e internacional de su película Maquis. Lo mismo sucede ahora con un proyecto que lleva mucho tiempo desarrollando sobre las llamadas colas del hambre. Cuando uno habla con él de este asunto, se te ponen los pelos de punta y la emoción que suele provocar la injusticia sale a la superficie de un modo u otro.

Rubén Buren, además, es profesor universitario y da clases en distintas universidades madrileñas. Ahora acaba de publicar un libro sobre la II República. Hoy es 14 de abril. Hoy hace 93 años que el pueblo español decidió con su voto que no quería seguir teniendo a un Borbón como jefe del Estado. Alfonso XIII huyó y empezó un viaje en el que se pretendió terminar con el trabajo que se inició en Cádiz en 1812 y que fue fulminado por, precisamente, otro Borbón.

Sin embargo, el espejismo fue fugaz y lo que parecía un periodo de avance y concordia se convirtió en una época turbulenta, una lucha constante entre las distintas fuerzas políticas que culminó con el peor de los desenlaces: una guerra civil.

Este compendio de artículos, escritos por expertos e historiadores, desentraña con rigor académico los eventos que definieron una era trascendental en la historia de España. Empezando con el declive de la monarquía hasta el advenimiento de la República, cada capítulo ofrece un análisis detallado y ameno de los acontecimientos que vertebraron el segundo periodo republicano: el bienio reformista, la conquista del voto femenino, la reforma agraria y educativa, el movimiento obrero y sindicalista, el auge del comunismo…

Una perspectiva multicisciplinar de este periodo histórico que concluye el 18 de julio de 1936 con el alzamiento en armas y el inicio de la Guerra Civil, y que brinda a los lectores una visión completa e indispensable para aquellos que buscan una comprensión profunda de los cimientos de la España contemporánea.

El libro está editado por Pinolia.

Hoy es 14 de abril, el día de la República, ¿estaba preparada España para una democracia en el año 1931?

Un país siempre debe estar preparado para una democracia, aunque no lo estén sus estructuras de poder sí lo debe estar su población. El problema de la España del 31 es que había muy pocos republicanos: en la esquina derecha, la reacción, compuesta por nobles, propietarios, militares de carrera e iglesia, que desde luego no lo eran; pero en la esquina izquierda, tampoco lo eran los obreros y campesinos anarquistas y socialistas que ansiaban algo más que otro poder burgués. El 31 vino después de una dictadura y de una monarquía cruel e inoperante. Claro que era necesaria, si es lo que me preguntas.

2.- La II República, ¿es la parte de la historia del siglo XX más desconocida para la ciudadanía?

Soy profesor universitario, a veces me sorprendo de qué es desconocido y qué no, te sorprenderías. Desde luego es una de las épocas más vapuleada por la historiografía reciente, donde cada uno quiere reescribir, no investigar. En primer lugar, muchos enarbolan las banderas republicanas como símbolo de la izquierda pero se olvidan de que la mitad de la II República fue de derechas, o que la represión campesina y obrera durante aquel período fue brutal. Ser republicano no significa ser de izquierdas, significa un sistema de gobierno son monarquía, nada más. El libro que hemos sacado trata de acercar al lector que no busca un ensayo académico ciertas claves para entender la II República de una manera amena y divulgativa, el típico libro de vacaciones o de metro que puedes leer por cualquier capítulo. Creo que los lectores y las lectoras pueden encontrar un buen comienzo para investigar este período.

3.- En su libro se incluyen claves para entender ese periodo histórico. Realmente, ¿qué falló?

He elegido a varios autores y autoras con los que trabajo habitualmente en Muy Historia, la revista en la que colaboro desde hace unos años. Son gente con ideas diversas, algunas muy diferentes a las mías, y por eso creo que es enriquecedor. Al dividir el libro en capítulos autónomos, es fácil hacerse una idea de muchas cosas. La vida cotidiana, la posición de la mujer, la cultura, los intentos de reforma, la represión. Es el libro que me hubiera gustado tener cuando empezaba a leer sobre el tema.

4.- Durante la II República se aprobaron derechos y libertades que hoy damos por sentados, ¿entendieron los españoles lo que eso significaba?

Todos aquellos avances que propuso la II República fueron exportados en el exilio hacia muchos países de Europa y América. Aquí el franquismo los sepultó en fosas del olvido, junto a los cadáveres. Muchos países sí que disfrutaron de muchas de las conquistas republicanas, por tener a exiliados españoles con ideas muchas veces brillantes y revolucionarias. El problema es que en los 30 había pocos republicanos, ni los obreros lo eran, ni los propietarios, iglesia, ni muchos militares lo eran. Sin duda la mitad de España se volcó para cambiar un país que llevaba siendo el triste farol de la Contrarreforma desde hacía siglos. A España no llegaron ni la Revolución Francesa, ni el laicismo, ni muchas de las libertades que se comenzaban a disfrutar en otros países. La República significó un poco de luz en la oscuridad, pero no fue ni mucho menos perfecta… tampoco le dejaron tiempo para actuar.

5.- El régimen de Franco demonizó lo sucedido en la II República, ¿aún se mantienen viva esa «leyenda negra»?

Es muy aburrido ver cómo se reconstruye una y otra vez el relato de la guerra, de la República, de la historia de España en general por parte de uno y otro lado. La leyenda negra interesa a mucha gente que todavía participa de la corrupción que nos dejó el terrible franquismo y lo quiere blanquear; por otro lado, parece que todo lo republicano era comunista cuando en la España de los 30, el PCE era testimonial en las organizaciones de izquierda donde sí triunfaban las ideas socialista y anarquista. Sabemos quien fue Carrillo, pero no Durruti o Federica Montseny, al igual que equiparamos las ideas de José Antonio Primo de Rivera con las de Franco (si es que Franco hubiera tenido alguna idea política definida). En historia nada es lo que parece, no es como una novela donde puedes utilizar la estructura del héroe, no es Marvel, todo es más complejo y poliédrico de lo que parece.

6.- Usted ha escrito, dirigido películas y documentales respecto a los luchadores por la libertad, ¿cree usted que la ciudadanía entiende que esas personas, tanto en el interior como en el exilio, arriesgaron y dieron sus vidas para recuperar el sistema democrático?

En España tratamos muy mal a nuestros héroes, siempre, es nuestra costumbre. Si todavía tenemos a nuestros abuelos en las cunetas, ¿cómo vamos a construir una idea de país en conjunto? Hubo héroes en uno y otro lado, aunque no queramos nunca reconocer al otro. Estamos en una sociedad donde al que no piensa como yo lo censuro, lo veto o le insulto, lo cancelo. Es ridículo, ridículo y peligroso. Lo mejor que tenemos es enfrentarnos dialécticamente al diferente y tratar de construir juntos. Hace tiempo, sobre todo desde que soy padre, que apagué los aullidos de las redes sociales. Si muchos de mis alumnos no saben decir más de dos frases sobre la dictadura franquista, ¿cómo van a entender a los que lucharon contra él? ¿el Maquis? ¿la II República?… Quizá no lo tengan que saber, quizá seamos abuelos cebolleta que tratamos de aferrarnos a nuestro pasado para darnos importancia, de conseguir ubicarnos en este presente, no sé. No sé si la sociedad es más o menos inculta que antes, solo sé que estamos crispados y eso no es bueno. Mucha gente ha estado presa o ha muerto para que no trabajemos los domingos, podamos votar, abortar, divorciarnos, caminar con libertad sea cual sea nuestra opción sexual o para que la mujer pueda estudiar u optar a un trabajo. A veces las cosas son muy sencillas y mundanas y la política haya que medirla en el día a día.

7.- Desde noviembre de 1933 a febrero de 1936 un gobierno de las derechas pretendió, y en algunos casos consiguió, derogar todo lo conseguido desde 1931. ¿Está sucediendo en la actualidad algo similar?

La II Republica tuvo dos períodos diferenciados, el primero con una explosión de propuestas y cambios y el segundo con todo lo contrario. La derecha es conservadora, trata de conservar las cosas, es su idiosincrasia, eso no tiene porqué ser malo en sí. Ser de derechas o de izquierdas no debe ser malo o bueno en sí, debe de ser una manera de enfrentarse dialécticamente a la vida. Conozco a muy poca gente consecuente, pero sí conozco a mucha gente que va de consecuente. Para construir una identidad política hay que estudiar y reflexionar mucho y eso no está de moda, es mejor hacerse una foto en Instagram con la bandera franquista o la bandera republicana que enfrentarse realmente a lo que significan. No entiendo mucho a la clase política, y eso que he tenido, y tengo, amistad con alguno. La prensa también patrocina esa especie de reunión de vecinos donde nadie propone y todos destruyen. Actualmente es como si tuvieras que comprar paquetes de identidad: si soy de derechas me deben de gustar los toros, determinada música, visto de tal manera, digo “violencia en al ámbito doméstico” o hablo de España sin tener en cuenta las otras identidades españolas; y si soy de izquierdas igual, el otro paquete… Parece que tengo que comprar el discurso completo con todas las pegatinas. Eso es ridículo. Todos somos más complejos de lo que mostramos en público y eso nos hace ser humanos. No entiendo qué tiene que ver que por fin una pareja homosexual pueda casarse y tener hijos si quiere con que me gusten o no los toros, ni qué tiene que ver el veganismo con la bandera republicana. Deberíamos decidir sobre cada cosa en concreto, cada cosa con su dialéctica correspondiente: tesis, antítesis, igual síntesis. Me siento un poco perdido en general. La otredad es maravillosa, mi libertad empieza donde empieza la tuya, pero para entender esto necesitamos pausa y diálogo. Y sí, la respuesta a tu pregunta es sí: debemos tener cuidado con la intolerancia, la censura, la cancelación y con la pérdida de derechos. Por otro lado hay movimientos que ya son imparables en uno y otro sentido, unos maravillosos y otros terribles, que terminarán volviendo a chocar por falta de diálogo y autocrítica.

8.- Respecto a la ciudadanía de entonces, ¿la conciencia de clase fue un elemento clave para el desarrollo político y social de la España republicana?

Hemos abordado muchas cuestiones en el libro de una manera lo más didáctica posible, la reforma educativa, la agraria o los movimientos sindicales… Entonces había clases y la gente era muy consciente de dónde estaba, los pobres sabían que eran pobres y los ricos sabían que eran ricos. De esta manera los obreros y campesinos se pudieron unir consiguiendo una fuerza inusitada. Las diferencias sociales de entonces eran terribles, igual que ahora. Estoy terminando un documental sobre las Colas del Hambre de Madrid me he dado de bruces con algo que creía obsoleto: la pobreza ha vuelto para quedarse y la desigualdad es el pan de cada día en los barrios de las ciudades. La conciencia de clase llevó a la polarización y al enfrentamiento, pero también a la autoprotección. Es muy complicado hablar de clases sin ser marxista, porque hay que hablar de la emoción, de lo que sentía la gente de entonces y la gente de ahora. ¿Lo que sientes que eres, es lo que eres?… Difícil respuesta, lo que está claro es que el dinero ha cambiado poco de manos desde los años 30.

9.- Vuelvo a la primera pregunta, ¿está preparada la España actual para afrontar un cambio de modelo de Estado e implantar la III República?

Entiendo que sí, es tan fácil como realizar un referéndum sobre la continuidad de la monarquía. Pero, ¿crees que se va a hacer? Si el pueblo lo pide se tendría que hacer, pero no sé si ese sentimiento actualmente es mayoritario. Luego está la otra cuestión, de si la imagen romántica que tiene mucha gente del concepto republicano se correspondería con lo que realmente es, mira en Francia, por ejemplo, tampoco es un modelo a seguir en muchas cosas, creo yo.

10.- Para finalizar, ¿cómo valora el hecho de que el PSOE se haya convertido en el aliado fundamental de la Monarquía y que Pedro Sánchez impida la votación cualquier iniciativa interna de avance hacia la III República?

Pues te diría, parafraseando al gran Paco Umbral, que he venido a hablar de mi libro (risas). En uno de los capítulos del libro hablo del derrumbe del ideal republicano… Ahí seguro que tienes la respuesta.

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1 COMENTARIO

  1. Suscribo casi todo, salvo lo de construir una identidad política. La gobernanza debería profesionalizarse y ser pragmática como la dirección empresarial. Debería estar enfocada hacia el interés general y medir sus logros, como hace la ciencia desde hace siglos. La ideología, allá cada uno con la suya, sirve para discutir en los bares.

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