Juan Rubiales (tío de Luis Rubiales): "Mi sobrino es un adicto al sexo. Sexo, dinero y poder"

04 de Abril de 2024
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Juan Rubiales, tío de Luis Rubiales, ha tirado de la manta contra su sobrino en el programa Todo es mentira. El hombre que fue estrecho colaborador del expresidente de la Federación Española de Fútbol, hoy investigado por graves delitos de corrupción, asegura en la entrevista con Risto Mejide que Luis Rubiales “no es inocente”, tal como ha jurado en su entrevista con Ana Pastor en La Sexta. “Querían hacer negocio ellos, no para la Federación. Cuando él vio que yo no quería ser cómplice de sus historias, dejó de llamarme”, ha asegurado el entrevistado.

Juan Rubiales ha vuelto a contar lo que pasó en aquella famosa y polémica fiesta de directivos de la RFEF en Salobreña. “Me llaman a una reunión en un hotel. Estaban él y su guardia de corps, no era una reunión de trabajo. Veo llegar a ocho o diez chicas, chavalas de 18, 19 años. Chicas de imagen para eventos, como las llaman, a las que se les paga un dinero y a partir de ahí cada uno es libre. Vergonzoso que en una reunión de la RFEF se monte una fiesta; me metí en una habitación del hotel y no salí de allí. Solo”. Para Juan Rubiales, su sobrino es un “obsesivo en el sexo. Dinero, sexo y poder, esa triada”, de modo que alguna vez aconsejó que contratara a un terapeuta para tratarse porque aquello “no era normal”.

Sobre lo que pasó en la fiesta de Salobreña, Juan Rubiales le dice a Mejide: “Hay cosas que no se pueden decir en público y te lo digo a ti en privado”. Fue entonces cuando decidió acogerse a la directiva de la UE que permite romper la cláusula de confidencialidad si se trata de denunciar un caso de corrupción. Desde aquel momento, la gente de Rubiales deja de confiar en el tío del máximo dirigentes del fútbol español. Hasta que cierto día, el hoy expresidente telefonea a su tío y le dice: “Tenemos que buscar la fórmula para que a mi padre le llegue un dinero”, ante la extrañeza del familiar, que pensó que se trataba de un asunto particular. “No me has entendido, dinero de la Federación. Podríamos contratarlo como asesor”, resolvió el dirigente federativo. Ante esta proposición, Juan Rubiales se negó en rotundo y el expresidente le espetó: “Vete de aquí, no quiero verte. Entonces me cesan y ya no he vuelto a hablar con él”, asegura Juan Rubiales.

El tío del expresidente llevó el asunto a la Fiscalía para llegar hasta el final. “Él tiene una frase suya que dice siempre: 'Ahora el que está en el castillo soy yo, si tienen cojones que vengan a echarme'”. Otro día, el presidente de la RFEF le dijo a su familiar y ayudante: “Tío, es muy duro ver cómo pasan los billetes y que no se te pegue nada”. Entonces, Juan Rubiales le respondió que su idea era jubilarse con su buen apellido limpio e intacto y no manchado de corrupción. “Es un mentiroso compulsivo”, sentencia Juan Rubiales. “Este señor ha elegido el camino de la oscuridad, podría haber hecho un magnífico trabajo, viviendo con un sueldo digno”. Además, explica que lo está pasando mal por enfrentarse a la corrupción federativa. “Estoy en el paro, he dejado mi casa. En este país el que se lo lleva crudo es un listo y el que denuncia es un gilipollas. Tenemos una responsabilidad como ciudadanos, procurar que la sociedad sea más honrada, menos machista”.

La noche antes de la final del Mundial femenino que ganó España, según cuenta el entrevistado por Mejide, Luis Rubiales montó otra fiesta hasta altas horas de la mañana y todos los directivos de su “guardia de corps” acudieron muy eufóricos y alegres al partido. Por eso no le sorprendió el polémico beso a Jenni Hermoso. “Él quería protagonizar el éxito, quería decir: qué guay soy, cuánto me quieren, qué buena relación tengo con las jugadoras, las abrazo, las beso...” En cierta ocasión, tras la muerte de Quini, Juan Rubiales le propuso a su sobrino un partido de homenaje con la Selección en Gijón, y el expresidente, en un alarde de megalomanía, propuso llevar al evento a Michael Jordan y al Papa. “Este era el personaje, esto que cuento es textual”, asegura el denunciante, que compara a susobrino con el personaje de Torrente, aunque “un poquito” más “ilustrado”.

En el programa ha tomado parte el presidente de la escuela de entrenadores Cenafe, Miguel Galán, que en las últimas horas ha impugnado la convocatoria de elecciones a la Presidencia de la RFEF, anunciada por la comisión gestora de Pedro Rocha, el hombre puesto como sucesor, a dedo, por Luis Rubiales. Galán ha remitido un recurso de impugnación sobre el que el Tribunal Administrativo del Deporte deberá resolver en un plazo de siete días.

Galán recoge en su impugnación los motivos por los que, a su juicio, la convocatoria electoral de Rocha contraviene la reglamentación vigente. En primer lugar, expone que 39 de los miembros de la asamblea que deben elegir al nuevo presidente ya no cumplen los requisitos para serlo por diferentes motivos: jugadores que ya no están en España, clubes que han cambiado de categoría, futbolistas que ahora están retirados...

En esta línea, defiende que el nuevo reglamento electoral de la RFEF recoge que “se procederá a la celebración de elecciones parciales en la especialidad, circunscripción y estamento en el que se produjera la baja” y que esta circunstancia, como es obvio, no se ha dado antes de la convocatoria electoral.

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