La estrepitosa caída en desgracia de Javier Ortega Smith

29 de Diciembre de 2023
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Almeida con el portavoz de la extrema derecha de VOX, Ortega Smith

Javier Ortega Smith sopesa estos días recabar apoyos para disputarle a Santiago Abascal la presidencia de Vox en 2024. De confirmarse esta noticia, que adelantó hace un par de día Libertad Digital, un periódico próximo al mundo utraconservador, estaríamos ante un auténtico terremoto político en la extrema derecha española.

No atraviesa su mejor momento el partido que llegó para recuperar las esencias patrias. Tras las purgas y los malos resultados del 23J, el proyecto de Abascal está cayendo en picado. Las últimas encuestas del CIS le dan apenas un 8 por ciento de los votos, muy por debajo de los 12 que llegaron a alcanzar hace solo unos meses. A todo ello se suma que Macarena Olona, una de las grandes purgadas por la directiva nacional, ejerce día a día el papel de gran disidente y Pepito Grillo desde sus cuentas en las redes sociales, donde fustiga con dureza a sus excompañeros. A esta crisis más que evidente viene a sumarse el papelón que está jugando Ortega Smith, el más duro entre los duros. Su puesta en escena del matonismo político ha ido demasiado lejos. Hace solo unos días, en un Pleno municipal, el hoy edil de Vox por Madrid se dirigió hacia la bancada de Más Madrid, donde se sentaban el portavoz adjunto del grupo, Eduardo Fernández Rubiño, y la portavoz del partido, Rita Maestre. Smith golpeó la mesa con fuerza con los papeles que llevaba en la mano, y una botella de agua salió disparada, dándole a Rubiño. Toda la bancada de la izquierda se levantó y se marchó del pleno en acto de protesta por la agresión.

Después de aquel espectáculo denigrante para la democracia, al polémico político ultra le están lloviendo palos de todas partes. La izquierda al completo ha pedido su dimisión, algunos de sus compañeros de formación lo han criticado por lo bajini y hasta el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida, ha convocado un Pleno extraordinario el 4 de enero para reprobarle con los votos a favor del PP. PSOE y Más Madrid, que juntos suman 23 concejales, lo solicitaron el miércoles al presidente del hemiciclo, Borja Fanjul, y al final el primer edil popular ha tenido que ceder a las presiones. Martínez-Almeida sabe que es un buen momento para empezar a acabar con Vox y hacer caja electoral, recuperando al votante perdido. En esa estrategia se entiende que el alcalde haya dado el paso de entregar la cabeza de Ortega Smith, en bandeja de plata, a la izquierda madrileña.

Todo este embrollo está haciendo reflexionar al que en su momento fue mano derecha de Abascal. El señalado anda muy enfadado por el escaso apoyo que, estos días difíciles, está teniendo de la junta directiva de Vox y se está planteando dar un paso adelante. “Javier Ortega Smith ha dejado claro en infinidad de ocasiones que no comparte muchas de las decisiones que ha adoptado la dirección de Vox en el último año. La salida de rostros conocidos como Iván Espinosa agravaron un malestar que arrastra desde su sustitución como secretario general del partido”, asegura Libertad Digital, que informa de que Smith recaba ya apoyos con la intención de disputarle la presidencia a Santiago Abascal en la Asamblea General de 2024.

Los estatutos de Vox, reformados en varias ocasiones a lo largo de los últimos años, ya sólo contemplan la posibilidad de celebrar primarias para elegir al presidente de la formación cada cuatro años. “Según la norma interna que rige su funcionamiento, puede aspirar a ese cargo cualquier afiliado al corriente de pago que recabe un 10 por ciento de avales del censo electoral. Si ninguna candidatura llegase a esa cifra, el umbral se rebaja al 5 por ciento, y si, aun así no se alcanzase, se reduciría al 3 por ciento. En la última Asamblea ordinaria, el partido informó de que tenía 66.000 afiliados. Si se mantiene esa cifra, Ortega Smith debería recabar más de 6.600 apoyos para su candidatura”, añade Libertad Digital.

Tras la bunkerización de Abascal, que se ha parapetado tras su grupo de fieles (con Buxadé y Garriga al frente), el descontento entre un sector del partido es más que evidente. Todo empezó en octubre de 2022, cuando tras semanas de revuelo con el caso de Macarena Olona, Vox confirmó que Javier Ortega Smith, hasta ese momento secretario general de la formación verde y lugarteniente del jefe, dejaba su puesto para presentarse como candidato a la alcaldía de Madrid. Su sustitución por el parlamentario catalán Ignacio Garriga sonó a castigo. El hombre que nada hasta Gibraltar para colocar banderas españolas, provocando al Reino Unido, estaba defenestrado, liquidado, caput. Ahora, harto ya de ser la oveja negra de Vox, ha decidido dar un paso adelante y disputarle la presidencia al todopoderoso caudillo Abascal. No hay que ser muy listo para entender que en un partido de corte autoritario como Vox ese desafío es poco menos que un movimiento suicida. Lo normal es que su apuesta a todo o nada termine con una sonora derrota (no cuenta con la mayoría de la militancia ultra), con su expulsión en una nueva purga y en la cola del paro. Los días de Ortega Smith en Vox parecen contados con los dedos de una mano. Ha caído en desgracia y lo sabe. Un patriota como él con el honor y el orgullo por las nubes no acepta humillaciones de nadie. Así que ha optado por morir matando. Hay quien dice que está pensando en montar otro partido nostálgico del régimen anterior. Solo el tiempo lo dirá. De cualquier forma, otro caso Olona se cuece en la trastienda de Vox. Demasiados cadáveres en el armario para Abascal mientras el partido se le hunde en las encuestas.

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