La investidura de Sánchez remueve el ruido de sables en los cuarteles

19 de Noviembre de 2023
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Vuelve el ruido de sables a los cuarteles. Tras la investidura de Pedro Sánchez y el anuncio de la amnistía a los encausados por el 'procés', el malestar en algunos sectores castrenses es evidente. El pasado viernes, sin ir más lejos, se supo que un grupo de militares retirados firmó un manifiesto reclamando una intervención del Ejército para destituir al presidente del Gobierno español. Los firmantes denunciaron "la ausencia de justicia, igualdad y democracia en España" y pidieron, aludiendo al artículo 8.1 de la Constitución, "la destitución del presidente del Gobierno y la convocatoria de elecciones generales". El documento se produce en medio de los asedios y ataques a sedes del PSOE como Ferraz y otras, donde los franquistas vuelcan todo su odio contra los socialistas. Es evidente que hay un resurgir del fascismo español del que no quedan exentos los cuarteles.

No es la primera vez que en los últimos tiempos trascienden las opiniones de los oficiales nostálgicos del régimen anterior. En diciembre de 2020, en un chat de altos mandos militares retirados, que pertenecerían a la XIX promoción del Ejército del Aire, se pidióuna "purga", y en uno de los mensajes se hablaba de "aniquilar a 26 millones de rojos, niños incluidos".

Según un informe del Centre Delàs d´Estudis per la Pau, las actuales fuerzas armadas españolas (FAS) son "herederas y deudoras de la dictadura franquista, algo que han demostrado en múltiples ocasiones desde la transición a la democracia de 1977/78 hasta la actualidad y que se ha evidenciado de manera escandalosa con las diversas y reiteradas manifestaciones antidemocráticas de este último año". Tal como asegura el estudio, en la España de la transición hubo un consenso generalizado entre las principales fuerzas políticas que pergeñaron el nuevo régimen de que las Fuerzas Armadas (FAS) no debían estar sujetas a cambios que pudieran soliviantar una estructura de mandos de inequívoco cariz antidemocrático, asegura el citado informe.

"Aunque también había consenso entre las fuerzas democráticas de que ese pasado se debía modernizar y democratizar, y para ello el primer Gobierno de la UCD, de la mano del teniente general Gutiérrez Mellado, empezó a imprimir un giro exigiendo un acatamiento al poder civil y que aceptaran la Constitución. Pero eso no fue suficiente y, ante las presiones de la cúpula militar, se hicieron concesiones de envergadura, los artículos 8 y 16 de la Constitución que otorgaban a las FAS el ser los garantes de la unidad de España y que la jefatura del Estado recayera en la figura del rey Juan Carlos I, una prerrogativa que deseaban por haber sido designado por el general dictador Francisco Franco. A pesar de ello, el ruido de sables en los cuarteles y los intentos de golpes de Estado estuvieron presentes durante toda la transición", agrega el informa de Centre Delàs.

Más tarde, tras la llegada del Gobierno del PSOE en 1982, y nombrado ministro de defensa Narcís Serra, las FAS entraron lentamente en el camino de la democracia, según el Centre Delàs. "Los exegetas de las FAS, entre los que se encontraban algunos exmilitares de la Unión Militar Democrática, argumentaron dos excelencias del nuevo ministro de Defensa: los cambios introducidos en las materias curriculares de la Academia Militar de Zaragoza que incorporaban valores de acatamiento al Estado de derecho; y la incorporación de España en la OTAN, pues ello ayudaría a que los mandos de las FAS entraran en relación con militares de estados democráticos, lo que que facilitaría su acatamiento del poder civil".

Pese a todo, el ruido de sables retorna cada cierto tiempo, sobre todo en tiempos de dificultades o crisis institucionales. Sólo por mencionar algunas de las más relevantes manifestaciones antidemocráticas: el manifiesto firmado en el verano de 2018 por más de mil militares, entre ellos catorce generales y un alto número de jefes y oficiales, muchos de ellos en activo, tras la noticia de la exhumación de los restos de Francisco Franco del mausoleo del Valle de los Caídos. En ese escrito pedían respeto y veneración por la figura del dictador. Como rechazo, hubo un contramanifiesto de militares demócratas: aunque bastantes menos, una veintena, uno de los firmantes, el cabo Marco Antonio Santos, puso en la antefirma la frase “salud y república”. Algo que la jerarquía militar no toleró, abriéndole un expediente y expulsándolo del ejército, asegura el informe.

"Otro buen ejemplo: en las últimas elecciones del 10 de noviembre de 2019, tres generales en la reserva obtuvieron el acta de diputado en las filas del partido ultraderechista Vox, y otro general fue candidato en las listas del Partido Popular y también la obtuvo. O la carta firmada y encabezada por el teniente general retirado Emilio Pérez Alemán, presidente de la Fundación Francisco Franco, dirigida a la ministra de Defensa y firmada por 750 militares (entre ellos 70 generales en la reserva) que hablaban del riesgo constitucional del Gobierno entre PSOE y Unidas-Podemos y de un necesario cambio de rumbo de este Gobierno. O las barbaridades antidemocráticas plagadas de retórica fascista que publica la revista Tierra, mar y aire, editada por veteranos de las FAS. O las barbaridades escritas en un chat privado que denotan el nivel de su mentor, el general Francisco Beca, quien manifestó que “se quedaría corto fusilando a 26 millones de españoles", añade el informe.

Un grupo de reservistas

Hay no pocas alarmas encendidas para nuestra frágil democracia. El último caso de golpismo latente dado a conocer el pasado viernes sigue siendo inquietante. "Ante el deterioro de la situación política en relación con los valores de la Constitución, con absoluto desprecio de las instituciones", los antiguos generales y oficiales de las Fuerzas Armadas se adhieren a un manifiesto "en base a los principios morales de ladefensa de la unidad territorial, del ordenamiento constitucional y de su soberanía e independencia", reza el texto.

El manifiesto, publicado en la web de la Asociación de Militares Españoles (AME), se hizo público este viernes, después de que Sánchez haya tomado posesión de su cargo. "Pedimos a los responsables de la defensa del ordenamiento constitucional la destitución del presidente del Gobierno y la convocatoria de elecciones generales, lo que sometemos a la consideración de la ciudadanía española al objeto de prevenirla y de que tome conciencia de la gravedad de la situación actual", reza el texto.

En el escrito, los militares retirados, que se declaran "preocupados por el devenir de España", denuncian el "acoso al Estado de Derecho al copar el poder Ejecutivo la mayoría de los órganos judiciales", lo que "anula la independencia del poder judicial y la separación de poderes". Así, hacen alusión al Tribunal Constitucional, "compuesto parcialmente por magistrados que recientemente han detentado relevantes cargos políticos en el Poder Ejecutivo, lo que anula su neutralidad". "La extralimitación de las funciones de este tribunal, asumiendo el papel corrector de las sentencias del Tribunal Supremo, función que no le corresponde al no estar integrado en el poder judicial". De su presidente, Cándido Conde-Pumpido, recalcan también que "tiene antecedentes que no permiten la neutralidad de sus acciones".

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