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Netflix estrena hoy el documental del caso Wanninkhof-Carabantes donde un sistema al completo falló a Dolores Vázquez

Diario16 habla con su directora, Tánia Balló, sobre cómo la investigación policial, la Justicia y la prensa, con una sociedad con lesfonofobia, consiguieron que pareciera culpable una inocente: Dolores Vázquez

María José Pintor
María José Pintor
Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco.
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análisis

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Netflix estrena hoy el documental del caso Wanninkhof-Carabantes, de la directora Tània Balló, en el que se analizan con rigurosidad y prudencia los hechos acontecidos entre el asesinato machista de la joven Rocío Wannikhof y el de la adolescente Sonia Carabantes. Dos víctimas de violencia de género de unos terribles acontecimientos que convulsionaron a la sociedad española hace 23 años y llevaron a la cárcel a una inocente: Dolores Vázquez. Unos terribles sucesos que también sacaron lo peor de la sociedad y de sus instituciones, ante un sistema que falló a todas las víctimas. Y como bien recuerda la cineasta, «todas ellas mujeres».

La sociedad quiso hacer suya en 1999 la tragedia del asesinato de la joven Rocío Wannikhof. Los investigadores de la Guardia Civil, la Justicia, la familia de la víctima y la propia sociedad querían un culpable y la prensa entregó, sin filtros y sin piedad, ni reflexión, la cabeza de Dolores Vázquez.

Un documental, el de Tánia Balló, en el que curiosamente aparecen muchos de los testigos y de las víctimas de aquellos sucesos, pero no el de la verdadera protagonista: Dolores Vázquez. Según explica a nuestro medio la directora, no hace declaraciones en la película porque dolores Vázquez no quiere hablar desde hace 20 años». Asegura también que «no pensé nunca que yo iba a ser distinta». Y confirma que «respeto mucho su silencio, y lo comprendo, aunque no por ello dejé de intentarlo sin éxito».

La cineasta Tania Balló
La cineasta Tánia Balló dirige este documental del caso Wanninkhof-Carabantes para Netflix.

Lesbofobia contra Dolores Vázquez

El hecho de que Alicia Hornos, la madre de Rocío, hubiera sido pareja de Dolores Vázquez durante años, generó una lesbofobia que se encuentra, como bien se reconoce en el documental, hasta en los escritos de la investigación. Es curioso ver cómo para que Dolores pareciera más culpable, le van añadiendo adjetivos masculinos, con tintes negativos, para condenarla.

La directora de este trabajo habla para Diario16 pocas horas antes del estreno en Netflix de su último trabajo en el que aborda, según explica, «cómo falló todo un sistema, donde hubo muchas víctimas, y todas mujeres, y un circo mediático que hizo que también la investigación policial y la Justicia hicieran saltar por los aires la presunción de inocencia».

Así, la catalana Tánia Balló desgrana aquellos acontecimientos que provocaron que a todo el sistema le interesara creer que Dolores había matado a Rocío. Según explica «he tratado con el máximo respeto la situación, pero con una perspectiva 22 años después que nos puede ayudar a reflexionar y entender cómo ocurrió y evitar que pueda volver a ocurrir».

Según reconoce Balló, «yo era muy joven entonces, pero recuerdo cómo me estremecí por aquel asesinato». Afirma también, y lo reitera en varias ocasiones, que no pretende dar lecciones a nadie. De hecho, ella misma reconoce que se dejó llevar, como toda la sociedad, por aquellos acontecimientos y «cómo nos los contaban». Aunque sí recuerda con claridad, a pesar de la juventud, «y de no tener la experiencia ni la capacidad de reflexión que tengo ahora, que algo me perturbaba de todo aquello, algo no encajaba».

Y efectivamente para que aquellas piezas encajaran, el verdadero asesino tuvo que matar a una segunda joven unos años después, a Sonia Carabantes, de 17 años, para que la investigación diera sus frutos y finalmente llevara a la detención del verdadero culpable de aquellos crímenes machistas.

La madre de Sonia explica muy bien en el documental, todavía rota de dolor por el vacío que le dejó su «niña pequeña», cómo fue el coraje de su hija, quien se defendió y por ello consiguió arañar al asesino, quien aportó las pruebas necesarias para que se pudiera obtener el ADN del responsable. Esto permitió conocer que era el mismo ADN de la colilla recogida al lado del cádaver de Rocío cuatro años antes.

Sin pruebas concluyentes

A pesar de no haber pruebas concluyentes en su contra, Dolores Vázquez fue condenada a 15 años de prisión. A los 17 meses salía de la cárcel porque el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía declaró nulo el caso a la espera de un nuevo juicio. Dio igual. La sociedad la había condenado y se solidarizaba y apoyaba las duras palabras de Alicia contra la que consideraba la asesina de su hija, según el relato que la propia Guardia Civil le había contando.

Con Alicia, la madre de Rocío, es especialmente comprensiva y respetuosa la autora del documental. A su juicio, «Alicia Hornos es una víctima más de todo aquello, a ella le vendieron los investigadores una trama con una culpable de la muerte de su hija, y eso explica muchas de las cosas que hizo y dijo». Recuerda Tánia que no hay que olvidar que «le mataron a su hija, la perdió en las peores circunstancias«.

Tuvo que morir también asesinada la adolescente Sonia Carabantes en 2003 para que pruebas concluyentes, y la declaración de la ex mujer del asesino, demostraran que quien mató a Rocío y a Sonia fuera el británico Tony Alexander King, con antecedentes penales en su país por numerosos casos de violación.

El documental que sirva para reflexionar

Nerviosa y emocionada ante el estreno de hoy de su documental en Netflix, Tánia Balló, confía en que con los mismos sucesos, hoy, 23 años después, algunas cosas serían diferentes. En este sentido, afirma que «hoy sería imposible que se viviera la lesbofobia como entonces». Entiende que el mundo feminista y el de LGTBI no hubieran permitido el linchamiento público al que fue sometida sin piedad Dolores Vázquez, incluso después de que se encontrara al verdadero asesino de las dos jóvenes andaluzas.

Aunque es muy prudente a la hora de valorar a todos los agentes culpables que llevaron a una inocente a la cárcel sin pruebas concluyentes, sí entiende Balló que la postura de la prensa en general, sin señalar a nadie porque cree que «no sería justo», tampoco ayudó a que se trabajara en busca de la verdad. Pero la cineasta recuerda que «si los periodistas estaban en la puerta de la casa de Dolores cuando la iban a detener como presunta asesina de Rocío, es porque alguien les llamó para avisarles».

Por ello, insiste en que fue todo un sistema el que falló a unas víctimas. Todas mujeres, que con gran respeto están perfectamente representadas en el documental del caso Wanninkhof-Carabantes.

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