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Nicolás: “Ura Linda cambiaría muchos de los conceptos de la historiografía de Europa”

Santiago Aparicio
Santiago Aparicio
Doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Contador de realidades. Guitarrista de rock en mis tiempos libres. Y cazador de doxósofos.
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“La Atlántida es el remoto pasado, es el prólogo de la historia del hombre, ese tiempo sin tiempo y sin historia. Es el sueño del Paraíso, es la justificación de todos los mitos, de todos los sueños ya añoranzas”, así comienza el libro, en palabras de Miguel Serrano, sobre La Crónica de Ura Linda (Editorial EAS), uno de los más impactantes mitologemas con los que cuenta la sociedad europea, en general, y la germánica, en concreto. Un libro que nunca dejó de cargar con la polémica a cuestas. Lo que allí se lee y se descubre pondría en cuestión buena parte de los mitos germánicos sobre su pasado.

Hermann Wirth, confundador de la SS-Ahnenerbe, publicó, tras algún tiempo en el olvido, La Crónica de Ura Linda, lo que causó bastante revuelo en una Alemania ya tomada por el NSDAP y con las SS investigando todo aquello que pudiese dotar de sentido a su teoría de la supremacía teutónica. El neerlandés Cornelius over de Linde habría dado publicidad al texto en el siglo XIX, a él se le señaló algún tiempo como falsificador, pero no sería hasta que Wirth lo expusiese cuando el escándalo se hizo público.

La Crónica de Ura Linda cuenta la historia de los antepasados germánicos, de buena parte de los hoy europeos del norte, y no la presenta de unas aguerridas tribus sino de posiblemente los herederos de la Atlántida. Se expone en el texto, algo que concuerda con estudios antropológicos posteriores, cómo funcionaba la sociedad de Ura Linda. Una especie de régimen mixto donde habría un rey (elegido popularmente), unas sacerdotisas que velarían por el cumplimiento de la ley, y distintos pueblos organizados con numerosas instituciones democráticas. También encontrarán distintas opiniones sobre la escritura rúnica, que a la vista del texto que se presenta, cambia radicalmente sobre lo que se había pensado.

Y como en esto de presentar libros lo más prudente, si se tiene la suerte, es poder contar con verdaderos expertos, nada mejor que leer la siguiente entrevistas con uno de los mayores expertos en la Ahnenerbe, le habrán visto en televisión, el doctor A. Javier Nicolás.

D16. En una perspectiva histórica, ¿por qué la polémica con la Crónica de Ura Linda en 1933?

JN.Este texto ya pasó una tormenta histórico-literaria en el siglo XIX cuando se publica por primera vez; primero la traducción (del frisón antiguo) al holandés y posteriormente al inglés, en 1871 y 1876 respectivamente. Fue entonces cuando ya la élite académica europea entró en litigio y provocó una tormenta de pros y contras muy virulenta.

Pero el tiempo, que todo lo cura, amainó esas ediciones y su polémica quedó enterrada. Es entonces cuando el famosísimo Herman Wirth, de origen holandés pero aposentado en Alemania, resucita el texto, lo estudia, lo traduce al alemán y lo comenta en profundidad, decantándose por su autenticidad. Y en 1933, justo cuando empieza el III Reich. De nuevo la cúpula académica se revuelve y, esta vez, con mayor ruido pues ya la prensa y las editoriales podían editar más y velozmente estudios y ensayos, poniendo a esta obra en primera página. Wirth pensó que, dado su bagaje e importancia en el mundo de la historia, se salvaría de la quema, pero no fue así.

Se abalanzaron contra él, se organizó un Congreso especial con los mayores expertos en historia, filología, geografía, paleografía y demás ciencias y el balance fue una absoluta y rotuna descalificación y desautorización de su postura en pro de la legitimidad del texto del Ura Linda.

Y, ¿por qué? Pues simplemente por una demostración científico-historicista del texto, gestación, proceso, dataciones, argumento y todo tipo de estudios que se volvieron a hacer y que dio como resultado la negación de la autenticidad del texto. Tan sólo la Ahnenerbe (de la que Wirth fuera uno de los fundadores) y Himmler especialmente, fueron los que creyeron en su verificación y autenticidad y, como tal, siguieron investigando para encontrar más pruebas para apoyar la tesis de Wirth.

D16. La Ley 7, a propósito de talar árboles y bosques comunes, fue muy común en los diferentes estados germánicos hasta casi mediados del siglo XIX (Karl Marx habló de ello en su primer artículo importante). También el papel de las mujeres, no el matriarcado, y algunos aspectos democráticos han sido propios de esos pueblos, según los últimos descubrimientos antropológicos, ¿por qué los Rosenberg y aliados negaban esa conexión con su propio pasado?

JN.Cuando se publica el texto, repito, durante el III Reich, Alfred Rosenberg sería el factótum del pasado alemán, muy especialmente tras la publicación de su monumental obra “El mito del siglo XX”. Como gran especialista en estos temas, Rosenberg no vio claro esa tesis de Wirth, y, de hecho, detrás de ese Congreso para aclarar las cosas, estaba Rosenberg y su Organismo oficial dedicado a la prehistoria, arqueología y estudios germanos.

Además, pensemos que hasta dos años después, en 1935, no entraría en acción la Ahnenerbe y el propio Himmler. Por tanto, Rosenberg era el que decidía, a nivel estamental, cosas de este tipo. Y Rosenberg decidió que Wirth fantaseaba.

De hecho, el propio Rosenberg colocó a algunos de sus hombres en aquel Congreso de 1934, en el que se tomaría la unánime decisión (salvo escasas excepciones como Walther Wüst y Otto Huth, grandes estudiosos del pasado y más tarde piezas fundamentales en la Ahnenerbe) de desautorizar la edición del Ura Linda de Wirth.

Rosenberg, por supuesto, movilizó los órganos de prensa NS, como el propio periódico del Partido, el Völkischer Beobachter o su propia revista, NS Schulungsbrief para boicotear cualquier apoyo a Wirth y su traducción. Los diez años de trabajo de Wirth en torno a esta curiosa Crónica, acabaron en un silencio sepulcral por parte de prensa, editoriales y las academias científicas.

Tan sólo Himmler y la Ahnenerbe, dos años después, resucitarían al gran estudioso y volverían a sucederse más polémicas (esta vez más controladas, pues el propio Himmler, como jefe de la policía y de la SS, se encargaría de reconducir el tema por otros derroteros) y con resultados diversos.

D16. Ura Linda demuestra que en el paganismo europeo había monoteísmo del mismo modo que en Asia. Haciendo un poco de ficción, ¿cree que esta Crónica pudo ser un texto de ramas ocultistas-paganistas que llegasen a influir en personajes como Spinoza y otros autores con una visión distinta del dios cristiano?

JN. No creo. Por una cuestión práctica: el texto no existía para el mundo real más que en el manuscrito original que poseía la familia de Linde desde tiempos inmemoriales. La primera vez que se transcribe y se hace público es a finales del XIX y Spinoza es del XVII. No creo que hubiera tenido acceso al manuscrito original. En cualquier caso, no puedo ni afirmar ni negar.

Y en cuanto a las ramas ocultistas, que sí florecieron a finales del XIX y principios del XX en Inglaterra y en la Europa occidental, sí que, naturalmente, influyó por las ideas de la Atlántida, los dioses germanos y cosas de ese tipo, pero tampoco sobremanera. Estoy precisamente ahora trabajando en un libro sobre Sociedades Secretas y ocultistas y no hay nada especialmente remarcable en su relación con el Ura Linda.

Sí que, por ejemplo, el llamado mago de la SS o mago de Himmler, Karl Wiligut, dedicó mucho tiempo al estudio del Ura Linda, ya que fusionaba mucho con sus ideas esotéricas del mundo rúnico y los Atlantes. Es, en parte gracias a él, que el Ura Linda fuera bautizado como la “Biblia germánica” o “Biblia de Himmler”.

D16. Dando por hecho que sea, con retoques, un texto real, Ura Linda no es muy diferente de otros mitos europeos ¿qué valor puede tener contemporáneamente?

JN. Si diéramos por hecho que es un texto real, es cierto que cambiaría mucho de los conceptos de la historiografía de Europa y muy especialmente de la bíblica, ya que rompería muchos esquemas y premisas en la cronología historicista que encontramos en el texto cristiano.

Además, daría una verificación absoluta sobre las ideas de Platón et alia sobre la existencia de la Atlántida como cuna de la civilización, trasladando geográficamente ese punto desde Oriente Medio hacia el Atlántico. Todo se pondría patas arriba, al igual que los estudios de Tilak o Vinci en torno al cambio geográfico de la Iliada y la Odisea con respecto al Mediterráneo.

De dar por hecho que la Crónica del Ura Linda fuera un texto verídico, de traslación del mito atlante de varios miles de años antes de Cristo hasta el siglo XIX en que se trascribe, habría que reescribir la historia desde una óptica muy alejada de lo que hasta ahora hemos estudiado.

Ello sin hablar de la pura concepción de una sociedad en que la mujer tenía, desde un punto que emana de la divinidad, un papel esencial en la creación de una espiritualidad, religión, misticismo o simple dogma sagrado, en Europa. Y eso, en una sociedad con un punto de vista muy masculino, era algo impensable, no ya en el siglo XIX (desde luego), sino en la actualidad o en cualquier periodo histórico.

D16. La Atlántida, como mito europeo, se vislumbra en el texto de Ura Linda, ¿cree que pudieron copiar a Platón, por ejemplo, o hay algo más? ¿Qué opinaban en la Ahnenerbe de la Atlántida?

JN.Es indudable que Platón fue el gran propagador del mito de la Atlántida, pero si nos atenemos a la antigüedad del texto, supuestamente originario entre el año 2193 a. C. y el 803 a.C. es bastante anterior a Platón quien se moviera en el siglo IV a.C. ¿Quién copió a quién? ¿Conoció Platón estas historias ya en su época? Es evidente que sí y ya que el texto del Ura Linda se recompone, después de una tradición oral en la época medieval, y finalmente en el siglo XIX, Platón planea y sobrevuela este extraño y polémico texto.

Helgoland, las teorías de Hörbiger sobre la Welteislehre, Thule, el Sol Negro, los Thuata, la tierra hueca, etc. Todo ello enlaza con la vieja mitología europea nordicista y germanista, en pos de la búsqueda de la Atlántida en ese triángulo mágico que delimita Islandia, las islas Canarias y Tartessos.

La Ahnenerbe, a través de sus departamentos en Estudio de la cultura y la lengua indogermánica-aria; Estudio de la cultura germánica y conocimiento del territorio y el Instituto del Tibet dedicaron parte de sus investigaciones a la mitología atlante.

Mucho se ha hablado de la expedición al Tibet de Ernst Schäfer de 1939 en este sentido, o las de Rössler y Huth en las islas Canarias en relación a las momias guanches y los atlantes. Por ello puedo afirmar que sí, el tema de la Atlántida preocupó y ocupó parte de su tiempo la Ahnenerbe.

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