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Ningún dinosaurio aguanta un cataclismo de tal dimensión

Un agotado Tamames defiende en un publicado y anodino discurso de apenas 50 minutos todos los lugares comunes de la ultraderecha sin olvidar el negacionismo climático, el cuestionamiento de la memoria histórica, la inseguridad asociada a “bandas latinas” o en contra de la igualdad que propugna la lucha feminista

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análisis

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Entre aquel Tamames y el de este de marzo del primer día de la primavera de 2023 se puede escribir la historia contemporánea de este país en un sólo volumen, de igual extensión que “El Tamames” de 1.002 páginas que va ya por su 26 edición y le deja pingües beneficios al candidato a la Presidencia del Gobierno de España presentado por Vox, el partido xenófobo, racista, machista, supremacista, adulador del franquismo, negacionista del cambio climático, alentador de fakes news de la pandemia del Covid-19 y un largo etcétera de desencuentros con la verdad más evidente y palmaria. En su persona, en su viaje cual Odiseo por mares procelosos durante décadas, en su discurso pendular y en su equidistancia más o menos medida a niveles identitarios se puede condensar la historia de un país que ha visto obligado a sus ciudadanos a hacer valer en toda su dimensión el instinto de supervivencia para sobrellevar décadas de satrapía y oscurantismo biempensante bajo palio, que ha provocado que un país avanzado y puntero en la Europa del siglo veintiuno aún se deba baremar entre “gentes de bien” y el resto.

¿Qué Tamames se dejaría ver en la sede de la soberanía popular este primer día de primavera de 2023? ¿el intelectual represaliado por Franco, el economista brillante y de referencia, el comunista de puño en alto cantando La Internacional, el moderado que transitó por un centro en descomposición, el tránsfuga del giro copernicano que logró que la derecha accediera por primera vez al Ayuntamiento de Madrid o este que la ultraderecha ha sentado en el Congreso de los Diputados a su vera para permitirle tener su momento de gloria, ese que nunca su ego desmedido pudo disfrutar en tiempos de mayor pose, exposición mediática y menos decrepitud a todos los niveles, intelectual y físico, eso sí, siempre abrazado desde hace décadas a ese “gato de siete vidas” que es el capitalismo “que parece aguantarlo todo”?

La duda quedó resuelta para toda esta evitable moción de censura, la sexta de la democracia, exactamente a las 11.40 horas. En ese preciso momento que tomó al fin la palabra el candidato, tras un receso de diez minutos y un implacable y cruento cruce de acusaciones del presidente del Gobierno con el líder de Vox, el rostro del insigne economista mostraba ya un entrañable agotamiento físico indisimulado. Llevar a este extremo del aguante físico y mental a una persona de 89 años debería llevar a la reflexión al artífice de este “circo, disparate, esperpento”, en los propios términos empleados durante su intervención por el líder ultraderechista.

Cuando llegó la verdadera hora del “dale, Ramón” buena parte del pescado ya se había vendido previamente y el que trajo a sus señorías el insigne economista ya olía a descompuesto y deglutido días atrás con profusión. “Hoy trato de defender el compromiso que adquirimos en tiempos muy remotos”, comenzó el candidato, poniendo en bandeja la tesis del discurso caduco de defensa de unos principios antediluvianos que mantienen su vigencia a duras penas, algo que la presencia del propio Tamames en la Cámara Baja este día no ayuda en nada a desmontar.

Muy pronto comenzó a virar por el camino del negacionismo de la memoria histórica de este país. “La memoria histórica nos ha creado muchos problemas y nos lo va a crear”, augura Tamames, que sentenció entre los aplausos tímidos de la bancada ultraderechista que “una guerra civil no es solo un lado bueno y otro malo”.

Tamames y Abascal escuchan la réplica de Sánchez al discurso del candidato a la Presidencia.

Discurso neoliberal del economista comunista

También echó mano de la cacareada expresión “Gobierno Frankenstein”, atribuida al desaparecido líder socialista Alfredo Pérez Rubalcaba y tan explotada por las formaciones de derechas del Congreso para atacar como gota malaya al primer Gobierno de coalición de la historia de este país. A partir de ahí entró en materia económica para enarbolar un discurso prácticamente neoliberal sin complejos, que le sirvió para criticar sin rubor el salario mínimo y abordar esos lugares comunes carne de fakes como son las ocupaciones ilegales de viviendas en España. De ahí pasó a la industrialización del país: “Tenemos una industria en declive”, sentenció. “La auténtica aversión a los empresarios” es el origen del mal que el economista diagnostica a bocajarro, en clara sintonía con las formaciones conservadoras. Tamames no cree que las pequeñas y medianas empresas sean “las empresas del futuro” porque no tienen el empuje de las grandes entidades, aunque exige “respetarlas”.

De este desolador panorama del tejido industrial planteado, Tamames pasó al “suicidio demográfico” para hablar de la España vaciada. “Tenemos una situación de migraciones inevitables. ¿Qué estamos haciendo para solucionar el problema de la inmigración irregular?”, se pregunta el candidato del partido que defiende los preceptos xenófobos de Vox.

“No ha sido la mejor idea que ha tenido en su vida”, sentenció el presidente del Gobierno al tomar la palabra en su turno de réplica, para recordar a Tamames que está “blanqueando” las políticas “negacionistas, antivacunas y terraplanistas” de “los sucesores de Blas Piñar”.

En plena crisis negacionista del modelo sanitario público y universal planteado por dirigentes como la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, entre otros, el candidato a la Presidencia del Gobierno cuestiona lo que denomina “el monopolio de la sanidad pública”, para echar un cable al empuje que los modelos liberales están dando a las aseguradoras sanitarias privadas.

En un discurso deslavazado, anodino y monocorde, Tamames repasa buena parte de los ejes que sustentan el discurso de la ultraderecha española, incluida la propia legalidad del ejecutivo o su crítica al feminismo, además de mover el avispero de la inseguridad ciudadana relacionado sin más con lo que considera un auge de las “bandas latinas” en España. ¡Y Gibraltar español! ¡Y la Leyenda Negra! Que no falte de nada en ese patriotismo huero de banderita que tanto gusta a los fieles de rancio abolengo y apellidos ilustres. El propio Tamames es consciente de que “esos temas a algunos les pueden parecer lejanos”, para reaccionar a continuación con un vigoroso “¡no lo son en absoluto!”.

Cuando llevaba apenas 40 minutos de discurso, el economista anuncia la acometida final de su intervención apelando a “la búsqueda de la verdad” para poco después, exactamente a las 12.30 horas, echar mano del recurso de las siglas malditas de la historia reciente de este país: ETA. Fue precisamente ahí cuando vuelve al mantra de “dejemos la Historia a los historiadores” para parafrasear la manida frase inicial de Conversación en La Catedral, del Nobel Mario Vargas Llosa: “¿Cuándo se jodió España?”.

La “mejor idea” de una persona de 89 años

“No ha sido la mejor idea que ha tenido en su vida”, sentenció el presidente del Gobierno al tomar la palabra en su primer turno de réplica al que denominó previamente “señuelo” de Abascal, para recordarle que está “blanqueando” las políticas “negacionistas, antivacunas y terraplanistas” de “los sucesores de Blas Piñar”.

En una convocatoria parlamentaria tan extraordinaria e importante como es una moción de censura, la sexta en la historia de la democracia en este país, esta sonrojante puesta en escena instigada y provocada por Vox debe tener unas consecuencias inapelables para el devenir político más inmediato a las puertas de unas elecciones municipales, autonómicas y generales. Y ya que el tono apocalíptico ha acompañado las principales tesis del candidato durante toda su intervención, basta recordar que ningún dinosaurio logró sobrevivir un cataclismo de dimensiones antediluvianas, ni siquiera el de Monterroso, que habría preferido dimitir antes que participar de este “circo, disparate, esperpento”.

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