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No es cuestión de cojones, no…

Susana Pérez Alonso
Susana Pérez Alonso
Escritora de novelas, poesía y ensayo. Sus obras han sido publicadas en editoriales de prestigio internacional y por reconocidas publicaciones periódicas académicas. Comienza sus trabajos en la humanización del sistema socio sanitario en el año 1982. Funda la Asociación de Usuarios y Pacientes de la Sanidad. Trabajó en la reestructuración del Área de Oncología y Radioterapia del HUC. Participa en numerosos programas de televisión y radio, así como de reuniones científicas internacionales sobre humanización de la sanidad. Graduada Social y Técnica Fiscal IUDE por la Universidad de Oviedo. Procuradora de los Tribunales.
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análisis

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En mi anterior artículo pedía justicia por y para muchas cosas que sucedieron durante la Pandemia. Ni vi ni veía ni veo a nadie pedir JUSTICIA. Ni al pueblo, presuntamente, soberano. Aquí no ha pasado nada… Eso parece haber sucedido: nada. El tiempo suele dar la razón a la verdad: padece, pero no perece… Siempre Teresa de Jesús…

Con absoluto asombro leo y escucho una palabra que llena muros de todas las redes sociales: cojones… Se refieren al lío que se ha formado en el PP con el hermano de Ayuso. No se analiza el tema, leo y escucho que la señora Ayuso tiene más cojones que el señor Casado. Leo #olétuscojones Y cosas similares y les tengo que decir que sufro, no metafóricamente, sufro al ver el nivel que impera en España: por cojones… Ética, vergüenza, moral, dignidad, de eso no leo nada.

El hermano de una Presidenta/e NO puedo cobrar ni una peseta del Gobierno que presida X Me da igual el nombre. Ni hermano, ni padre ni madre que la parió empleando términos similares al que da título al artículo. 

No me alegro de lo que sucede en el Partido Popular, me afecta profundamente por España. Lo importante no es la pelea, es España, pero de eso no habla nadie. Yo lo veo de la siguiente manera: los que mandan en el PP son unos inútiles completos. Si saben esto, evidentemente no pueden decirlo ellos, en cualquier película veríamos como un sobre llega a todos los grupos de la oposición lleno de documentos y son ellos los encargados de filtrar, llevar a la Fiscalía etc. Fueron lentos. Fueron incapaces. En plena Pandemia escribí en las redes sociales que estábamos en manos de incapaces, que ante semejante situación de desabastecimiento se mandaba a un quinqui a conectar con quien fuese y se traía todo lo necesario. Sólo un hampón profesional podría haber hecho ese trabajo y yo lo habría ordenado. Por salvar vidas lo habría hecho. Pero jamás habría abierto la puerta a los aficionados, nunca. 55 días en Pekin, Lo que el viento se llevó, ¿Quién rompe los bloqueos y logra medicamentos y víveres? Los que saben, los profesionales. ¿Ya no queda nadie como el fundador de la saga March? Yo se lo habría encargado a alguien semejante, salvar vidas era lo primero, luego habría dimitido. Ah, los contratos, las concesiones, las Comisiones de Control ¿de qué han servido? De nada. Esta patina de presunta legalidad y dignidad que falsa es, cuanta basura esconde. Pero pasemos a la realidad con Pandemia o sin ella. Varias preguntas:

– ¿Cuándo vamos a ver todos los contratos de todas las Autonomías y del Gobierno Central en relación a las compras durante aquellos días?

– ¿Es cierto o no que en Barajas se quedaron cajas enteras con material sanitario mientras moríamos?

– ¿Nos parece decente un lobby? A mí no, ya se lo adelanto. Pero son absolutamente legales, me temo.

– Estaban González Guitart, Alfonso Alonso, Antonio Hernando, Elena Valenciano, José Blanco, Ignacio Manrique de Lara y muchos más forman lobby o están casados con personas cercanas al poder, al “reparto” Y no es ilegal Yo creo que es absolutamente indecente, indecoroso, y asqueroso, y ¿nadie dice nada? Nadie

Hoy mi hermana me ha hablado de piratas, opina como yo: son lo que son y lo asumen. En este juego indecente encima se ponen dignos. Hay varias clases de piratas, siempre hay clases: Pirata, corsario, filibustero, bucanero.

Yo, siempre pirata, habría fletado un avión cuyo nombre sería El halcón del mar y habría volado al fin del mundo comprando voluntades y habría regresado con las bodegas llenas de todo lo necesario. Lo habría hecho una y otra vez. Después me podrían llevar presa, las vidas no tenían precio. Y si alguien me hubiese preguntado ¿profesión? Respondería: pirata… Estos son lobistas, comisionistas, que suena más fino. Son bucaneros, lo más bajo de la piratería.

Carenar es una palabra que aprendí de niña. España, el mundo, necesita limpiar el casco del bajel, cuanto primero mejor, no se puede dar por bueno tener tanta costra sobre la madera. No se hacen estas cosas por cojones, se hacen por uebos cuando la necesidad obliga. El resto, humo e indecencia.

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1 COMENTARIO

  1. Vale; me lo pones difícil por las musas caribeñas que te asisten.
    Pienso, en tanto no quiero pensar, que ya se ha legalizado e institucionalizado toda forma de corrupción, se han blanqueado los comisionistas de dinero sucio, pués todo escurece con la suciedad del plan Borbón. Y si el gran jefe lo hace con vehemencia ante los aplausos del gran público, que no podrá hacer su súbdito leal como aprendiz? Doy su parte a la hacienda pública y aquí todo es beneficio en ausencia o anuencia de un control de la participación ciudadana, que no cuenta aunque no olvidemos que es quien pone todos los cuartos, ya descontado diezmo, pecho o alcabalas de la parte del rey, que también lleva sus sueldos a paraísos fiscales con el clima de Maracaibo. Menos Puyoles u otras castas traidoras, todos ebrios de ron y dentro del negocio de la negación de valores, éstos en fuga sin tocata. Pués ya no cotiza al alza valor no contable y tangible o fuera de habilitados y habilidosos bolsillos con doble fondo. Y los maravedíes en fondos piratas de color azul turquesa, encerrados en los cofres de los más cafres, conservan la brillantez de su época de esplendor porque se limpian con una facilidad pasmosa ante los mismos ojos del espoliado, tal vez por el resplandor que emana de los que visten tesoros por toda etiqueta para provocar comentarios tan normales como insanos por la inmediata normalización de todo botín:
    – Que linda luce doña Letizia con el conjunto que le regalamos, eh? Isabella.
    – y que lo digas, Tomasso. Pero no de lo nuestro.
    – Claro. La familia es lo más importante, y ahora que Don Paolo ya se ha bebido la cicuta que tenía preparada para tí con su Martini…
    – Si sigues así pronto serás padrone y yo vestiré como ella o mejor.
    – Que puta eres, Isabella. Te pareces a la mamma.
    – No es país para viejos. Cómprale un billete para Emiratos que aquí hay mucha envidia.
    – Qué…? unas rayitas?
    – No me gusta invitar a Don Felipe, espera a que se vayan estos gorrones. Mientras tráeme un tampax de la limusina.
    – Hecho.

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