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Obsolescencia Programada

01 de Diciembre de 2022
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¿A quien no le ha pasado que un día la impresora le deja tirado o la televisión ya no quiere encender mas? Llamas al servicio técnico y viene un señor que te cobra cincuenta eurazos por el desplazamiento para decirte que el componente que falla cuesta el doble que un aparato nuevo o te hace un presupuesto ridículamente caro para que al final acabes en la tienda tirando de tarjeta de crédito con cincuenta euros menos en el bolsillo.

Por lo que se ve al final uno acaba abocado a tener que consumir, cuando no tenía necesidad. Y es que el sistema se construye para que la rueda nunca deje de girar. Yo recuerdo aquellos tiempos en los que un frigorífico podía durar décadas o la lavadora tenía hasta nombre y era como alguien mas de la familia. Las cosas se valoraban, se cuidaban y si se rompían por el uso, se llamaba al técnico que por entonces, no cobraban una fortuna por decirte que te compres uno nuevo.

Esos tiempos pasaron a mejor vida y los nuevos son un desastre porque de alguna forma acabamos quitando valor a las cosas materiales, cayendo en una espiral consumista que nos engulle a todos sin remedio.

Una vez que las cosas dejan de funcionar acaban arrinconadas en cualquier sitio de un trastero ¡o lo que es peor! acaban abandonadas en medio de la calle. Veo muchos contenedores de muchos colores pero cuando uno tiene que tirar el ordenador, que se fundió inexplicablemente, tiene que ir a un punto limpio que normalmente está en la afueras de la ciudad y en algunos municipios simplemente está cerrado por lo que hay que coger algún vehículo para poder trasladar el aparato estropeado a otro lugar. Al final acabará al lado de los cubos de la basura. Muy ecológico todo.

Esto es con los objetos. ¿pero y con las personas? ¿qué hacemos con las personas?

Seguramente muchos de ustedes conocen la novela “La fuga de Logan (Logan’s Run)” de William F. Nolan y George Clayton Johnson escrita en 1967 o al menos recordarán su versión cinematográfica de 1976 protagonizada por el actor británico Michael York.

Es la historia de una sociedad post-apocalíptica en la que llegada cierta edad, sus ciudadanos son eliminados con el engaño de alcanzar una especie de re-encarnación, que no es tal, mientras que las elites que manejan el cotarro, son una panda de vejestorios que mantienen el sistema para seguir chupando del bote.

- ¡Vaya! ¿De que me sonará todo esto?

Siguiendo con mas historias distópicas hay un gran film protagonizado por Charlton Heston y Edward G. Robinson del año 1973 basado en la novela de Harry Harrison de 1966: ¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!, “Cuando el destino nos alcance (Soylent Green)” en la que habla de una sociedad hacinada en la que la escasez de alimentos, la contaminación y el calentamiento global hace que al final acabemos comiéndonos los unos a los otros pero de una forma algo peculiar. Vean la película y entenderán a lo que e refiero.

- Jolín, también es algo que me resulta muy familiar. A ver si van a ser libros proféticos… ¿o solo es otro ejemplo de como nos estaban contando, lo que nos tenían reservado? Sigo.

No hace mucho, se le atribuyeron una declaraciones a la que por entonces era la directora gerente del FMI Cristine Lagarde. Venían a decir que la gente mas longeva era un problema para la economía y que a los gobiernos, por tener que soportar el sistema de pensiones, les llevaría al endeudamiento. No puedo afirmar que realmente dijera estas palabras, además de que los fact-checkers se apresuraron a desmentir tal cosa, diciendo que era cosa de conspiranoicos. Se que cualquiera de estas empresas censoras, dirán lo que “el que paga” quiera que digan. No se fíen. Mienten mas que hablan. Por cierto, aún siguen colgados ciertos videos de Monedero en Youtube validando las palabras de Lagarde. ¿O es que también es un conspiranoico? En fin...

La cuestión es que a nuestros mayores les estamos dejando solos de la mano. Y debería avergonzarnos pues estamos desperdiciando mucha sabiduría y experiencia de la que todos debiéramos aprender. Igual el haber perdido esa cultura de conservar las cosas que nos sirven, nos ha llevado a descuidar a los que nos rodean en general. Yo recuerdo que mis abuelos venían a pasar los inviernos con nosotros a Madrid. Era lo normal.

No quiero ni pensar en la cantidad de gente anciana que ha muerto sola en la cama de un hospital o de una residencia sin poder coger la mano de sus familiares mientras dejaban este mundo, por unas normas que decían que eran por nuestra seguridad, pero que el tiempo ha demostrado que fueron inútiles. Si hubo algo, desde luego solo fue en marzo y abril de 2020. Y es que lo realmente dramático es que a mucha gente parece no importarle un carajo. - “A mi no me vengas con esas cosas que yo con pagar y trabajar ya tengo bastante” decían muchos.

No tengo palabras para describir lo que se ha hecho con nuestros mayores en este país durante la “plandemia” pero es para hacérselo mirar. Muchos entre sanitarios y autoridades no deben poder dormir por las noches, salvo que tengan el corazón y el alma mas negros que el carbón. Y lo siento por algunos pues me consta que han echado hasta la última gota de sudor por ayudar a los demás pero la profesión sanitaria ha quedado muy tocada. No todos han mostrado el mismo pundonor.

Si las personas dejamos de tener valor por el simple hecho de ser mayores y nos convertimos en objetos que cuando ya no valen se les tira al punto limpio, creo que la cosa ya queda bastante clara. Es el momento de construir una sociedad paralela en la que lo que primen, sean otros valores mas afines al ser humano.

Ellos que se queden con sus miserias que por mas dinero y poder que tengan, no podrán cambiar algo que es innegable, inmutable y verdadero:

“Cualquier sistema que montéis sin nosotrosserá derribadoYa os avisamos antesY nada de lo que construisteis ha perduradoOídlo mientras os inclináis sobre vuestros planosOídlo mientras os arremangáisOídlo una vez másCualquier sistema que montéis sin nosotrosserá derribadoTenéis vuestras drogasTenéis vuestras pirámides, vuestros pentágonosCon toda vuestra hierba y vuestras balasya no podéis cazarnosLo único que revelaremos de nosotros es este avisoNada de lo que construisteis ha perduradoCualquier sistema que montéis sin nosotrosserá derribado ” (La energía de los esclavos, Leonard Cohen)
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