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Algo se romperá

02 de Abril de 2025
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Algo se romperá. Autoritarismo

En los últimos años, un fragmento del filósofo Richard Rorty, extraído de su libro (Achieving our country) en España se ha titulado "Forjar nuestro país"(1998), ha resurgido con fuerza, especialmente en contextos políticos polarizados. La cita, que parece predecir el ascenso de figuras autoritarias en respuesta al descontento social, ha sido compartida masivamente como una advertencia profética. Rorty, fallecido en 2007, escribió:

Los miembros de sindicatos, así como los trabajadores no organizados y no cualificados, tarde o temprano se darán cuenta de que su gobierno ni siquiera intenta evitar la caída de los salarios ni la exportación de empleos. Al mismo tiempo, comprenderán que los oficinistas suburbanos —quienes temen desesperadamente ser despedidos— no van a permitir que se les impongan impuestos para brindar prestaciones sociales a nadie más.

En ese momento, algo se romperá. El electorado no suburbano decidirá que el sistema ha fracasado y empezará a buscar un hombre fuerte por quién votar: alguien dispuesto a asegurarles que, una vez elegido, los burócratas engreídos, los abogados tramposos, los vendedores de bonos sobrepagados y los profesores posmodernistas ya no tomarán las decisiones... Una vez que el hombre fuerte asuma el cargo, nadie puede predecir qué sucederá.

La precisión de estas palabras ha generado un interés renovado en Rorty y su obra. Tras las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, Logrando nuestro país se agotó en Amazon y entró en la lista de los cien libros más vendidos, lo que llevó a Harvard University Press a reeditarlo. Sin embargo, quienes se acercan al libro esperando un análisis del populismo de derecha o la explotación de la clase trabajadora pueden llevarse una sorpresa. El núcleo del texto no es una crítica a la derecha, sino una reflexión sobre la izquierda y su pérdida de conexión con el orgullo nacional.

Rorty argumenta que el orgullo nacional es para los países lo que el respeto propio es para los individuos: una condición necesaria para la mejora. Critica a la izquierda por abandonar el optimismo democrático de figuras como Walt Whitman, John Dewey y James Baldwin, reemplazándolo por una actitud "displicente". Para Rorty, la izquierda académica se ha enredado en debates teóricos abstractos, perdiendo de vista la lucha por la justicia económica y social.

Sin embargo, Rorty no condena la política identitaria en sí. De hecho, celebra los esfuerzos por diversificar los programas académicos y reconocer las contribuciones de autores no blancos y no masculinos. Considera que estas iniciativas han hecho de Estados Unidos un lugar más justo. Su crítica no es a la inclusión, sino a la falta de atención a la clase trabajadora, especialmente la blanca, que se siente abandonada tanto por la derecha promercado como por la izquierda identitaria. Este abandono, según Rorty, alimenta el resentimiento hacia las minorías, los inmigrantes y las élites costeras, creando un caldo de cultivo para el populismo autoritario.

Rorty también dirige sus críticas a la izquierda académica, en particular a la influencia de Michel Foucault y la teoría crítica. Aunque admiraba a Foucault como filósofo, Rorty rechazaba su visión del poder como una fuerza omnipresente que socava la dignidad humana. Para Rorty, esta perspectiva era una regresión al determinismo marxista y una forma de decadencia intelectual que minaba la posibilidad de acción política democrática. En lugar de buscar transformaciones apocalípticas en el pensamiento, Rorty abogaba por un pragmatismo que permitiera a los ciudadanos unirse para resistir el egoísmo y la crueldad.

La obra de Rorty también refleja su evolución intelectual. Inicialmente enfocado en problemas filosóficos tradicionales, como la relación entre la mente y el mundo, Rorty llegó a la conclusión de que muchas de estas cuestiones eran innecesarias. Propuso "deshacerse" de ellas, no resolviéndolas, sino ignorándolas o abordándolas de manera terapéutica, como se trataría un patrón emocional dañino. Esta postura lo llevó a distanciarse de la teoría literaria y la filosofía continental, que, en su opinión, repetían los mismos enigmas epistemológicos sin avanzar hacia soluciones prácticas.

En contraste con Foucault, quien veía el liberalismo como una fachada que ocultaba estructuras de poder opresivas, Rorty defendía una visión pragmática de la democracia liberal. Creía que, a pesar de sus imperfecciones, el liberalismo ofrecía un marco para la solidaridad y la mejora social. Su crítica al nihilismo y al cinismo como formas de "valentía política" sigue siendo relevante en un momento en que muchos cuestionan la viabilidad de la democracia liberal.

En resumen, "Forjar nuestro país" no es solo una advertencia sobre el populismo autoritario, sino un llamado a recuperar un sentido de orgullo nacional inclusivo y una izquierda comprometida con la justicia económica y social. Rorty nos invita a dejar atrás las abstracciones teóricas y a trabajar juntos para construir un futuro más esperanzador. Su mensaje, escrito hace más de dos décadas, resuena con una urgencia renovada en el contexto político actual.

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