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Canadá: el bastión de sensatez en el norte

13 de Marzo de 2025
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Canadá : el bastión de sensatez en el norte

A lo largo de los años, Canadá ha enfrentado tensiones políticas, como el movimiento independentista de Quebec, que fue contenido mediante concesiones. Aunque el país ha contribuido a la crisis climática debido a su dependencia del petróleo, ha mantenido una imagen de nación decente y solidaria. Sin embargo, en los últimos años, la polarización política de Estados Unidos ha cruzado la frontera, manifestándose en figuras como Jordan Peterson y movimientos como el "Convoy de la Libertad", que paralizó Ottawa en protesta contra las medidas de vacunación. Este clima parecía preparar el terreno para el ascenso de Pierre Poilievre, un crítico feroz de Justin Trudeau y del "progresismo utópico".

Las agresiones de Donald Trump contra Canadá, desde aranceles hasta la absurda idea de anexar el país como el estado número 51, despertaron un sentimiento patriótico en los canadienses. Este rechazo se hizo evidente en la reacción negativa hacia las visitas de Wayne Gretzky a Mar-a-Lago y en el apoyo renovado a Justin Trudeau tras su emotivo discurso:
“Hoy Estados Unidos ha lanzado una guerra comercial contra Canadá, su socio y aliado más cercano, su mejor amigo. Al mismo tiempo, habla de trabajar positivamente con Rusia para apaciguar a Vladimir Putin, un dictador mentiroso y asesino. Haz que esto tenga sentido.”
Con voz firme, Trudeau añadió: “Los canadienses somos razonables y educados, pero no nos echaremos atrás en una pelea, no cuando nuestro país y el bienestar de todos los que lo habitan están en juego.” Sus palabras resonaron como un llamado a la unidad y la resistencia.

Este momento de crisis unió a los políticos canadienses, incluso a aquellos que antes parecían dispuestos a complacer a Trump. Poilievre criticó a Trump por “apuñalar al mejor amigo de Estados Unidos”, mientras que Doug Ford, primer ministro de Ontario, amenazó con cortar el suministro de energía hidroeléctrica a Estados Unidos “con una sonrisa”. Las encuestas reflejaron un cambio en el ánimo de los canadienses, que comenzaron a distanciarse de la influencia trumpiana. Los liberales cerraron una brecha de veinte puntos, colocándose a la par de Poilievre, con Mark Carney, un tecnócrata sereno, como posible candidato.

Ante la firmeza canadiense, Trump retrocedió temporalmente, retirando los aranceles a los automóviles y otorgando cierta gracia a los agricultores. Trudeau, ridiculizado por Trump como "gobernador", ha demostrado dignidad y determinación. Si líderes como Mark Carney llegan al poder, Canadá podría consolidarse como un aliado clave para figuras progresistas como Keir Starmer en el Reino Unido.

La infancia de Justin Trudeau, primer ministro de Canadá estuvo marcada por un cambio radical. Su padre, Pierre Elliott Trudeau, fue trasladado por trabajo de Los Ángeles a Toronto, lo que llevó a la familia a establecerse en Canadá durante los años de primaria de Justin. En la escuela pública Northlea, vivió experiencias que aún le emocionan. Recuerda cómo los niños y las niñas entraban por puertas separadas después de quitarse el sombrero en señal de respeto a la Reina. En su primer día, confundido por esta costumbre, fue enviado a la oficina del director. Este pequeño choque cultural dejó una huella imborrable en su memoria.

Eran los años sesenta, una época en la que Canadá comenzaba a forjar su identidad nacional. Pierre Elliott Trudeau, un líder carismático comparado con JFK, gobernaba el país. Justin recuerda con cariño las canciones que aprendió en la escuela, como aquella que celebraba el centenario de la Confederación en 1967: “Es el centenario de la Confederación / ¡Todos canten juntos!”. Aunque su familia regresó a Estados Unidos cuando él tenía diez años, aquellos años en Canadá le enseñaron el valor de la comunidad, simbolizado por instituciones como la CBC y el sistema de salud universal.

Desde Europa, muchos observan a Canadá con gratitud y esperanza. En un mundo cada vez más caótico, el país sigue siendo un símbolo de cordura y decencia. Que la bandera de la hoja de arce siga ondeando sobre un Canadá soberano e inquebrantable es un deseo compartido por quienes ven en él un faro de luz en tiempos turbulentos.

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