Hoy, dicen que es el día de la mujer trabajadora. Pero para mí es una frase vacía, inventada por los que solo respetan el dinero.
Mi abuela es mi referencia femenina. Nació en 1896 y murió con 99 años. Vivió la primera guerra mundial, la guerra civil española, la postguerra y la 2 guerra mundial.
Luchó por su familia, sacándola adelante, colaborando también en los trabajos del campo, siendo el principal sostén de sus padres, su marido y sus hijos. Por cierto, mientras mi abuelo se deslomaba en el campo, de ahí que terminara tan tronchado como una caña por el viento.
Siempre la conocí con una sonrisa en la boca, en mi boda (con 98 años) bailó como nadie más.
Ella es para mí la fotografía que aparece en mi mente cuando se habla de empoderamiento de la mujer.
La igualdad, para mí, es un camino que tienen que llevar de la mano hombres y mujeres, madres y padres. Y en caso de lucha debe ser conjunta contra los poderes fácticos que apuestan por esclavizarnos a unos y otras. Y ojito con las palabras, porque el mayor estafador es el que te seducirá con palabras.
Mi madre, aunque me faltó bien temprano, fue la mujer que decidió hacer de canal para llegar a este mundo y la que me cuidó lo mejor que pudo en los primeros años de mi vida, y por ello le estaré eternamente agradecido.
Mi esposa y mi hija son mujeres trabajadoras, mi esposa orgullosa de ser madre y tener una familia y mi hija para mí una niña (supongo que siempre lo será) que solo espero que no decida por slogans sino desde su criterio personal para decidir lo que tiene que hacer, y que nunca rechace ser mujer, que incluye la gran posibilidad de ser madre y educar a niños y niñas que hagan un mundo más amable.
Por eso mis palabras van dirigidas sobre todo a las mujeres de nuestras vidas que hicieron que ahora estemos aquí.
Feliz día