Un acto de corrupción se tapa con un acto de corrupción mayor. Eso lo saben todos los políticos. Así consiguen que, esa masa informe que llamamos "opinión pública", deje de hablar de uno cuando se pone a hablar del otro. Si los actos de corrupción se encadenan, se puede mantener indefinidamente entretenida a esa masa que, teniendo siempre algo de que hablar, no hará otra cosa que hablar.
No puede decirse que sea mala técnica si se piensa en el corto o medio plazo pero, a la larga, siempre resulta fatal pues, llegado el caso ¿Cómo se tapa el acto de corrupción supremo? Cuando ya no cabe un acto de corrupción mayor ¿de qué se puede echar mano sino de una guerra? Una guerra tapa, definitivamente, todo acto de corrupción, con muertos y escombros. ¿Quién mostraría algún interés en hablar de corrupción política, habiendo muertos y escombros?
Hoy sabemos que Europa ha llegado a la cota más alta de corrupción, al "no va más". Lo sabemos, en primer lugar, porque sus máximos dirigentes (y dirigentas) están "imputades" por corrupción; y en segundo lugar, porque esos mismos líderes corruptos han anunciado una guerra.
Ellos dan por supuesto que, a partir de ahora, la opinión pública va a empezar a hablar del miedo que dan los rusos. Es normal que, en las guerras, uno tenga miedo a ser invadido por el enemigo y se muestre dispuesto a asumir cualquier gasto, cualquier sacrificio, para evitar que eso ocurra pero ¿Qué miedo pueden sentir a ser invadidos los que ya están siendo invadidos? ¿Será peor ser invadido por rusos que por subsaharianos? Ser invadido puede conllevar ser saqueado, y es normal que uno tema eso pero ¿Qué miedo pueden tener al saqueo enemigo los que se sienten saqueados por su propio Gobierno?
No sería la primera vez que, los que están en riesgo de ser invadidos, teman más a sus propias autoridades que al ejército invasor. Sucedió con los mexicas (o aztecas), por ejemplo, cuando fueron invadidos por los conquistadores españoles. En mi caso, puedo decir que he sido vilmente engañado por este gobierno que tenemos, censurado, amedrentado e incluso forzado a hacer de cobaya en sus locos "experimentos". Actualmente soy un preso de conciencia (En un país en el que la opinión pública cree que no hay presos de conciencia) condenado, solo por ejercer mi derecho a la libertad de credo, solo por no creer en un "pandemónium" con el que taparon muchos actos de corrupción anteriores.
Ahora quieren iniciar una guerra, porque ya no caben actos de corrupción más grandes, y esperan que la apoyen esas mismas personas que convocaron a manifestarse con el lema "No a la guerra". ¡Manda güevos! Casi un millón de millones dicen que se van a gastar y no acabará ahí la cosa pues ¿Cuándo han acertado, los políticos, al hacer un presupuesto inicial? ¿De dónde los sacarán, estando arruinados? ¡Claro, lo prestarán los bancos! ¡Y luego veremos como suben los impuestos y los precios, en un país en el que muchos ya no pueden comer decentemente!
En fin, con los años que tengo cumplidos, no creo que deba preocuparme mucho que me envíen al frente. Más difícil me resultará, seguramente, librarme del hambre que siempre acompaña a las guerras. No descarto pues, que me ganen los rusos, si al invadirme, me ofrecen un poco de ensaladilla.