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Las investigaciones de lealtad

20 de Marzo de 2025
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Las investigaciones de lealtad. Trump
Donald Trump, en el Despacho Oval de la Casa Blanca

La retórica de "Make America Great Again" (MAGA) promovida por Donald Trump y figuras como Elon Musk y el secretario de Defensa Pete Hegseth evoca momentos históricos de Estados Unidos, como la Edad Dorada del siglo XIX y el macartismo de la posguerra. Esta narrativa equipara el progresismo, el multiculturalismo y las políticas de diversidad con el "marxismo cultural", un término que revive el miedo al comunismo sin base real en la actualidad. Esta estrategia recuerda al macartismo de los años 40 y 50, cuando figuras como Joseph McCarthy y J. Edgar Hoover lideraron una caza de brujas contra supuestos comunistas en el gobierno, Hollywood, sindicatos y universidades.

El libro Pánico Rojo de Clay Risen explora este período, destacando cómo el miedo al comunismo transformó instituciones estadounidenses y reprimió ideas progresistas. Aunque el macartismo terminó, su legado persiste en la retórica de la derecha actual, que sigue utilizando el anticomunismo como herramienta política. Risen describe cómo el programa de lealtad de Truman investigó a millones de empleados federales, despidiendo a cientos por sospechas de simpatías izquierdistas, lo que generó un clima de obediencia y silencio. Este contexto histórico ayuda a entender las luchas políticas actuales y cómo el miedo al "marxismo cultural" refleja viejos patrones de represión ideológica.

Durante los años 40 y 50, el "Terror Rojo" fracturó alianzas políticas y llevó a la represión de ideas progresistas. En 1945, Truman propuso un programa de seguro médico, pero fue tachado de "medicina socializada" y abandonado. Liberales e izquierdistas se distanciaron de sus aliados de extrema izquierda para evitar ser asociados con el comunismo. En 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas investigó a Hollywood, lo que llevó a listas negras y despidos de sospechosos de ser comunistas. En 1948, doce líderes del Partido Comunista fueron arrestados bajo la Ley Smith, acusados de promover el derrocamiento violento del gobierno, aunque las pruebas eran escasas. Muchos fueron condenados por sus ideas, no por acciones concretas.

Este clima marcó el fin del Frente Popular de los años 30, donde comunistas, socialistas y liberales habían colaborado en causas comunes. La ruptura fue dolorosa, con amigos y aliados enfrentados, mostrando cómo la presión política puede llevar a la capitulación rápida cuando carreras y reputaciones están en juego. El miedo al comunismo fracturó relaciones y transformó la política estadounidense.

El senador Joseph McCarthy, figura central del macartismo, dominó la política estadounidense en los años 50 con un estilo agresivo basado en acusaciones sensacionalistas, mentiras y manipulación mediática. En 1950, saltó a la fama al afirmar tener una lista de comunistas infiltrados en el Departamento de Estado, generando miedo y obediencia mediante acusaciones, muchas veces infundadas, que destruían carreras y reputaciones. Su influencia ayudó a los republicanos a ganar la Casa Blanca y el Congreso en 1952. Sin embargo, su poder se basaba en el espectáculo y el abuso de autoridad, creando un clima de temor donde nadie—ni críticos ni aliados—estaba a salvo. Eisenhower, aunque incómodo con sus métodos, evitó confrontarlo para no fracturar la coalición republicana.

El declive de McCarthy comenzó cuando sobrepasó los límites al acusar al Ejército estadounidense de albergar comunistas. Las audiencias televisadas de 1954, donde el abogado Joseph Welch lo confrontó con la famosa pregunta: "¿No le queda sentido de la decencia?", marcaron un punto de inflexión. Aunque este momento fue simbólico, la caída de McCarthy fue el resultado de una creciente oposición de abogados, periodistas como Edward R. Murrow, y demócratas, junto con el descontento dentro de su propio partido. Finalmente, los republicanos tuvieron que distanciarse de su "monstruo" para preservar su credibilidad, poniendo fin a su influencia destructiva.

¿Qué podemos aprender de esto hoy? La historia del Terror Rojo ofrece lecciones relevantes. Muchos de sus mecanismos, como las audiencias del Congreso y las investigaciones de lealtad, podrían reactivarse fácilmente. De hecho, la administración Trump ya ha solicitado listas de empleados federales vinculados a capacitaciones DEI, investigaciones del FBI y científicos en áreas sospechosas. Trump ha anunciado su intención de usar el Departamento de Justicia y el FBI contra sus enemigos políticos e ideológicos.

Sin embargo, hay diferencias clave. Hoy existe menos consenso sobre la agenda de Trump que sobre el comunismo en su apogeo. Además, contamos con mejores protecciones para la libertad de expresión y reunión política, gracias en parte a decisiones de la Corte Suprema en 1957 que limitaron los métodos más radicales del Terror Rojo. Aunque Trump podría intentar desatar una nueva "Amenaza Roja", es probable que estos métodos de intimidación no sean tan efectivos como antes. No obstante, como dijo Roy Cohn al joven Trump, "se puede lograr mucho atacando primero y afrontando las consecuencias después".

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