17 de Enero de 2022
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Mascotas

Pocas cosas nos hacen más humanos que reconocer a los animales, en especial a las mascotas, su condición de seres que sienten y padecen. Que son sensibles al dolor o el cariño que les procuramos. Reconocimiento que nos enaltece y humaniza desde que el pasado cinco de enero, hayan adquirido la consideración legal de miembros de la familia en la que conviven, al entrar en vigor la Reforma del Código Civil en esta materia. Esto es, que ya no serán consideradas como objetos: igual que una mesa, un coche o un armario. Cobertura legal que castigará su abandono o infligirles maltrato o dolor. Del mismo modo que, según la reforma, los animales domésticos no podrán ser valorados como objetos en los casos de embargo de la vivienda en la que habitan o separación de bienes en un divorcio. Supuestos en los que tendrá que ser un juez quien decidirá el destino o asignación de la mascota en función del interés de los miembros de la familia y el bienestar del animal.

Despojar de la consideración de objeto a un ser vivo, en especial a los que comparten nuestras inquietudes, tensiones, alegrías o tristezas que ellos, a su nivel, comprenden, sienten y nos expresan con cariño; muestra el avance de la especie humana que se hace así misma: mejor. Reforma que nos libera de tiempos pretéritos – que muchos tenemos grabados en la retina de no hace muchas décadas – cuando los animales con los que convivíamos: perros y gatos de manera principal, eran sujetos sufrientes de todo tipo de perrerías que muchas veces acababan con sus vidas o, peor, fritos en la cazuela como sucedía con los gorriones. Y no solo por razón del hambre padecido en este país en los años treinta, cuarenta o cincuenta del siglo pasado; sino por una profunda incultura que derivaba en el uso de los animales para el divertimento gamberro y cruel.

Respetar a los animales dándoles el espacio que requieren para vivir sin sufrimiento, y darles el cariño que las mascotas nos devuelven corregido y aumentado; nos enseña a ser mejores personas pues saca lo mejor de nosotros mismos. Sentimientos que muchas veces ocultamos o ni siquiera sabemos que tenemos: en un país que durante décadas vivió bajo el mensaje inhumano, de que el papel de los animales es el de alimentarnos o ser sujetos sufrientes de nuestros instintos más bajos y violentos, muchas veces bajo la vitola del entretenimiento. Mejorar la vida de los animales no anula ni rebaja nuestra identidad humana que, por el contrario, crece y mejora. De ahí que solo el empecinamiento por seguir instalado en la edad de piedra y el corazón de hielo, justifica el voto en contra de VOX, y la incomprensible abstención del PP que navega sin destino obsesionado en la estrategia del NO a todo.

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