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Pongo en sospecha todo elogio que recibo

23 de Marzo de 2025
Actualizado el 25 de marzo
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Pongo en sospecha todo elogio que recibo

Pongo en sospecha todo elogio que recibo pues no hay elogio que mejore al elogiado satisfecho —no ha elogio que pretenda mejorarte— ni satisfacción más alta que la de sospechar, en consecuencia, de mi propio talento.

Pero, de todos mis talentos demostrados,

hay uno que provoca tanta envidia como la suma del resto: el describir sobre un papel completamente lo que soy para mejor diferenciarme de vosotros.

El amor propio es el origen de los seres vivos;

no me asusta la soledad sino perder el amor propio —qué haría por amor sino dejar que me enamoren—.

Por amor hago todo lo importante salvo si es por amor a hacerme daño.

Hace tiempo que mis hijos saben que no tengo razón y como consecuencia me aman

y hace tiempo que el amor carece de prestigio. Hace tiempo que el amor no existe y, sin embargo, tres veces me enamoré cuando vi recortada la piel de toro a la altura de mi ombligo;

—la luna tampoco existe pero, gracias a que la miro, surgen las olas del mar—.

Yo sólo existo de la necesidad de tener hembra distinta una vez a la semana.

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