31 de Marzo de 2025
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dios

Hay varias contradicciones en las convicciones religiosas que podemos examinar. Por un lado se cree en un Dios que es todo amor y benevolencia, pero que sin embargo, crea un universo en el que está muy presente el dolor y la aflicción, la enfermedad, la desdicha y la muerte.

¿Es posible que estas fases sean necesarias para la evolución del ser humano? ¿O son consustanciales con la naturaleza de lo ya creado? Interviniendo Él solo de vez en cuando para evitar el dolor y el mal… pero qué sentido tiene eso.

El Antiguo Testamento y muchos otros textos de otras religiones muestran un Dios vengativo e iracundo que exige obediencia y castiga el que tomare libertades, es un Dios dictador de normas y costumbres, que ha colaborado a que la sociedad, en muchos casos primitiva, se someta por temor a un dolor mayor.

Pero de pronto, según las escrituras aparece un Mesías, portador de un mensaje nuevo: Dios es amor, y nuestro único deber es amarle a El y entre nosotros. Así, cumpliendo esta premisa podremos ir al Cielo, para vivir en continua contemplación de Su Presencia. Pero, ¿es tan solo la religión una norma de conducta, o tiene connotaciones filosóficas y espirituales?. Sin duda que sí, y la más importante es que “Hemos sido hechos a su imagen y semejanza”, a su semejanza puede que esté claro, una luz de consciencia divina habita en nosotros, pero que significa a su imagen. ¿Dios tiene si acaso imagen? Nada material o energético puede serlo, por lo tanto no es el Universo como dicen algunos. Es más bien, el simple y a la vez infinitamente potente espíritu del ser, concentrado en el concepto Yo soy. El hecho de Ser, es lo que diferencia a la divinidad de la nada, entendida esta como una absoluta ausencia de todo, tanto material como espiritual, que por otro lado posiblemente no exista, ya que Dios es la totalidad, e incluye absolutamente todo.

Hace no mucho tiempo se entendía en Temor de Dios como la cautela por los efectos duros que Él puede tener sobre la humanidad, y es que este criterio de juez y verdugo choca con el de benevolencia absoluta, pero es seguro como decía un santo que ni una hoja de un árbol se mueva si no es su voluntad, por lo tanto también es autor del mal. Eso es difícil de asimilar para los cristianos, pero aunque muchas cosas deban su conclusión a las causas, siempre todo puede cambiar por lo accidental, luego casi todo depende de leyes inexorables que Él mismo ha puesto, y además, nos creó así tal y como somos. No pretendo evitar la responsabilidad personal, pero es claro que ésta, está muy condicionada, ya que somos hijos de la herencia genética y cultural y de la influencia del entorno.

El temor a Dios, viene enfocado al mandamiento nuevo, es decir, a las faltas al amor al prójimo, y aunque no exista ya el infierno en lugares subterráneos, lo podemos encontrar aquí mismo en la Tierra. En realidad más que lugares, son estados de consciencia que nos pueden llegar por dar la espalda a la naturaleza y a los humanos.

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