05 de Noviembre de 2022
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En África, donde se ha establecido que apareció el primer ser humano, se hablan hoy más de mil lenguas distintas para un total de casi mil quinientos millones de habitantes. Pero para los niños y las niñas el idioma nunca es un problema, pensaba el médico investigador Boris Pérez, y pueden jugar entre sí porque es algo natural.

Desde África, y también como algo natural, nos llega Ubuntu, un concepto difícil de explicar. Proviene de las lenguas zulú y xhosa, y ha sido clave en la filosofía empleada por los Premios Nobel Desmond Tutu y Nelson Mandela. También es natural usar internet. Un sistema operativo vinculado a Linux y con la filosofía del software libre, se inspiró en el concepto Ubuntu y adoptó este nombre.

Ubuntu se asocia a palabras como solidaridad y humanidad, e incluye además aspectos como el respeto, el compartir y la comunidad, entre otros. Traducir Ubuntu no es fácil. Boris lo explicaba cuando entrenaba fútbol americano en Estados Unidos a un equipo de niños, porque en el deporte el concepto se ve más claro. Un jugador depende de su equipo para alcanzar sus resultados. Todo el equipo está conectado, y los éxitos no son individuales, sino que se deben a la colaboración entre todos los jugadores.

La idea de Ubuntu es más amplia. Se plantea como un enlace universal de compartir que conecta a toda la humanidad, o de forma más breve sería “soy porque todos somos”. Es decir, los logros de cada persona se alcanzan gracias a que otras personas, conocidas o no, han colaborado de alguna manera, en la mayoría de los casos sin saberlo.

Recordaba Boris un caso en África, cuando algún norteamericano propuso a un grupo de niños y niñas hacer una carrera hasta un árbol. Quien llegara primero ganaría una bolsa de caramelos. No entendió por qué les parecía tan gracioso. Dio la señal de salida. Hubo quienes corrían, también quienes andaban, observó a niños y niñas que bailaban mientras se acercaban al árbol.

Un chico ganó y el norteamericano le dio la bolsa de caramelos. Los demás se acercaron. El ganador, contento, repartió los caramelos. El norteamericano preguntó por qué había repartido los caramelos si los había ganado él, y el chico contestó: Ubuntu.

Esta filosofía, cada vez más extendida, se basa en conductas individuales discretas, alejadas de los medios de comunicación. Compartir y ayudar a otras personas son parte de los valores que conlleva Ubuntu.

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