Ya con Joe Biden de presidente, Zelenski se sometió a los intereses de Estados Unidos y su nefasta OTAN, lo mismo ocurre en la actualidad con Donald Trump. La utilización de Zelenski por ambos mandatarios norteamericanos, fue y es en la actualidad, de diferentes formas y cometidos. Biden lo utilizó para expansionar a la OTAN hasta Ucrania frontera de Rusia. Algo que ésta con Putin al frente no iba a permitir, lo mismo que hubiera ocurrido con Estados Unidos, en caso de que Rusia o China pretendieran instalar bases militares en las fronteras de México o Canadá.
Por su parte Trump lo utiliza con la argucia de que, va a acabar con la guerra iniciada en el asalto del 24 de febrero de 2022 de Rusia contra Ucrania, pero por encima de esto lo que más le interesa, es el expolio que pretende acometer de los muy valiosos minerales raros. Esta es la fórmula empresarial que con gran prepotencia y matonismo quiere emplear Trump para “volver a hacer su América grande otra vez”. Sus posiciones empresariales quiere llevarlas a la Franja de Gaza, pues pretende convertirla en un lujoso resort turístico, sin importarle que, para conseguirlo, sea de forma traumática expulsando a los gazaties de su legítimo territorio.
Irresponsablemente Zelenski le estuvo haciendo el juego a Biden en sus aspiraciones de seguir ampliando la OTAN, organización militar que no tiene razón de ser, desde que en diciembre de 1991 se disolvió la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia que la sustentaba. En consecuencia y en ese entonces, tuvo que haberse disuelto igualmente la OTAN. De haberse hecho con toda seguridad, tendríamos un mundo mucho más seguro y distendido.
Aunque es más que evidente el papel de supeditación jugado por Zelenski, pero peor aún, es el que con su sumisión a los designios e intereses de los Estados Unidos, ha venido protagonizando la Unión Europea, que por imposición de EE.UU. y la OTAN se ve obligada a incrementar considerablemente sus presupuestos en gastos militares, en detrimento del Estado de Bienestar que tanto costó lograrlo. Por lo visto no es suficiente que Europa esté plagada de bases militares norteamericanas, pues la Administración Estadounidense cada vez exige más.
Zelenski ha llevado a su país a una situación muy dramática, y a un callejón sin salida con negativas consecuencias. Merecería ser rechazado debido a la docilidad ante los Estados Unidos, anteriormente con el presidente Biden y en la actualidad con Trump. Sin embargo y como consecuencia de la actitud de éste, tan prepotente y matona con el mandatario ucraniano, al que descaradamente en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el pasado viernes 28 de febrero le hicieron una encerrona entre el propio Trump, su vicepresidente Vance y los afines medios de comunicación.
Esta reunión fue retransmitida en directo para gran parte del mundo y gracias a eso, se pudo comprobar que, aun siendo muy difícil, pero Zelenski en lo que pudo mantuvo el tipo y, en consecuencia, ante la opinión pública le ha supuesto granjearse admiración y simpatía. Veremos como termina todo, pero por lo pronto la cosa no pinta muy bien, debido ya no solamente por la inferioridad de condiciones de Ucrania, sino también de la Unión Europea que ha estado (y está) a expensas de los Estados Unidos y su OTAN.
Es evidente que la alianza que tenían, con el fascista y delincuente Donald Trump que, inexplicablemente no ha sido juzgado y condenado por los tantos delitos que ha cometido, ahora de presidente y con su acercamiento a Putin, está condicionando mucho las relaciones de la UE y los EE.UU. La incertidumbre está servida y esperemos que Trump con su paranoia, no complique aún más la situación de desasosiego y dramática, que se viene viviendo en muchas partes del mundo, como entre otras ocurre con Palestina y Ucrania.